Venezuela
Hace varios días, cuando me disponía a escribir sobre Cuba y el amor a escala social, pensé en continuar la enumeración de los gestos solidarios que esta nación ha ofrecido ante acontecimientos catastróficos que han afectado a miles de personas en distintos países, pese a las limitaciones materiales que le impone el bloqueo.
Fue entonces cuando volvieron a mi memoria las muestras de solidaridad cubana y, como una paradoja de la vida, los terremotos de Chile Perú, México, Guatemala, Haití y Pakistán. Cada uno quedó grabado en mi memoria por una asociación afectiva y por las cifras de aquellas tragedias.
Recuerdo las imágenes transmitidas por los noticieros de Cubavisión sobre el devastador terremoto de Pakistán en 2005. Me conmovió tanto como el de Haití. Ver a médicos cubanos trabajando en las montañas heladas de Cachemira, tan lejos del calor caribeño, reforzó en mí aquella memoria de servicio.
En Haití, por ejemplo, trabajaba en la formación de los frentes de reforestación en la frontera dominico-haitiana, ya que los ministros de Medio Ambiente de ambos países se habían comprometido, mediante el acuerdo de Villa Anacaona (Dajabón), a reforestar los dos lados de la frontera. Esa experiencia me hizo comprender que la solidaridad no tiene límites.
Un aspecto especialmente significativo de estas misiones es que Cuba ofreció su ayuda a pueblos gobernados por administraciones de muy distintos sistemas políticos e ideológicos: gobiernos de ultraderecha, militares, reformistas o aliados de Estados Unidos. La urgencia de salvar vidas estuvo por encima de las diferencias diplomáticas y de las posiciones políticas, confirmando que la solidaridad verdadera no pregunta primero quién gobierna, sino dónde hace falta servir, como máxima martiana.
Durante meses, las tiendas de campaña convertidas en hospitales atendieron millones de emergencias y cirugías con resultados excepcionales. Me preguntaba, en el caso de Pakistán, cómo soportaban aquel frío los cubanos acostumbrados al trópico, y comprendí que lo hacían movidos por un calor interior: el de servir, el del amor a escala social.
Ahora, con los recientes terremotos en Venezuela, pensé inmediatamente en Cuba. Si las circunstancias lo permiten, fue mi imaginario: Cuba estará allí, con miles de médicos y hospitales improvisados, a pesar de las situaciones que vive en el presente; porque Venezuela necesita hoy la solidaridad de todos los pueblos, especialmente de aquellos con economías más favorables,
Afortunadamente Cuba está en Venezuela.
Ojalá esta tragedia sirva de tregua para que los países poderosos reconozcan las “magníficas posibilidades” del amor a escala social que Cuba ha demostrado durante más de seis décadas, como bien señalaron en determinados momentos los pontífices Juan Pablo II en 1998 y recordada por Francisco en 2015.
Al dejar a un lado la simple memoria personal me puso a investigar sobre la presencia médica cubana en desastres ¡solo de terremotos!, encontré datos que confirman esa trayectoria de amor y servicio, sabiendo que faltan otros con menos impactos, pero si con la presencia amplia y solidaria de Cuba:
Chile (1960). Terremoto de Valdivia (9.5, el más fuerte registrado) | Primera misión internacional; 8 toneladas de insumos; encabezada por el presidente del Colegio Médico Cubano y el médico Salvador Allende, luego presidente mártir de Chile (1973). Gobierno de derecha gobernaba a Chile.
Perú (1970). Terremoto de Áncash (7.9, aproximados 80,000 muertos). 40 médicos y más de 10 toneladas de materiales en menos de 72 horas. Gobernaba un militar reformista.
Guatemala (1976). Terremoto (7.5, estimados 23,000 muertos) | Brigada médica cubana con asistencia inmediata. Gobernaba militar de derecha.
México (1985). Terremoto de Ciudad de México (8.1, aproximados 10,000 muertos). Atención de heridos y hospitales improvisados. Gobierno neoliberal.
Nicaragua (1972). Terremoto de Managua (6.2, estimados 10,000 muertos). Brigada médica cubana llegó de inmediato, aun bajo el gobierno de Somoza, sin relaciones diplomáticas, lo que motivó comentarios y análisis.
Pakistán (2005). Terremoto de Cachemira (7.6, 73,000 muertos, 3.5 millones desplazados). 2,400 médicos y paramédicos, 32 hospitales de campaña, y alrededor de 1.7 millones de pacientes atendidos, 14,506 cirugías, algunas de ellas hazañas ortopédicas. Gobierno militar, aliado a Estados Unidos.
Haití (2010). Terremoto de Puerto Príncipe (7.0, considerados unos 220,000 muertos) | Brigada Henry Reeve con hospitales móviles y apoyo en epidemias posteriores. Gobierno reformista de Preval.
Venezuela (2026). Doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5, ocurrido el 24 de junio, con graves daños en Caracas y, especialmente, en el estado La Guaira. La emergencia movilizó equipos nacionales e internacionales de rescate y atención sanitaria. Los colaboradores cubanos de la salud, ya presentes en Venezuela, se incorporaron a la asistencia de heridos en Centros de Diagnóstico Integral y otros servicios médicos de las zonas afectadas. El balance de víctimas y daños permanecía en actualización al momento de escribirse estas líneas.
Leyendo sobre dichas participaciones encontré características comunes de las misiones cubanas:
- Respuesta rápida de despliegue de 24–72 horas tras el desastre. Solo a Pakistán duró 5 días aproximados en llegar, incluyendo 24 horas de vuelo en Cubana de Aviación hasta aquel lejano país del sur de Asia.
- Hospitales móviles en grandes tiendas de campaña en zonas rurales y montañosas, con todos los equipos posibles para cirugías en el campo ortopédico.
- Cobertura masiva de millones de consultas médicas y centenares de miles de cirugías en total.
- Solidaridad internacional con los países pobres y vulnerables. Presencia en más de una decena de ellos desde 1960, en algunos casos con más de un terremoto, sin importar la situación política ni ideológica con el país de destino, por eso hablamos del amor a escala social.
Cuba sigue siendo un referente de solidaridad que trasciende fronteras políticas, ideológicas, religiosas y culturales. Debemos seguir luchando por la recuperación de Venezuela y de todos los pueblos que puedan ser golpeados por terremotos u otra fuerza natural o humana.
Nuestro deseo es que se detenga la fuerza telúrica que sacude a los pueblos, y que permanezca la otra fuerza del amor a escala social, por el bien de Venezuela, de Cuba y de toda la humanidad.
Fuente de la foto
Juvenal Balán: El Contingente Henry Reeve en Pakistán. Fotorreportaje sobre la misión del contingente de medico cubanos Henry Reeve en Cachemira, Pakistán: tomada de https://www.cubaperiodistas.cu/2020/09/juvenal-balan-el-contingente-henry-reeve-en-pakistan/
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