A raíz de que en Haití luego la caída de la dinastía de los Duvalier (1957-1986) , se cifraban esperanzas, que luego de varios gobiernos provisionales Ertha Pascal-Trouillot (1990-1991), primera mujer presidenta de Haití, la cual garantizóo que se realizaran la primeras elecciones democráticas en el año 1991 y asumió como presidente el sacerdote Jean-Bertrand Aristide, el cual solo duro 8 meses en el poder como consecuencia de un golpe de estado encabezado por los jefes de las fuerzas armadas haitianas, general Raoul Cédras, el jefe del Estado Mayor Philippe Biamby y el jefe de la policía Michel François, estableciendo un régimen autoritario, que produjo más de 5,000 muertos, represión política y persecución, así como un aumento del numero de refugiados sobre todo hacia la Repúublica Dominicana o huyendo en yolas improvisadas hacia Estados Unidos, los cuales en su gran mayorías eran apresados o muertos en el mar y otros que lograban alcanzar las costas norteamericanas eran devueltos de nuevo hacia Haití.

Aristide vuelve al poder en el año 1994 apoyado por una fuerza multinacional encabezada por Estados Unidos, pero con la condición de que debía aplicar reformas económicas de corte neoliberal, que más que estabilizar el país desde el punto de vista económico e institucional, lo que provocaron fue el debilitamiento de la institucionalidad del Estado y contribuyeron a aumentar la desigualdad social.

Luego en su segundo mandato que inicio en el año 2001, ya para el año 2004 Aristide fue de nuevo derrocado, a través de una insurrección armada encabeza por paramilitares y a esto se agregó acusaciones de corrupción y por presiones internacionales sobre todo de Estados Unidos y Francia.

A raíz de eso los cascos azules de la Naciones Unidos, autorizados mediante resolución de su Consejo de Seguridad, ocuparon militarmente el territorio haitiano, en ese mismo año 2004 y hasta el año 2017.

Precisamente el economista haitiano Réginald Surin, que tuve la oportunidad de conocer, en un encuentro que se realizó de la Asociación de Facultades, Escuelas e Institutos de economía de America Latina (AFEIAL) por tres días, en Puerto Principe capital de Haití en el año 2004; dicho economista ha publicado recientemente un estudio donde establece que en términos de productividad, la debilidad institucional y la inseguridad, se puede explicar las diferencias entre las economías de la Republica Dominicana y Haití, este último necesitaría 67 años para alcanzar el nivel de producción promedio por habitante que tiene nuestro país y a un crecimiento económico de 7% anual.

Además, el PIB nominal de la República Dominicana en el año 2024 fue USD$11,484.4 en tanto para Haití fue de USD$2041.00. Así también en el periodo que analiza Surin, del año 1990 al año 2024, la economía dominicana tuvo un crecimiento promedio anual por habitante de 3.6%, mientras que la economía haitiana tuvo una contracción de negativa de 1%.

Toda esta situación descrita, tanto desde el punto de vista político, institucional y en el ámbito de la situación de la economía, viéndola desde el lado dominicano mueve a preocupación, pues este nivel de inestabilidad repercute en nuestro territorio, ya que como se evidencia, en la medida que crece la inestabilidad del lado haitiano más presión se tiene del lado de inmigración de nuestros vecinos y sobre la incursión de estos de forma ilegal.

Pero no obstante la reiterada manifestación del gobierno con respecto al fortalecimiento de la frontera, donde se anuncia mas de 10,000 efectivos de las fuerzas armadas dominicanas y un muro para el control de la emigración ilegal por la frontera, sin embargo, la emigración ilegal en vez de disminuir aumenta cada día más.

Una de las explicaciones que se puede dar a este fenómeno, además de la crisis en territorio haitiano que ya hemos descrito,  es que la institución responsable de enfrentar la emigración ilegal, llámese Dirección General de Emigración, aunque por los distintos medios se publica la captura de haitianos ilegales que cruzan la frontera; sin embargo en las redadas que se hacen en los distintos pueblos y sobre todo en la zona rural, sucede que inspectores de esa institución y militares que los acompañan le piden cantidades de dinero a los haitianos ilegales, para dejarlos libres con cifras que oscilan entre los cinco mil y veinticinco mil pesos por persona, esto se da con más frecuencia en las plantaciones agrícolas y en las actividades de construcción que son las área en las que con más frecuencia se contrata mano de obra haitiana. Pero peor aún, se han dado casos que haitianos que están de forma legal los apresan y le votan los pasaportes y en la medida que los declaran ilegal, tienen que pagar una suma de dinero para que no lo envíen de nuevo a su país.

Es por tanto, que debemos afirmar que una de las razones por la que la emigración ilegal de haitianos a aumentado en los últimos años, además de la situación de crisis que vive Haití, reside en esta oleada de corrupción que existe en las estructuras del gobierno dominicano responsables de frenar esta incursión de ciudadanos de nuestros vecinos que viven del otro lado de la frontera dominicana.

Juan E. Taveras Vargas

Juan E. Taveras Vargas Economista y profesor universitario UASD. Masters en negocios y relaciones económicas internacionales, masters en políticas publicas y globalización, especialidad en docencia virtual Especialista en planificación estratégica y formulación de proyectos. Promotor cultural.

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