La verdad es que, si bien me fue fácil —gracias a Acento TV— visitar a Mateo Morrison el 1 de enero, desconozco el protocolo dominicano para felicitar a una figura prominente en su cumpleaños.
El problema surgió recientemente. No sabía cómo saludar al maestro Rafael Solano.
Seguramente me preguntarán por qué insisto tanto en saber cómo saludar a los dominicanos de la generación de Rafael Solano y Mateo Morrison.
Recuerdo que a la edad de 10 años (más o menos) escuchaba detrás de la puerta del salón los discos de Lope Balaguer, bien presentes en la colección de mi padre. Me gusta recordar a sus amigos, vestidos con corbata y zapatos barnizados, cuando venían a escuchar los discos de Lope Balaguer, Alberto Beltrán, Papa Molina. El lugar donde se oyeron esas voces sobrevivió milagrosamente. Desde hace tres generaciones, las siluetas de palmera de la «luna sobre el jaragua» están en casa. La zona de Puerto Príncipe donde mi abuelo paterno solía tocarla desapareció por completo.
Entre las bellas fotos de Acento, vi las del poeta Mateo Morrison rindiendo homenaje a Jacques Viau Renaud, poeta haitiano y defensor de la soberanía dominicana (25 de junio de 2025). Es muy difícil explicar la importancia de este gesto para las élites y los estudiantes haitianos, especialmente en 2026. La obra de Jacques Viau Renaud, tema para especialistas, no está incluida en el currículo escolar haitiano. Recuerdo aquellos años hermosos e inolvidables en los que mi padre me hablaba de Manuel del Cabral.
Cuando era profesor universitario, presenté a los estudiantes a René Fortunato y sus extraordinarios documentales.
Doy tanta importancia a la vida y obra de los poetas que a veces me faltan palabras para expresar lo que siento: ¡Feliz cumpleaños!
Compartir esta nota