La relación de los habitantes de ambas islas data de mucho antes de la llegada del Almirante de la Mar Oceánica, Cristóbal Colón, en 1492, cuando nuestros ancestros taínos surcaban los mares en frágiles embarcaciones construidas por ellos para ir de isla en isla.

Nuestra solidaridad con los habitantes de la isla mayor de las Antillas data de 1511, cuando el cacique Hatuey, oriundo de Quisqueya, llega a la misma con un grupo de sus seguidores, cruzando el canal de los Vientos, posterior al apresamiento del cacique Caonabo en 1496, la matanza de Jaragua y el posterior ahorcamiento de Anacaona en 1503, para denunciar la barbarie cometida por los conquistadores contra los pobladores de nuestra isla en su sed insaciable de oro.

Hatuey no solo denunció el exterminio cometido por los españoles, sino que organizó en la isla grande las primeras rebeliones y resistencia contra el dominio colonial hasta su captura y ejecución en 1512.

Trescientos cincuenta y cuatro años después, en la guerra de independencia contra la misma potencia colonial, los dominicanos estuvieron presentes tanto en la Guerra de los Diez Años (1868-1878), dirigida por Carlos Manuel Céspedes, como en la iniciada en 1895 por el prócer José Martí, quien vino en búsqueda del ya legendario general Máximo Gómez, quien había participado con Céspedes en la Guerra de los Diez Años.

Martí murió en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, a solo 55 días de haber firmado con Gómez el famoso Manifiesto de Montecristi para la liberación de Cuba.

Al año siguiente cayó el segundo hombre más importante de la nueva lucha iniciada por Martí para la liberación de Cuba: el general Antonio Maceo y, con él, su ayudante, el capitán Panchito Gómez Toro, hijo del general Máximo Gómez, quien murió en un intento desesperado por rescatar el cadáver de Maceo de las huestes españolas.

Los dominicanos también estuvimos presentes en el yate Granma, que partió de las costas mexicanas el 25 de noviembre de 1956, llegando a territorio cubano el 2 de diciembre de ese mismo año.

Con el diestro marinero Ramón Emilio Mejía Castillo (Pichirilo), segundo capitán timonel, experto en navegación, así como en Sierra Maestra con Enrique Jiménez Moya, quien luego comandó la expedición del 14 de junio de 1959 contra la dictadura de Trujillo, y Andrés Ramos Peguero, uno de los fundadores del Movimiento Popular Dominicano (MPD), organización fundada en La Habana en 1956.

De igual manera, los cubanos han reciprocado las manifestaciones de nuestra solidaridad en la lucha libertaria del pueblo dominicano en los momentos difíciles de nuestra historia republicana, como lo fue la larga dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, que duró 31 años, cercenando los derechos democráticos de nuestro pueblo.

Cuba fue el principal destino para decenas de dominicanos que escaparon de las garras ensangrentadas de la dictadura.

En suelo cubano, con la ayuda solidaria de su pueblo, se organizaron las principales acciones para el derrocamiento de la dictadura.

Fue en Cuba donde se organizó la fallida expedición de Cayo Confites en 1947, en la que se alistaron 1,200 voluntarios, de los cuales más de 1,000 eran cubanos, incluido el entonces líder estudiantil Fidel Castro Ruz.

En el desembarco de Luperón en 1949, de los doce expedicionarios que salieron de Guatemala, uno era cubano: Alberto Ramírez.

En el desembarco de Constanza, Maimón y Estero Hondo, los días 14 y 20 de junio de 1959, para la liberación del pueblo dominicano de la dictadura de Trujillo, organizado y ayudado militarmente por el recién instalado gobierno revolucionario encabezado por el comandante Fidel, de un total de 198 expedicionarios, 22 eran cubanos, incluidos dos de los seis sobrevivientes: el comandante Delio Gómez Ochoa y el jovencito Pablito Mirabal, con tan solo 15 años de edad, quienes vinieron a arriesgar sus vidas por la libertad del pueblo dominicano.

A esto se agregan los cerca de 500 dominicanos que han cursado estudios gratuitos en universidades cubanas, de los cuales 442 han salido graduados de médicos a través del programa de becas de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), así como cientos de compatriotas que han recibido atenciones médicas gratuitas por enfermedades catastróficas y de alto costo en la medicina privada dominicana. En Cuba han sido tratados de manera totalmente gratuita.

Cuba nos ha aportado varios entrenadores deportivos que han contribuido al desarrollo de atletas de alto rendimiento, como es el caso de nuestra Marileidy Paulino.

Con la donación del Politécnico Máximo Gómez, por parte del mismo comandante Fidel Castro, en el municipio de Baní, provincia Peravia, se han graduado centenares de jóvenes capacitados para su inserción en el mercado laboral.

Mientras Cuba, su pueblo y gobierno desarrollan una política de paz, apoyo y solidaridad con los pueblos latinoamericanos y del mundo, la administración Trump, desde su nueva llegada a la Casa Blanca, no ha dejado un día de atropellar, agredir y amenazar a decenas de países en todo el globo terráqueo, poniendo en peligro la tranquilidad mundial y la existencia misma de la humanidad.

Hoy Cuba exhibe al mundo el logro de una vacuna contra una de las enfermedades más terribles, como es el cáncer en sus diversas variedades, y la administración Trump, aliada y apoyada por la gusanera cubana, cuya cabeza principal es Marco Rubio, busca pretextos para hacer por la fuerza lo que no ha podido en 66 años de criminal bloqueo económico y financiero contra el pueblo y la revolución cubana.

Las acusaciones contra Raúl Castro, líder de la revolución cubana, son un ardid falaz y vulgar de una administración que es cómplice del asesinato de casi 80 mil palestinos, de los cuales 20 mil son niños y adolescentes.

La administración de Donald Trump es un régimen que, sin previa declaración de guerra, ha atacado con premeditación y acechanza el día 28 de febrero a la República Islámica de Irán, asesinando a su líder máximo, el ayatolá Ali Jamenei, y casi toda su familia, no en un campo de batalla, sino en el sagrado hogar familiar.

¿Qué moral tiene una administración que bombardea una escuela y mata a 168 niñas inocentes para acusar a un hombre y a un pueblo que solo han decidido luchar por su derecho a escoger libremente su destino y su forma de gobierno?

Cuba ha reiterado que nunca ha estado cerrada al diálogo con EE. UU. ni con nadie, sobre la base del respeto mutuo, sin imposiciones ni ningún otro tipo de injerencia en sus asuntos internos.

Pero Trump, frente al real fracaso de su aventura en Irán, intenta pasar esa página humillante de su administración planteando una incursión armada contra Cuba, no importando que la misma signifique un baño de sangre en un pueblo dispuesto a defender con su vida su dignidad, su soberanía, la revolución y su gobierno.

Condenamos esta nueva escala de provocación y agresión de la administración Trump contra el pueblo, la revolución, el gobierno cubano y sus líderes.

Llamamos al pueblo dominicano a seguir manteniendo los lazos históricos de solidaridad con el pueblo cubano, con el que estamos unidos en la lucha por la independencia y la soberanía de nuestras naciones.

Cuba es paz, solidaridad, y Donald Trump es guerra y agresión.

No a la política de guerra que quiere implementar la administración Trump en América y el Caribe.

Digamos a viva voz: ¡América y el Caribe deben ser zonas de paz!