El gran problema de nuestra izquierda es clarificar el pensamiento, de manera tal que pueda conectar en tiempo real con la realidad, la población y una coyuntura muy cambiante. Estas dificultades reducen su práctica y, con esas deficiencias y limitaciones graves, retrasan su presencia en el ámbito nacional. Es el momento de participar en el proceso democrático y emerger de nuevo. No hay por dónde para levantar programas ni consignas socialistas. La sociedad reclama la profundización de la democracia, es decir, la etapa democrática burguesa.

El periódico digital Acento y el blog Círculo de Izquierda han permitido en sus espacios describir los elementos fundamentales de la etapa democrática. Proceso histórico que permite profundizar y aprovechar los avances del sistema capitalista. Sea con dictadura o democracia. Preferimos la democracia por el disfrute de libertades políticas y públicas, preservar los derechos humanos y la defensa de la dignidad humana. Un período inevitable en países dependientes, pobres y atrasados.

La realidad socioeconómica del país requiere soluciones a sus graves problemas. Urgen de fórmulas y decisiones políticas que sean el resultado del estudio riguroso de la sociedad actual. El mundo transita a la deriva con serias amenazas de agravar los conflictos existentes. La economía mundial se estremece con la guerra de aranceles declarada por el presidente Donald Trump de los Estados Unidos de América. Tormentas agresivas se avecinan en nuestra región y en particular en la República Dominicana.

Obviar y ausentarse de lo que se aproxima, no tiene perdón de Dios.

La vocación de poder es el alimento principal que le da vida y salud a cualquier entidad política; de lo contrario, su presencia útil se va desvaneciendo con el tiempo. Pierde vigencia porque la inclemencia de las tempestades lo va disminuyendo hasta convertirse en algo que fue y no pudo ser. Se puede mantener respirando con el oxígeno palaciego o las dádivas internacionales. Pero, al fin y al cabo, se fractura la confianza de quienes alguna vez creyeron en ellos. Convirtiendo sus vidas en seres resentidos, frustrados y aborrecer por el trabajo invertido en lo imposible.

De no incursionar en la democracia, se apartan, dolorosamente, de la realidad objetiva, de lo posible, para continuar ladrándole a la luna. Se avanza de acuerdo con las posibilidades sin perder el juicio y la razón. La meta estratégica es sustituir el capitalismo. No existe ninguna traición a los principios. Hay que salir del marasmo, del oscurantismo y caminar con el tiempo. La lucha de clases es el motor que mueve la historia. No hay duda.

Los argumentos que se esgrimen para no participar en la democracia representativa desconocen la esencia de clase del sistema. En América Latina y el Caribe, fuerzas de izquierda y progresistas han obtenido victorias electorales, alcanzando en varias ocasiones el poder de gobernar. Incluso en condiciones más gravosas que las nuestras. En Colombia, con siete bases militares norteamericanas y una ultraderecha poderosa, el presidente Gustavo Petro y el Pacto Histórico salieron, con audacia e inteligencia, victoriosos.

¿Cuál es el problema?

¿Fobia o ignorancia con el funcionamiento de la democracia? ¿Prefieren la dictadura? Carlos Marx reitera en sus aportes ideológicos y políticos: el que no lucha por la democracia no puede entender ni alcanzar el socialismo. Son etapas históricas consecuentes que deben culminar con el nacimiento de un nuevo sistema. Pero, para eso, hay que tener niveles de entendimiento, a la luz de la teoría revolucionaria, de la realidad, inteligencia, credibilidad, vocación de poder y estar atento permanentemente con las contradicciones que mueven las fichas en el tablero político y electoral.

¿Qué significa participar en democracia? ¿Ir detrás de los partidos conservadores y de ultraderecha? De ninguna manera. Nuestra realidad refleja lo contrario. Hasta ahora, los que han preferido alianza con ellos están en muy malas condiciones de credibilidad. Y los sufragios alcanzados en pasadas elecciones lo dicen todo. Nadie gana un certamen electoral con votos propios. La inteligencia y la audacia permiten elaborar tácticas electorales con la intención de presentar, conquistar y popularizar el voto por la izquierda, aspecto nunca tratado.

La tradición ha sido la abstención electoral, con algunas excepciones. No ha podido calar entre sus miembros y simpatizantes votar por la derecha. Por el contrario, profundizan las diferencias. Los que con alianzas alcanzan algunos nombramientos de Palacio, al participar solo sin ella, describen una muerte anunciada. Y son vistos como un "bicho raro".

Mi llamado a la unidad es a las organizaciones políticas revolucionarias, personalidades, cuadros políticos, militantes y simpatizantes del litoral a dialogar y debatir en torno a los temas medulares que permiten participar y avanzar en la democracia; con objetivos claros y precisos que culminen con la creación de una alternativa política y electoral. La cruzada teórica hay que empezarla desde ahora, para ir ajustando la "carpintería política” del movimiento en su conjunto al objetivo principal del momento.vida y salud vigencia

Fortune Modeste Valerio

Economista

Estoy de regreso a la patria después de permanecer más de 35 años en el exterior. Estudié Contabilidad Superior, Auditoria Interna y Economía en la O y M.

Ver más