Hay días en que una quisiera sentarse, respirar hondo y decir: "Lo estamos logrando". Mirar a la compañera que lleva años en el territorio, a la que organiza la protesta, a la que abraza a una madre en el hospital, a la que denuncia con el cuerpo cansado, pero la voz firme. Porque sí, aquí hay mujeres increíbles, organizaciones enteras que ponen el pecho, feministas, defensoras de sus territorios,  mujeres poderosas que trabajan duro todos los días del año, no solo el 8 de marzo. Eso existe. Y hay que decirlo, porque ese trabajo sostiene vidas, porque sin ellas el sistema sería aún más cruel.

Pero no podemos quedarnos ahí. No podemos conformarnos con el abrazo entre nosotras mientras afuera el mundo sigue devorando infancias.

Porque la realidad, la que duele, la que no sale en las fotos bonitas del 8M, es que hay una niña de 4 años en La Costa a la que un hombre que debía cuidarla y proteger le robó todo. Porque en Jaquimeyes, una preadolescente de 12 fue violada por un compañero de 17 en el centro educativo, y aunque la comunidadse indigno aparecio un monton de gente que la señalo. Porque en cada comunidad, en cada esquina de este país, todavía hay quien justifica que un tipo de 27 "se lleve" a una niña de 12 o 14 argumentando que ella "estaba muy alebrecá". Como si el deseo de un hombre adulto pesara más que la infancia de una niña, porque es inseguro salir de dia, de noche o montarse en un autobús y quedarse dormida con hombres al rededor! Porque aunque no tenga intensión de señalar, casi siempre o siempre! Es un hombre o varios hombres.

Y entonces llega el silencio cómplice. El de papá y mamá que, aplastados por la pobreza extrema, por el hacinamiento, por la falta de dignidad negada por el empobrecimiento extremo y las faltas de garantías del estado , terminan viendo a su hija como una boca menos que alimentar. Duele decirlo, pero también duele callarlo. Porque esa niña no es un "botín", es una víctima de un sistema que mercantiliza los cuerpos desde la cuna.

Y mientras tanto, ¿qué hace la comunidad educativa? Muchas veces, calla. O peor, señala. Lo vemos en los centros donde hemos acompañado a niñas con discapacidad que, en lugar de ser protegidas, son excluidas, señaladas, empujadas hasta "despertar" o directamente al "matrimonio" como única salida! como siempre la conversación no pone la opinion o preguntas de la niña o adolescente! Hay adultos y adultas resondiendo, opinando y señalado por ellas, que si bien no tienen La escuela, que debería ser refugio, se convierte en el primer lugar de exclusión. Y las docentes que callan, el sistema que no forma, la comunidad que normaliza, también son parte de la cadena.

No podemos ignorar el bombardeo constante en las redes, esa maquinaria que revictimiza, que juzga, que desmenuza la vida de las sobrevivientes mientras los agresores caminan libres. Y cuando una mujer, una madre, una amiga, intenta poner una denuncia, se encuentra con un sistema que no contiene. Llamar a las líneas de violencia es desesperante. Es un laberinto burocrático que te revictimiza, te agota, te violenta de nuevo. No hay contención real. Hay un Estado que te exige pruebas de tu propia herida mientras el agresor sigue durmiendo tranquilo.

Este año, el país ha vestido de luto demasiadas veces. Casos que estremecieron, que salieron en portadas, que generaron trending topics, y que luego se diluyeron en el olvido mientras las familias siguen rotas. Y en medio de todo esto, hay una única preocupación que parece mover a quienes toman decisiones: el 2028.

Sí, 2028. El año electoral. El año en que todos y todas —autoridades, funcionarios, y los que aún no están en la silla pero la huelen cerca— necesitan urgente llegar para repartirse el país. Pero antes necesitan los votos. Y esos votos se construyen sobre los cuerpos de familias incompletas. Familias a las que les falta una hija porque la mataron. Familias a las que les falta un niño porque lo desaparecieron. Familias rotas por violaciones, por muertes evitables, por un sistema que abandona y luego pide el voto.

Porque la verdad incómoda es que este sistema se alimenta de muertas. Las usa para llenar discursos, para prometer leyes, para salir en la foto del 8M, y luego, cuando el foco se apaga, sigue igual. Las tres causales siguen siendo un debate pendiente. La justicia reproductiva sigue siendo un privilegio. El género sigue siendo un marcador de riesgo. Y la violencia, una constante.

Claro que existe el 8M. Claro que es necesario. Claro que sirve para visibilizar, para organizarnos, para recordarnos que no estamos solas. Pero si este 8M solo sirve para la foto, para el discurso bonito, para que funcionarios se tomen selfies con pañuelos verdes mientras las leyes duermen en los cajones, entonces lo estamos vaciando de sentido.

Este 8M tiene que ser más que eso. Tiene que ser el grito de quienes ya no están, pero también de quienes siguen aquí, resistiendo. Tiene que ser el eco de esa niña de 4 años, de esa adolescente de Jaquimeyes, de todas las que fueron "botín" en lugar de ser infancia. Tiene que ser el recordatorio de que mientras haya una mujer con miedo, una niña violada, una denuncia ignorada y un político haciendo campaña con nuestros dolores, no hay nada que celebrar.

Hay mucho que transformar. Y eso, solo se hace juntas.

Anny Minerva Jáquez Reyes

Abogada y activista pro derechos

Anny Minerva Jaquez Reyes. Abogada, Magíster en Derecho constitucional y procesal constitucional, con especialidad en Políticas internacionales y empleo decente, Género, protección de NNA. Experta en diseño, monitoreo y evaluación de proyectos sociocomunitarios. Forma de vida/el moro/empleo. Consultora BID-Superate sobre temas de cuidado. Consultora Regional para la NNUU Atravez de la FAO (Organizacion de naciones unidas para la alimentación y la agricultura). Docente experta en Educación popular.(Política, políticas públicas, género, Derechos Humanos, derecho civil y derecho Constitucional). Educadora popular CEO: @negritu_rd @Elranchodelapatria Vida social y política: Comunista, activista Feminista, política, lideresa comunitaria, premio Provincial de la juventud en Superación y logros personales, Comunicadora. Familia: Madre de Patria Lilith. Compañera de Octavio Peña. Hija de Elizabeth y Frank Hija de Palmarito y adoptada por la Guazara. Negra, afrocaribeña. Necia y propulsora de que se debe vivir desde la felicidad, pues quien es feliz, respeta, ama y no jode a NADIE.

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