Sí, me morí hace una semana, me dio un yeyo, una sirimba que resultó ser un infarto y en apenas unos segundos pasé de comerme un rico sancocho con arroz a guindar los tenis en el cableado del barrio, a firmar por los Cachorros gringos, la vida es así y así es la vida, ni un chin más ni un chin menos, pero me fui tal como lo había querido siempre: ¨diunavé¨, en un tris-tras, y no en un hospital postrado durante meses o años lleno de máquinas, agujas y sueros, quitándote con el bisturí un pedazo hoy, otro mañana, y pasado mañana en el cuerpo te quedan ya solo veinte libras de huesos y pellejos.
Y quisiera relatarles todo lo que sucedió y lo que me pasó después con lo del velatorio, el funeral y el entierro, y todas las cosas y anécdotas que en los ¨muertorios¨ suelen darse.
Como antes de morir no obstante mi avanzada edad estaba sano no escribí lo que a modo de testamento me hubiera gustado que se hubiera hecho conmigo en el asunto de fallecer y por eso lo voy a describir aquí lo más claro y sucinto posible para que se aplique en lo posible la próxima vez que expire, casque, finiquite, la diñe, la despiche o estire la pata, que todo significa lo mismo: fallecer o perecer.
Bien, lo primero que quiero hacer es redactar mi propia esquela anunciadora, nada de poner eso tan manido de ¨Ha fallecido Don Sergio… que descanse en paz… sus restos serán sepultados…¨ dado soy veterano publicista la voy redactar previamente a mi estilo, algo más creativo así como ¨¡Ey, amigos, me acabo de morir, esas cosas pasan! si quieren venir a despedirme me tendrán en exhibición post mortem en la funeraria Tal, y si no pueden o no quieren vienen, nada, tan amigos como siempre¨.
Los profesionales de la funeraria me lavaron, peinaron y me maquillaron como si fuera a aparecer en un show de televisión cosa que me molestó mucho pues en vida fui reacio a usar perfumes, polvos, y cosméticos, pero como es comprensible, no pude hacer nada al respecto.
Otra cosa que me molestó, y mucho, fue que me metieron en un ataúd de madera, de bastante lujo y alto costo, con sus telas acolchadas, y vestido con un traje, camisa, corbata y zapatos nuevos, como si fuera a una entrevista de trabajo o a pedir un importante préstamo bancario. Dónde voy a estar no hace falta llegar tan emperifollado, con una sábana a manera de sudario como se hacía en la antigüedad, bastaba y sobraba.
Al respecto diré que mi idea siempre fue la de utilizar como féretro uno de los embalajes de cartón que traen las neveras importadas de Japón, China o Estados Unidos, pues los he probado numerosas veces en vida y tienen la altura y ancho la medida perfecta de mi cuerpo, si este sistema de reutilización de embalajes se impusiera a nivel mundial contribuiría a evitar la deforestación de millones de árboles tan necesarios en esta peligrosa época de cambio climático, se efectuaría un importante proceso de reciclaje del cartón y se ahorraría -recuerden que soy catalán- unos muy buenos y siempre necesarios miles de pesos pues los ataúdes sean cuales sean sus categorías aprovechando las situaciones vulnerables de duelo les ponen unos precios escandalosos, como si fueran hechos de caviar prensado. Dentro del ataúd embalaje quisiera que colocaran la bandera catalana de las cuatro barras, la Senyera, y encima la ¨Estelada¨ mi tan querida bandera independentista.
Siguiendo con el ataúd-embalaje, cuando estuviera colocado en forma horizontal me gustaría que un tercio de sus área fuera un recuadro rotulado para poner mensajes de despedida tipo: ¡Qué te vaya bien! ¡No me devolviste los 5.000 pesos que te preste! ¡No somos nada…sobre todo tú ahora! y otros por el estilo como los escriben en los yesos de las personas con piernas rotas. En los otros dos tercios del embalaje se pondría: ¨Disponible para publicidad 809-453897¨ por si alguna floristería, imprenta, sastrería, zapatería u otro tipo de comercio le interesa. Esta clase de anuncio no ofrece demasiada duración, es verdad, pero sí una gran novedad pues serían los primeros de este tipo en el mundo y sobre todo de mucho impacto. Se imaginan ver ¨Flores para funerales Jardín El Edén. Arreglos finales de gran vistosidad¨ o ¨Imprenta La Terminal se imprimen esquelas y recordatorios de calidad¨ No olviden que durante casi sesenta años he trabajado de manera continua en publicidad y eso marca en vida y hasta después de ella, además contribuirían con los gastos generales del sepelio, que son de alta factura.
Tampoco quería coronas de flores con esos mensajes tan lagrimosos de ¨Siempre estarás en los corazones de tu familia¨ o ¨Tus amigos de la Peña de Lectura no te olvidan¨(¡Lo mal que escribías!) hubiera preferido poner una caja a la entrada donde se depositara ese dinero para ayudar a los Sordos con quienes colabore por muchos años, o se enviara el dinero a esa benemérita institución, total, las flores se marchitan, van a la basura, o acaban revendiéndose por inescrupulosos en las esquinas o semáforos y los Sordos siempre necesitan y agradecen las ayudas.
Tampoco me gustó pues soy ateo gracias a Dios, que viniera un cura a dar una larga y pesada prédica sobre la vida, la muerte, el más allá y todas esas cosas que sueltan como un casete de antes y menos aún que se ofreciera una misa de las llamadas cuerpo presente, todo por unos pesos de pago. Dónde vaya solo habrá tierra gusanos, lombrices y tal vez algún topo refugiado, nada de espíritus ni almas. Sí me gustaría que sonaran dos canciones, la primera el Himno de Catalunya, ¨ Els Segadors¨, y la segunda ¨Para que no me olvides¨ de Lorenzo Santamaría dedicada a mi esposa. Creo que no es mucho pedir.
Para nada, para nada, me gustó eso de la gente desfilando ante mi familia enlutada con los lloros, pésames, ¨lo bueno que era¨, ¨es una gran pérdida¨ y todas esas manifestaciones sinceras o no de dolor y solidaridad, si por mí fuera deberían brindarse unos pastelitos, quipes, con refrescos e incluso unas ¨cervesuanas¨ porque siempre en los funerales hace mucho calor. Por cierto, había un grupito de ¨bacanos¨ que contaban unos chistes muy buenos, ellos creían que no los oía pero los escuchaba perfectamente, el de la muchacha tímida era muy bueno, un poco colorado, pero muy ocurrente. Me reí bastante, en mi interior, claro está.
Por último, sobre el paseo final en el coche fúnebre hasta el cementerio me pareció muy pasado de moda y que iba demasiado lento obstaculizando aún más el tránsito tan caótico de la capital y muchos a mi paso se santiguaran a manera de resguardo para males. Como publicista hubiera preferido ir una guagua vendutera de esas que chillan por el alta voz machaconamente ¡Plátanos a cinco pesos, ¡Plátanos a cinco pesos! o ¨Se compran hierros viejos, camas viejas, todo lo viejo, hasta su vieja si es vieja¨ diciendo ¨Aquí va Sergio, quien les dice sus últimos desos que disfruten sanamente de la vida, que sean buenos con la familia, que respeten el medio ambiente, que hagan deporte, que no vayan a ninguna guerra, …¨ mensajes positivos que en estos tiempos son muy necesarios.
El recorrido desde la funeraria hasta el cementerio fue monótono, aburrido, ya conocía ese tramo por haberlo hecho otras veces en el sepelio de otras personas fallecidas, sé que es mucho pedir, tal vez demasiado, pero me hubiera gustado que fuera un itinerario largo, sin séquito ni compañía alguna, un paseo por la preciosa Cordillera Central, o por la laboriosa y fresca Jarabacoa, por la inigualable Samaná, o por el increíble Sur dominicano… sería el último viaje turístico que disfrutaría con la modalidad ¨Todo incluido¨.
Bien, les diré que a la semana de estar muerto me aburrí muchísimo y decidí volver a vivir, así que llegué a casa, saludé a la familia y los amigos, lo curioso del caso es que no se sorprendieron mucho al verme de nuevo, mi mujer me dijo ¨debiste haberte quedado donde estabas, nos has causado muchos gastos y molestias¨. Un cuñado, tan chistoso él, exclamó: ¨la próxima vez no te escapas, te incineramos¨ incluso mi suegra soltó eso tan simpático y coloquial ¨ya decía yo que mala yerba nunca muere…¨ Me temo que para la próxima vez lo dicho por mí cuñado se cumpla…
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