Compromiso es la obligación libre que yo mismo me impongo para ofrecer un servicio al Otro, personalmente o en comunidad.
- ¿Quién soy?: Yo no soy solo; yo soy con…, un ser en relación; ¿Yo sin ti…?, ¿Tú sin mí…? Nos necesitamos mutuamente. Quien nos enseña a relacionarnos es Jesús. Jesús es la mejor expresión del ser en relación. Jesús se trasciende a sí mismo para asumir lo malo de la humanidad y sanarla, recuperando la amistad con la divinidad; Jesús nos reconcilia con el Padre del Universo y Padre nuestro.
La Reconciliación del Ser Trascendente con la Humanidad, realizada por Jesús, genera la opción vital comunitaria, que me da una nueva identidad: NOSOTROS, NOSOTRAS: La Comunidad.
Lo que me une a los demás es algo que se reparte y no se disminuye, al contrario, aumenta… Fijémonos bien, lo que yo reparto disminuye…, lo que Dios reparte aumenta: La FE, me hace consciente la Opción Vital, mi Vocación. Esa es la semilla de Dios, que en mí y en ti nos da una nueva identidad: nosotros/nosotras, y tiene un nombre y apellido: Comunidad Humana, Comunidad Cristiana, nos acoge a todos y todas porque la Fe no es excluyente y hace presente el Reino de Dios.
El valor Fundante del Nosotros/as, de la Comunidad Cristiana, según Jesús, es: “salvar la humanidad desde la debilidad solidaria con la fuerza de Dios”. Aquí está la raíz de mi compromiso en coherencia con el único mandamiento del Reino de Dios: “al Otro como a Mí”; así, continuar la misión de Jesús: “salvar a todas las personas”, viviendo en eclesialidad sinodal, según la propuesta del Papa Francisco.
- ¿Dónde vivir? donde estemos… No es el lugar, ni la edad, ni la función que desempeñe que me harán vivir según Dios quiere, sino la actitud que asuma para vivir y el valor que le ponga de base a mi vida para que podamos disfrutar el compartir.
Nuestra liberación socio – económica – política – cultural no será con armas de fuego, ni atómicas, ni super sónicas, ni químicas, ni con amenazas de violencia, sino compartiendo…
En este sentido, el ejemplo de Jesús tiene que arrastrarnos, movernos, entusiasmarnos, comprometernos…, porque lo determinante es la fidelidad creativa que yo asuma para poner en práctica la Semilla de Dios, mi Vocación, mi Valor Originario en donde me encuentre, con quien sea. Ahora. Recordemos que, Ahora, es Siempre…
- ¿Cómo vivir? Con Solidaridad continua, no puntual… La debilidad solidaria continua se hace vida en la medida que nos tratemos como personas racionales, iguales, diferentes, afectivas y libres; cuidándonos como persona única e irrepetible que somos, haciendo lo que me corresponde y nos corresponde, teniendo en cuenta al otro…
- ¿Cuándo empezar? Ya, Ahora mismo. No hay que esperar catástrofes naturales o humanas para que reaccionemos. El hecho de ser humanos tiene que llevarnos a reaccionar ante cualquier injusticia o violación a los DD.HH.., lo que yo no quiero para mí, evitarlo para otros .
- ¿Por dónde ir? Siguiendo el camino de Jesús. En este sentido, el ejemplo de Jesús tiene que arrastrarnos, movernos, entusiasmarnos, comprometernos…, en la época que sea, lo que define y cultiva mi Opción Vital es la fidelidad creativa a mi Valor Originario, donde sea y con quien sea… Ahora.
- Los valores que Jesús asume: al hacerse débil, solidario y hacer la voluntad de Dios, no son exclusivos de su época, sino que pertenecen a la humanidad y trascienden lugar y tiempo… El ejemplo de Jesús es: camino, verdad y vida… Jn. 14, 6.
- Quién es Jesús: > Jn.1 y ss… “y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios…”
- F 2,5-8 > “aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él…”
La espiritualidad de Jesús es teocéntrica: anuncia y hace presente el Reino de Dios cumpliendo la voluntad de su Padre:
- 1. Jesús, antes de nacer, se despoja de los poderes divinos para hacerse igual que nosotros, menos en el pecado. (Heb.4, 14-15). Jesús se hace solidario escogiendo los empobrecidos para nacer y desde ahí salvar la humanidad… Jesús Cumple la voluntad de su Padre, que es salvar la humanidad, entregando su vida hasta el extremo, (Jn. 10,17-18).
- 2. Jesús arrastra con su ejemplo. Enseña en la vida y con su vida. Forma comunidad para continuidad de su obra de salvación. Aquí está la raíz de la eclesialidad sinodal.
- 3. Jesús celebra añadiéndole nuevo sentido a una fiesta popular: La Pascua, paso del invierno a la primavera. Esta fiesta es la mayor acción de gracias a Dios Padre. Libera del pecado y de la muerte. Los continuadores de la misión de Jesús saben lo que hacen y cómo hacer: “hagan esto en conmemoración mía”, Mc.22,19
Atención, algo nos puede confundir: en la Iglesia se ha aceptado el principio de subsidiariedad para ofrecer a la población los servicios que el Estado de Derechos deja de ofrecer al pueblo… Así llegamos a cambiar el servicio solidario por el servicio financiado, que exige propiedad privada y recursos, capital, para sostenerlos: Escuelas, Colegios, Universidades, Orfelinatos, Asilos, Emisoras de Radio y Televisión, Ongs. Sin embargo, quien recibe recursos para ofrecer esos servicios a la población es el Estado de Derechos administrado por gobiernos corruptos y clientelistas… Esa función de subsidiariedad tiene doble filo porque nos puede hacer cómplices de gobiernos corruptos y podemos ofrecer un servicio eficiente…
Hoy, jóvenes que quieren entregar su vida a la evangelización, en las Congregaciones y Órdenes Religiosas, los dedican a administrar obras de servicios financiados, que les profesionalizan e instalan en la seguridad económica disminuyendo la radicalidad del evangelio, se rutinizan y desincentivan su Opción Vital. Por aquí está la raíz de la escasez de vocaciones… ¿Cómo recuperar el Servicio Solidario para evangelizar? El Servicio Financiado es propio de la vida laica…
En el cumplimiento de la Misión Eclesial, el principio de subsidiariedad es una cuña. Sólo la cuña del mismo palo es que lo astilla… Por ejemplo, al Estado de Derecho le corresponde ofrecer al Pueblo los servicios necesarios con los recursos aportados de los nacionales, y la Iglesia asume por subsidiariedad esos servicios porque el Estado, que tiene los recursos para cumplir esa misión, no la cumple, se los roba. En ese sentido, nos convertimos en administradores de colegios, universidades, asilos, orfelinatos, emisoras, ongs… somos fieles al Estado de Derechos o a quienes nos pueden pagar el servicio que ofrecemos y descuidamos nuestra misión de evangelizar o la realizamos uniendo enseñanza + administración + evangelización…, y nos instalamos administrando recursos, que nos aseguran la subsistencia con unos servicios financiados y con propiedad privada adquirida en vez de ofrecer un servicio solidario de evangelización… La seguridad económica nos arropa, no nos falta nada viviendo en comunidad e individualmente no poseemos nada. Hemos descubierto el “Buen Vivir”. La Pobreza Religiosa: la pobreza con voto nos aleja del empobrecido: no tenemos nada personalmente; pero tenemos todo lo necesario para subsistir en la comunidad: trabajo seguro, casa, comida, medicinas, viajes, vacaciones, movilidad…
Lo lógico sería que nuestros evangelizad@s ofrezcan esos servicios, que hacemos los Consagrados en la Vida Religiosa… Hemos identificado V.R con enseñar, administrar, y evangelizar ha pasado a un segundo plano. Recordemos el Primer Concilio de los Apóstoles: … nos estamos dedicando a repartir bienes y nuestra misión es Anunciar el evangelio… Hec. 6, 1-7.
El pueblo que creía y confiaba en Jesús, al ver el milagro de los cinco panes y dos peces se convence de que Jesús hace más que sus autoridades…, además, conociendo la forma de Jesús relacionarse con el Pueblo, querían ponerle como rey (Jn. 6, 14-15); querían proclamarlo jefe porque las autoridades de la época no resolvían sus necesidades…; pero Jesús no acepta y se retira al monte para estar solo y orar…
Ni el poder, ni la riqueza, ni la ideología, ni los privilegios, ni la subsidiariedad apartan a Jesús de su misión. Jesús nace, vive y muere en pobreza. Jesús se hace pobre, no hace voto de pobreza. Jesús sabe lo que quiere porque conoce y hace la voluntad de su Padre renunciando a la seguridad vital, anuncia el Reino de Dios, denuncia las injusticias de su época, enseña a sus discípulos en la vida y con su ejemplo para formar comunidad. Jesús evangeliza.
El cómo de Jesús es la ruta a seguir en la evangelización, siempre, cualquiera sea el lugar, la cultura y el tiempo. El ejemplo de Jesús trasciende el tiempo y las culturas. Recordemos: “…ayer, hoy y siempre…”, Heb.13,8. Siempre es hoy, ahora…
El mismo Jesús confirma su presencia entre nosotros hasta el final de los siglos, (Mt.28, 18-20). Además, afirma que donde dos o tres se reúnen en su nombre, allí estará en medio de ellos, Mt.18, 20).
Y los apóstoles aprendieron la lección (Hec.6, 2-7): “no está bien que nosotros dejemos de anunciar el mensaje de Dios para dedicarnos a la administración”; ¿y nosotros? ¿sabemos que cada sujeto tiene su perfil?: Administrador, Educador, Evangelizador? ¿Cuáles son las características propias de cada sujeto?…
La presencia de Jesús entre nosotros tiene su modo específico, como cada persona sabe y conoce su propio modo de relacionarse con el Ser Trascendente, con el Otro y con la Naturaleza, y define su espiritualidad, su amistad y su misión. Jesús vive la radicalidad del compromiso a la perfección; es por eso, que es “camino, verdad y vida”, Jn.14,6.
Jesús es el ejemplo. La V.R. hace profesión de los consejos del evangelio para seguir el ejemplo de Jesús… Después de veintiún siglos de la venida de Jesús, la V.R., tenemos que sincerarnos…, y recuperar el Valor Fundante Comunitario Eclesial, el Valor Fundante Institucional y el valor Originario Personal. Es una exigencia de la misión encomendada por Jesús…Y de la fidelidad creativa para evangelizar.
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