Gracias al vínculo con el presupuesto de la nación es que la UASD ha visto sin preocupación desplomarse los “paraísos obreros” que tanto inculca en sus estudiantes. Junto a Cuba, que empezó en 1959 “la destrucción de la burguesía, expulsión del imperialismo y la solidaridad con los pueblos hermanos de Latinoamérica en su camino al socialismo”, forma una dupla casi septuagenaria de ese propósito insensato en que se insiste hasta que se acaba el dinero propio y el que se parasita de los otros.

La URSS tuvo que esperar siete décadas para ver cumplirse la predicción de Mises sobre la imposibilidad del cálculo económico en naciones que se organizan sin mercados libres.  Es con transacciones voluntarias entre propietarios de factores que se pueden formar sus precios relativos.  Un emprendedor sin local propio busca comprar o alquilar entre diversas opciones presentan propietarios de inmuebles.  Hace negocio con el que mejor se ajusta al flujo de ventas que se esperan realizar si los consumidores con opciones prefieren su bien o servicio.

La URSS no hizo caso. Todos los recursos son propiedad del gobierno representa a los obreros, no hay misterio en saber lo que necesitan para vivir (casa, comida, ropa, educación y transporte masivo), tampoco en la tecnología para producirlos porque ahí están los manuales. Además, contamos con el nuevo hombre socialista es conjuro a los excesos consumistas del capitalismo.

La planificación de tecnócratas es superior al eliminar la incertidumbre de proyectos privados para “extraer plusvalía del valor genera el trabajo” y crear abundancia de bienes utilitarios. La educación técnica y superior también planificada para servir a la promoción del socialismo, sin las especializaciones absurdas del otro sistema.

Esa URSS donde camaradas impusieron ropa interior unisex no se conocía aquí cuando el complot suicida para matar a Trujillo, un dictador que se le imputa a EUA mantenerlo por tres décadas en el poder. Esa misma potencia que con una invasión buscó a uno de su entorno para gobernar desde 1966 y que tenía a Cuba, “Único Territorio Libre de América”, sometida a un bloqueo por elegir un destino socialista.

En ese ambiente tenía un gran apoyo popular la lucha por un centro académico con autonomía en su dirección, con una mordida presupuestaria segura y de magnitud considerable para la educación superior de los más humildes, Estos se conciben como personas que solo en universidades prácticamente gratis se animarían a cursar una carrera profesional, absurda creencia que se mantiene hasta hoy con un comedor universitario de raciones gratis que, en la misma entrada, tiene máquinas que expenden café y papitas a los mismos precios que en Agora Mall.

De los últimos sesenta años, la “rémora de Trujillo” que podía justificar un refugio revolucionario como referente solo gobernó veintidós años.  En consecuencia, demasiado tiempo ha estado como un oasis socialista como principal intermediario en el apoyo del presupuesto público a la formación de profesionales.  Especialmente después que se desboronó la Unión Soviética, el flujo migratorio fue de una sola vía en las dos Alemanias cuando cayó el muro construyeron los comunistas y el país cuenta con decenas de universidades privadas donde asisten masivamente las personas de menores ingresos.

Basta ya del despilfarro de recursos del contribuyente en una entidad con récord mundial en número de rectores, decanos y directores de escuela en un espectáculo de elecciones incompatibles con educación superior de calidad.  En este medio he planteado la solución: un subsidio directo a los estudiantes que elimine el monopolio de su intermediación.

La forma es sanear a la UASD de todas sus deudas, incluyendo la de su déficit actuarial por el personal pensionado, y entregar todos los activos a una cooperativa de profesores y empleados que tendrán a cargo la elección de sus nuevas autoridades.  El gobierno solicita la matrícula de estudiantes y aplica los mismos criterios de universidades sensatas para la baja estudiantil (reprobar dos veces materia clave, índice cae debajo del umbral) para quedarse con los estudiantes serán los receptores del subsidio con el que podrán costearse una carrera universitaria. Estudiantes meritorios reciben todo; la UASD nada.

La universidad tiene altas probabilidades de mantener la matrícula de estudiantes que llevan por lo menos dos años en sus actuales carreras. No hay tanta seguridad para los de nuevo ingreso que pudieran elegir alguna de las privadas, especialmente si se estimulan a usar créditos educativos para completar lo que falta.  En todo caso, es una bienvenida a un nuevo mundo donde la administración despegada del erario tendrá que hacer ajustes para que su oferta de precio y calidad se acerque a la de sus pares les llevan años de experiencia en administración racional de recursos y sin huelgas de profesores, empleado o estudiantes por cualquier razón inverosímil.

Profesores cooperativistas dueños de la UASD en traspaso de activos irreversible tendrán autonomía total en usarlos para emprendimientos lucrativos (el club de profesores del Malecón puede ser vendido o recibido como aporte de naturaleza para la expansión de Adrian Tropical; algo se puede rentabilizar del elefante blanco es el edificio de parqueos que no se llena ni en los días de graduaciones…). Tendrán que operar con dinámica distinta, porque ya no tendrán cabida absurdos como gastar para que retornen estudiantes que desertaron de una educación gratuita.

Esto porque ya los estudiantes de menos ingresos tendrán una apropiación presupuestaria directa para conseguir una profesión en la universidad de su elección y acceso garantizado a programas de crédito educativo competitivo.

La idea es buena, solo le falta una buena campaña para que lo entienda todo el que no es parte que se beneficia de ese oasis socialista. Así como se advierte en la Biblia no pedir a una mujer consejo sobre su rival, al ocioso sobre el trabajo y al cruel sobre la bondad, esta idea es imposible de procesar por un profesor Ad Vitam de la UASD con casi cuatro décadas en la maravillosa zona de confort que ha logrado la “autonomía”.

¿Qué candidato a controlar el Presupuesto General de la Nación y con apoyo legislativo se atreverá a promover este cambio para el 2028?

José Alfredo Guerrero

Economista

Economista con experiencia bancos privados, públicos, entidades reguladoras, asociaciones empresariales y centros investigación.

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