La conexión psicofisiológica es un puente bidireccional entre lo que pensamos y sentimos los seres humanos. En tal sentido, “la conexión bidireccional explica cómo las experiencias cognitivas y psicoemocionales se manifiestan a través de las expresiones físicas y mentales observables” (Reportes de los expertos de la OMS, 2025).

Según los expertos en neuropsicología de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada persona difiere en la forma en que su cerebro y su cuerpo reaccionan ante una enfermedad física o un trastorno mental, ya que la bioquímica cerebral juega un papel crucial en la manifestación de sus síntomas.

Asimismo, los expertos de la OMS comprobaron que las emociones negativas intensas, como la rabia, la ira, el miedo y la hostilidad, producen cambios fisiológicos que liberan la hormona del cortisol a través del eje pituitario-suprarrenal, lo que altera la psicofisiología del organismo humano, especialmente del cerebro, el corazón, los pulmones, el riñón y el páncreas.

Al profundizar sus estudios, los expertos de la OMS comprobaron que los cambios drásticos, rápidos, rígidos y persistentes que experimenta una persona deterioran su salud física y mental, provocando hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y problemas gastrointestinales graves recurrentes.

Además, los expertos de la OMS reconocen que los pensamientos obsesivos frecuentes, el insomnio, la fatiga y la falta de ejercicio físico producen cambios fisiológicos y patológicos que afectan drásticamente la conexión psicofisiológica entre el cuerpo y la mente.

En tal sentido, los gastroenterólogos de la Universidad de Cambridge descubrieron que la mayoría de los trastornos digestivos, las migrañas, los dolores de cabeza y los dolores musculares son el resultado de enfermedades físicas ocultas o de trastornos psicoemocionales que no han sido diagnosticados a tiempo o están siendo mal manejados.

Al cruzar las informaciones de sus respectivos estudios, los neuropsicólogos de la Universidad de Cambridge comprobaron que los pensamientos de ansiedad y preocupación frecuentes elevan la producción de jugos gástricos, lo que provoca úlceras estomacales y otras reacciones físicas y mentales que utiliza el organismo humano como autoprotección.

Por su parte, neuropsicólogos y psiquiatras de la Universidad de Harvard comprobaron que los pacientes hospitalizados por úlcera duodenal con sangrado abundante y otros trastornos gastrointestinales graves habían experimentado culpas y aprehensión psicológica y emocional en los últimos seis meses antes de su hospitalización.

Además, los psicólogos de Harvard observaron que los pacientes a los que hice referencia en el párrafo anterior presentaban alteraciones en su sistema nervioso central y problemas en la glándula tiroides, así como manifestaciones graves de hipotiroidismo o hipertiroidismo sin tratamiento profesional.

Asimismo, los expertos de Harvard comprobaron que pacientes con enfermedades metabólicas graves habían estado sometidos a emociones fuertes y constantes, al observar sus historiales clínicos y los resultados de los exámenes de laboratorio que se les habían practicado durante un período de quince años, quienes residían en Asia, Occidente y América.

Como hemos podido observar hasta ahora, los pensamientos obsesivos, las experiencias y las vivencias negativas que experimenta una persona antes de sentir cualquier síntoma anormal de salud física o mental son clave para que el médico, el psicólogo o el psiquiatra determinen las causas que podrían estar provocando el cuadro clínico y/o psicológico que presenta o siente el paciente.

De su lado, la neuropsicología reconoce que la mayoría de las enfermedades físicas y los trastornos psicoemocionales que son somatizados están asociados con el estrés, la ansiedad, los traumas no trabajados o tratados y con los cuadros depresivos que han experimentado los pacientes en los últimos doce a quince meses.

En tal sentido, los especialistas en higiene y salud mental saben que la mayoría de los trastornos psicoemocionales están camuflados en una multiplicidad de síntomas físicos que aparentan ser enfermedades orgánicas, pero que realmente no lo son.

Según nos consta, la conexión psicofisiológica que experimenta una persona en la canalización de una enfermedad física o de un trastorno psicoemocional se debe al rol estratégico que juegan las hormonas, los neurotransmisores y la bioquímica cerebral al detectar los síntomas reales de salud física y mental que dice sentir el paciente.

Por su parte, la conexión psicofisiológica y la bioquímica cerebral actúan como un regulador central frente al desequilibrio del cuerpo y de la mente, ajustando las dosis químicas naturales requeridas según el cuadro de salud física o el trastorno psicoemocional que está experimentando la persona como tal.

Asimismo, se sabe que la conexión psicofisiológica y la bioquímica cerebral activan el sistema inmunológico o la red de defensa natural del organismo humano en situaciones de crisis como estrategia para atacar los patógenos y/o equilibrar los pensamientos y las emociones que está experimentando la persona que dice sentir cualquier malestar psicoemocional.

Finalmente, la medicina y la neuropsicología saben que el sistema inmunológico del organismo humano está integrado por los glóbulos blancos, la médula ósea y el bazo, órganos que se encargan de destruir los agentes patogénicos (virus, bacterias y hongos) y mantener el equilibrio del cuerpo y de la mente.

“La bioquímica regula todos los procesos del organismo humano” (ANÓNIMO).

Telésforo González Mercado

Psicología Social

Telesforo Gonzalez Mercado es Especialista en Psicología Social, Dr. en Planificación Estratégica, académico e investigador. Profesor y tutor para estudiantes de Maestrías y Doctorados en Ciencia para estudiantes de los USA y Canada. Es Conferencista y articulista sobre temas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático, resiliencia, construcción de ciudadanía, planificación estratégica, inteligencia emocional y liderazgo. Es Experto en Cooperación Internacional para el Desarrollo. Fue Rector de la Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño (UAFAM).

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