Amigo Lector: La Corte Suprema dejó claro el viernes que el presidente Donald Trump carece de la autoridad legal para usar sus poderes de emergencia y obligar a las empresas estadounidenses a pagar aranceles.

En su decisión de 6 a 3, la corte asestó un duro revés a la Casa Blanca, pero, para sorpresa de los analistas legales, no abordó la pregunta que preocupa a muchas empresas:

NOTA 1.: ¿Podrán recuperar el dinero, estimado en alrededor de $133 mil millones, que ya han pagado bajo una política que ahora ha sido declarada ilegal?

NOTA 2.: Según abogados comerciales, el silencio de la mayoría de la Corte Suprema sobre el proceso de reembolso. Sobre este tema, que el juez disidente Brett Kavanaugh predijo que probablemente será "un desastre". Esto así, debido a que  las empresas ahora deben esperar meses para saber si recuperarán su dinero.

El sábado, Trump anunció en redes sociales que elevaría de inmediato el arancel mundial del 10 % a un 15%, a “países que, sin represalias, han estado estafando a Estados Unidos durante décadas”. Además, enfatizo que: “En los próximos meses, la Administración Trump determinará y emitirá los nuevos aranceles legalmente permitidos”.

ORÍGENES DE LAS TARIFAS DE TRUMP

La política arancelaria de Donald Trump se inscribe en una visión de America First que concibe el comercio internacional como un juego de suma cero, donde los déficits comerciales son vistos como prueba de abuso de los socios. Desde su primer mandato, Trump utilizó aranceles como instrumento de presión política y económica, primero contra China y luego contra aliados tradicionales como Canadá, México y la Unión Europea, alegando prácticas desleales, déficits comerciales y amenazas a la seguridad nacional.

En este, su segundo mandato, a partir de 2025, el giro fue cualitativo: se pasó de aranceles sectoriales o país-específicos a un esquema casi global, con un arancel mínimo de 10% a prácticamente todas las importaciones, y tasas más altas para decenas de países, apoyándose EL, en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés).

APLICACIÓN: DISEÑO Y ALCANCE DE LAS TARIFAS

Las medidas se articularon en dos grandes bloques:

  • Aranceles recíprocos: Un arancel base de 10% a casi todas las importaciones, con tasas superiores (hasta 30–35% o más) para países considerados “desleales” o con mayores barreras a productos estadounidenses.
  • Aranceles por tráfico: (trafficking tariffs): Gravámenes adicionales de 25% a ciertos bienes de China, Canadá y México, bajo el argumento de que no hacían lo suficiente para frenar el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos.

Trump justificó estas medidas invocando una “emergencia económica y de seguridad” y utilizando la IEEPA para regular el comercio en ese contexto. El resultado fue un aumento sin precedentes de la tasa arancelaria efectiva promedio de Estados Unidos, que pasó de alrededor de 2–3% a niveles cercanos a 16–17%, los más altos en casi un siglo.

IMPACTO EN LAS ECONOMÍAS AFECTADAS

Para los socios comerciales, el impacto se manifestó en varios canales:

  • Desviación y destrucción de comercio: Exportadores de Canadá, México, China y otros países enfrentaron pérdida de competitividad en el mercado estadounidense, con desvío de flujos hacia otros destinos o sustitución por producción doméstica o de terceros países no tan penalizados.
  • Incertidumbre y caída de inversión: La volatilidad arancelaria y la amenaza de nuevas rondas de tarifas desincentivaron proyectos de inversión orientados al mercado estadounidense, especialmente en manufactura y cadenas globales de valor.
  • Respuestas de represalia: Algunos países, en particular China y Canadá, respondieron con aranceles a productos estadounidenses, afectando exportaciones agrícolas, industriales y de bienes de consumo de Estados Unidos.

NOTA 3.: En términos macroeconómicos, el efecto fue moderado pero negativo: menor crecimiento potencial, distorsiones en cadenas de suministro y un clima de negocios más incierto, especialmente para economías muy integradas con Estados Unidos. 

IMPACTO EN LA ECONOMÍA NORTEAMERICANA

En Estados Unidos, los aranceles funcionaron de facto como un impuesto al consumo y a la producción:

  • Inflación y precios al consumidor: Aunque el traslado a precios fue gradual, se observó un aumento de la inflación, con encarecimiento de bienes importados y de insumos intermedios.
  • Distorsiones en comercio y PIB: Las empresas adelantaron importaciones para evitar aranceles, generando un boom artificial de importaciones seguido de una caída brusca, lo que contribuyó a la contracción del PIB en el primer trimestre de 2025.
  • Impacto en crecimiento y salarios a largo plazo: Estimaciones de la Penn Wharton Budget Model proyectan que el paquete arancelario de Trump reduciría el PIB de largo plazo en torno a 6% y los salarios en 5%, con pérdidas de bienestar para todos los hogares, especialmente los de ingresos medios.

El gobierno ha recaudado cientos de miles de millones de dólares en ingresos arancelarios, estos recursos se han redireccionado a fomentar una base industrial y tecnológica, que dará sus frutos en este milenio.

EL PORQUÉ, LA CORTE SUPREMA LAS DEROGÓ

El punto de inflexión llegó el 20 de febrero de 2026, cuando la Corte Suprema, en una decisión 6–3, declaró ilegales la mayoría de los aranceles de Trump basados en la IEEPA.

Los elementos centrales del fallo fueron:

  • Límites a los poderes de emergencia: La Corte sostuvo que la IEEPA permite al presidente adoptar medidas frente a amenazas externas “inusuales y extraordinarias”, pero no le otorga una carta blanca para rediseñar la política arancelaria general del país.
  • Ausencia de autorización explícita para tarifas: El texto de la IEEPA no menciona aranceles ni impuestos; la Corte enfatizó que, es el Congreso el responsable de garantizar el marco jurídico tarifario y fiscal.
  • Doctrina de las “preguntas mayores: (major questions doctrine): Al tratarse de una decisión de enorme relevancia económica y política, la Corte exigió una autorización clara del Congreso, que no encontró en la IEEPA.

NOTA 4.: En síntesis, la Corte no discute la conveniencia económica de los aranceles, sino que afirma que el presidente excedió la delegación de poderes que la Constitución reserva al Congreso en materia de comercio y tributación.

CONSECUENCIAS A CORTO Y MEDIANO PLAZO DE LA DECISIÓN DE LA CORTE

A corto plazo, la decisión genera tres efectos principales:

  • Reversión arancelaria parcial: Los aranceles amparados exclusivamente en la IEEPA deben revertirse, devolviendo el arancel efectivo promedio a niveles más cercanos al statu quo previo a abril de 2025. Esto reduce costos de importación y presiona a la baja algunos precios.
  • Incertidumbre jurídica y comercial: Quedan abiertas cuestiones sobre reembolsos a importadores y sobre la validez de acuerdos comerciales negociados bajo la sombra de esos aranceles, lo que puede generar litigios y demoras.
  • Reconfiguración de la estrategia de Trump: El presidente conserva otras herramientas legales (secciones 232, 301, etc.), pero pierde la capacidad de usar la IEEPA como “arma total” para imponer aranceles casi a voluntad, reduciendo su margen de maniobra negociadora.

NOTA 5.: A mediano plazo, el fallo fortalece el rol del Congreso en política comercial y sienta un precedente que limita el uso expansivo de poderes de emergencia para fines económicos estructurales. Esto podría conducir a una política comercial estadounidense algo más predecible, aunque no necesariamente más abierta.

POSIBLES EFECTOS SOBRE LA ECONOMÍA DOMINICANA

Para la República Dominicana, el episodio tiene implicaciones que van más allá de los titulares:

  • Canal comercial directo: La RD no fue un blanco principal de los aranceles punitivos, pero sí se vio afectada indirectamente por el encarecimiento de insumos importados desde terceros países y por la volatilidad en cadenas de suministro globales. La reversión parcial de aranceles reduce costos para zonas francas que importan insumos y reexportan a Estados Unidos, mejorando márgenes y competitividad.
  • Canal de inversión y nearshoring: La guerra arancelaria estimuló el interés en relocalizar producción fuera de China hacia el Caribe y América Latina. Con un entorno arancelario estadounidense más estable, la RD puede consolidarse como plataforma de nearshoring si ofrece seguridad jurídica, infraestructura y estabilidad macroeconómica.
  • Canal de precios e inflación interna: Menores aranceles en Estados Unidos pueden abaratar algunos bienes de consumo e insumos que la RD importa directa o indirectamente desde ese mercado, contribuyendo marginalmente a contener presiones inflacionarias internas.
  • Canal financiero y de confianza: Un entorno global menos tensionado por guerras arancelarias reduce la aversión al riesgo, lo que favorece flujos de capital hacia economías emergentes relativamente estables como la dominicana, siempre que se mantenga la disciplina fiscal y cambiaria.

En el corto plazo, el impacto cuantitativo sobre el PIB dominicano será modesto, pero en el mediano plazo la combinación de: menor incertidumbre arancelaria en Estados Unidos, oportunidad de atraer inversión de relocalización productiva, y una mejora en términos de costos para zonas francas y exportadores, abriendo así, una ventana estratégica para reposicionar a la República Dominicana como socio confiable en cadenas de valor regionales.

AL CIERRE:

En momentos como este, cuando las potencias reajustan sus reglas y el comercio mundial vuelve a moverse bajo nuevas tensiones, la República Dominicana no puede limitarse a reaccionar.

Nos toca pensar con cabeza fría, sin estridencias, y con la serenidad estratégica de un país que ya aprendió a sobrevivir en un mundo incierto. Esta coyuntura —que parece lejana, técnica, ajena— es en realidad una invitación a mirarnos por dentro y decidir qué lugar queremos ocupar en las cadenas de valor del futuro.

No se trata solo de aprovechar oportunidades, sino de construirlas con disciplina, con instituciones sólidas y con una visión de largo plazo que trascienda ciclos políticos. Ese es el legado que debemos dejar: un país que entiende el mundo, que se inserta en él con dignidad y que actúa con responsabilidad colectiva para que las próximas generaciones encuentren un horizonte más amplio que el que nosotros recibimos.

Virgilio Malagón Alvarez

Economista

PhD en Economía con especialidad en Hidrocarburos de la Universidad de Thornewood, Holanda. Ha sido docente, conferencista y planificador. Tiene amplia experiencia en la Administración Publica, incluyendo el Banco Central, donde fue Director Ejecutivo del Fondo FIDE e INFRATUR . Además, desde hace varios años, ha incursionado en el negocio de los hidrocarburantes y Energías Renovables. En la actualidad es Asesor de la Rectoría de la Universidad del Caribe, UNICARIBE.

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