Seguramente conoces y tratas a muchas personas, en tu casa, por tu vecindario, en tu trabajo, por las calles, en las tiendas o en tus grupos de los medios digitales. Pero quizás, aunque compartes diariamente con muchas personas, en algunos momentos sientes una gran soledad, como si nadie estuviera contigo o pudiera conectar con tus sentimientos.

Hoy tenemos más facilidad que nunca para comunicarnos y, sin embargo, la soledad y el aislamiento están constantemente en ascenso. Incluso aunque muchos nos acepten o nos admiren, no nos sentimos verdaderamente aceptados porque no sabemos si realmente nos conocen o si están conectando con una versión que no somos nosotros.

Estudios recientes realizados especialmente en jóvenes han encontrado que el uso frecuente de redes sociales virtuales se relaciona con una mayor percepción de soledad y con dificultades importantes en las habilidades sociales.

Soledad invisible

Puedes acumular muchos seguidores y recibir miles de likes, pero si no tienes verdaderos amigos, realmente no tienes nada. Cuando necesitas tener una conversación de verdad, tus miles de seguidores en Instagram no te sirven.

Te abandona tu pareja, te cancelan en el trabajo o crees tener una enfermedad grave, y sientes que necesitas compartirlo con alguien, pero, aunque conoces miles de personas, podrías sentir que no tienes a nadie para compartirlo. ¿Le importará mi situación? ¿Será discreto? ¿Me apoyará? ¿Me juzgará mal? ¿Tiene tiempo para mí?

Las comunicaciones en los medios digitales llenan tu día, hablas de muchas cosas, pero tal vez no de lo que realmente necesitas tratar. Es posible pasar semanas y meses hablando, sin comunicar algo verdaderamente importante para ti.

Vemos excesos de "yos" y escasez de "nosotros". Vida acelerada que en su precipitación se olvida de lo esencial. Quizás nos centramos en producir y nos olvidamos de vivir.

Cuando ocurre un suicidio, los amigos y familiares suelen manifestar sorpresa, a menudo no tenían idea de la vida que tuvo esa persona.

Conexión no es lo mismo que comunicación. La pantalla no logra transmitir bien tus emociones, sentimientos ni las profundidades de tu conciencia; muchas veces la usamos para no sentir, para evadir… para seguir viviendo sin vivir. Aporta dopamina parecido a como lo harían sustancias adictivas, por eso puede crear dependencia y lograr que los que vivan juntos no se encuentren.

La comunicación incomunicada provoca depresión, ansiedad, dependencia y dificultad para establecer vínculos reales.

Puedes rodearte de pantallas y ruido digital, pero son grupos invisibles para quienes tú también eres invisible. Tu pantalla es un espejismo de compañía.

Cuando comemos normalmente nos agrada hacerlo con alguien, pero cada vez vemos más personas cenando con su celular.

El problema no es la tecnología… es cómo la usamos. Lo que necesitamos no es desconectarnos, sino tener más conciencia.

Y surge la necesidad de preguntarnos: ¿qué es lo que nos está faltando?

Conectando "desde adentro"

A veces necesitamos saber desconectar para poder reconectar.

Las personas que saben escuchar no abundan, pero es un verdadero placer conversar con ellas.

No podemos conectar con otros si no podemos conectar con nosotros mismos.

Tal vez lo que te haga falta no sean más contactos, sino más encuentros. Es preciso recuperar la conversación presencial, donde desarrollamos la escucha activa, podemos hablar con nuestros ojos, transmitir emociones con nuestros gestos e intercambiar cálidos abrazos.

En grupos pequeños y cercanos se posibilitan intercambios más sinceros, profundos, auténticos y cada uno puede relacionarse sin máscaras. También pueden sernos útiles algunos grupos digitales pequeños para un compartir más personalizado.

Tus mascotas pueden enseñarte mucho sobre el valor de una caricia.

Nuestras miradas tienen poderes inefables. Nuestros ojos ven, observan y hablan. En Avatar, se nos muestra el poder de la expresión "Yo te veo"; hoy estamos "viendo" a miles de personas en pantallas, pero pocas veces las reconocemos de verdad. El contraste entre el "te veo" na’vi y el "te sigo" en redes sociales es inmenso.

No es imprescindible relacionarte con muchas personas, pero necesitas relacionarte con quienes puedas ser tú.

Tu vida es vida cuando compartes con personas que te observan atentamente, te escuchan de manera activa, sonríen con lo que te hace feliz, se entristecen con lo que te apena y te dan abrazos que te recuerdan que vales.

Referencias

Espinoza-Ponce, C., & Hernández Junco, V. (2024). Percepción de soledad y adicción a las redes sociales en adolescentes. Chakiñan: Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, (24), 13–32. https://doi.org/10.37135/chk.002.24.01

Fam, J. Y., et al. (2025). Loneliness and problematic media use: A systematic review and meta-analysis. Journal of Medical Internet Research, 27, e60410. https://doi.org/10.2196/60410

Hernández Camblor, C., & Moral Jiménez, M. de la V. (2024). Uso de las redes sociales virtuales, percepción de soledad y habilidades sociales en jóvenes adultos españoles de la generación Z y la generación Y. Acta Colombiana de Psicología, 27(1). https://doi.org/10.14718/acp.2024.27.1.13

Luis Ortiz Hadad

Médico

El Dr. Luis Ortiz Hadad, nació en Santo Domingo, República Dominicana, el 17 de septiembre del 1958. Graduado de Doctor en Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en el 1983. Realizó estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, España (1984-1986). Se especializó como Cirujano General en el Hospital Central de las FFAA-Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en (1988-1992). Haciendo la subespecialidad en Cirugía Colorrectal en Marsella, Francia (2000-2001). Es Psicólogo Clínico egresado con los máximos honores de la Universidad de la Tercera Edad (2022). Ha sido profesor de Anatomía y Cirugía por más de 20 años en la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Es miembro del Comité Editor de la Revista Archivos Médicos Dominicanos (AMED). Presidente de la Sociedad Dominicana de Coloproctología (2011-2013), Presidente de la Academia Dominicana de la Medicina (2016-2018) y Presidente de la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores (2023-2025). Es miembro del Colegio Médico Dominicano, del Colegio Dominicano de Cirujanos, de la Sociedad Dominicana de Coloproctología, Asociación Latinoamericana de Coloproctología, Academia Dominicana de Medicina, del Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI) y de la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores. Presta sus servicios como Cirujano Coloproctólogo y Coordinador del Internado de Cirugía de la Universidad Iberoamericana (UNIBE) en el Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT), donde también desarrolla desde el 2022 un programa de Meditación Terapéutica Racional Emotiva. Es escritor de artículos semanales en el periódico acento desde el 2020 y es autor de los libros: Cincuenta Reflexiones. Breve guía para el Homo sapiens y Piensa bien, Vive mejor: Una terapia racional emotiva social. Es reconocido por sus actividades a favor de un mayor desarrollo humano como estrategia prioritaria para el mundo de hoy y enseñanzas de autoayuda basadas en las neurociencias.

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