En 2025 la economía dominicana siguió creciendo, pero con una intensidad menor. El crecimiento fue de apenas 2.1%, el más bajo de Centroamérica. Con este resultado, el promedio de crecimiento del período postpandemia (2022-2025) se redujo a 3.6%, por debajo del 5.6% registrado entre 2010 y 2019.

La República Dominicana se consolidó como uno de los principales referentes de crecimiento en la región entre 2010 y 2019. En el período postpandemia, sin embargo, perdió liderazgo y pasó al quinto lugar en crecimiento promedio, por detrás de Panamá, Costa Rica, Guatemala y Honduras.

Es cierto que factores externos han incidido a este menor dinamismo en este periodo: el encarecimiento del petróleo tras la guerra entre Rusia y Ucrania, el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales por las altas tasas de interés en Estados Unidos y el aumento de la incertidumbre comercial derivado de nuevas medidas arancelarias. Sin embargo, el comportamiento sectorial sugiere que la explicación no es únicamente externa.

La Construcción, el Comercio y la Manufactura local, que en conjunto representan más de un tercio del PIB, muestran un desempeño considerablemente inferior al observado en la década anterior. Entre 2010 y 2019, estos sectores crecían en promedio 7.6%, 5.5% y 4.0%, respectivamente. En el período 2022-2025, sus tasas se redujeron drásticamente a 0.7%, 3.1% y 1.7%. Los motores que sostuvieron el crecimiento durante años hoy avanzan con menor fuerza.

En contraste, uno de los sectores que perdió protagonismo en la estructura productiva del país muestra hoy un comportamiento más estable: el Agropecuario. Si entre 2010 y 2019 crecía 4.6%, en el período postpandemia ha promediado 4.0%, pese a enfrentar choques climáticos recurrentes, limitaciones en políticas públicas y la aparición de nuevas plagas.

El problema es que, después de años perdiendo participación dentro de la economía, el sector ya no tiene la dimensión suficiente para compensar la debilidad de las actividades principales, ya que en el año 2000 el sector Agropecuario representaba 8.5% del PIB y en 2024 su participación se redujo a 4.5%, prácticamente la mitad.

Fuente: Elaboración de la autora con datos del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

Sin embargo, su debilitamiento no solo se refleja en su menor participación en el PIB, sino también en su capacidad de generar trabajo. En 2010 el sector ocupaba 395,084 personas y para el tercer trimestre de 2025 esa cifra cayó a 335,219, una reducción cercana al 15%. Es el único gran sector que ha disminuido su número de ocupados en los últimos quince años.

El sector Agropecuario cumple un rol estratégico en la economía dominicana. Además de garantizar la producción de alimentos, reduce la dependencia de importaciones, aporta estabilidad a los precios internos y sostiene el empleo en amplias zonas del país.

La economía dominicana mantiene cifras positivas, pero la base que sostiene ese crecimiento es hoy más frágil que en el pasado. Cuando los sectores que lideraron la expansión durante más de una década pierden impulso y, al mismo tiempo, actividades estratégicas como el Agropecuario reducen su participación dentro de la producción, el problema deja de ser algo momentáneo. Lo que está en juego no es solo el ritmo de crecimiento, sino la solidez del modelo que lo sustenta.

madeleini Domínguez

Economista egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y Analista Senior en Apricus Consulting Group. He desarrollado experiencia en análisis macroeconómico, evaluación de políticas públicas y estudio de dinámicas financieras, con énfasis en el análisis cuantitativo y la interpretación estructural de la economía. Mi trayectoria en el sector de consultoría ha estado marcada por un crecimiento sostenido y una consolidación técnica orientada a la toma de decisiones estratégicas en entornos económicos complejos.

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