Destacados científicos, como el psicólogo canadiense Steven Pinker y el lingüista estadounidense Noam Chomsky, plantean que la ignorancia humana se divide en dos categorías: problemas, cuando no se sabe la solución de un tema, y misterios, cuando no se tiene una explicación.
Entre tantos problemas y misterios, sobresalen dos: uno, la resurrección de Jesucristo, quien murió y renació hace más de 2000 años; y otro, cómo funciona la mente humana, que viene desde la aparición del humano moderno, hace aproximadamente 200 000 años.
Según diversos estudios históricos, Cristo nació en el año I en Jerusalén, ciudad de Asia considerada cuna de tres religiones: el cristianismo, el islam y el judaísmo. Esta ciudad aún se encuentra disputada por el Estado de Israel y Palestina.
El cristianismo, basado en la vida y las enseñanzas de Cristo y propagado por sus discípulos, tiene como principio central la resurrección, es decir, volver a la vida después de la muerte. Hasta hoy, la ciencia y la razón no han aportado evidencias verificables sobre el origen de la resurrección ni cómo ocurrió. Tampoco se han identificado huesos ni tejidos biológicos de Jesucristo.
En sus inicios, los cristianos, o seguidores de Cristo, fueron perseguidos y combatidos porque predicaban la existencia de un solo Dios y promovían además valores como la justicia, la igualdad, la paz y la fraternidad, contrarios al orden político y religioso establecido por el Imperio Romano. Sin embargo, ha sumado más de 2200 millones de seguidores, cerca del 25 % de la población mundial. Es la religión más grande en cantidad de creyentes. Y Jesucristo, el líder más respetado en el universo. Recordemos la frase «Somos más populares que Jesús», del líder de The Beatles, en Nueva York en 1966, que marcó la quema de discos y prohibiciones de sus canciones y el fin de esa superfamosa banda inglesa.
El cristianismo continúa defendiendo los derechos humanos y la democracia; fomenta el desarrollo de la ciencia y la educación, y promete esperanza, consuelo e incluso bienestar e ilusiones a personas prisioneras, afligidas o desposeídas.
La mayoría de los cristianos, incluidos los católicos ortodoxos, celebran la Pascua de resurrección. Por esta razón, el pasado fin de semana, el Gobierno de Rusia decretó un cese al fuego en la guerra con Ucrania, en señal de recogimiento.
El papa Juan Pablo II, por ejemplo, influyó en el desmonte del sistema político y económico que oprimió a millones de personas en la Europa del Este. El actual papa León XIV ha condenado a quienes amenazan con hacer desaparecer una civilización, y promueven guerras y negocios sin respetar la vida humana. Mensajes que impactarán en los cristianos del mundo, especialmente en votantes estadounidenses. Esta crítica puede haber contribuido a la tregua en la guerra de Ucrania y en las negociaciones en Medio Oriente.
Para concluir, recordamos que, en la década de 1930, llegaron a la República Dominicana congregaciones religiosas, como los lasallistas, los jesuitas y los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús; y luego otras más, las que han incidido significativamente en la educación, la cultura y la formación en valores del país. Aunque hace unas horas fracasaron las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán en Pakistán, fracaso que podría reactivar los tambores de guerra, confiamos en que la misericordia infinita de Cristo los silencie nuevamente.
Alabado sea el Rey de Reyes. Que viva la mente y la sabiduría humana.
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