El inicio de este verano en Nueva York, el próximo 23 de junio, será el momento de las primarias del Partido Demócrata, que incluye la selección de candidatas y candidatos dominicanos para las elecciones congresionales y definir si el gobierno de Donald Trump tendrá o no verdaderos contrapesos.
¿De qué habría que preocuparse para que los dominicanos se puedan «divertir con encanto y con primor»? Hay algunos elementos clave.
Lo primero es que República Dominicana recibió US$11,866 millones por concepto de remesas en 2025, equivalente al 10 % del PIB. Para diciembre, desde Estados Unidos llegó el 80 % de esas remesas.
Pero eso se da con muchos sacrificios. Según el Centro de Estudios Latinoamericanos, Caribeños y Latinos de CUNY, cerca del 25 % de los hogares dominicanos en esa ciudad está viviendo bajo el nivel de pobreza y tienen el ingreso promedio más bajo entre los grupos latinos más importantes.
Por otro lado, los hogares dominicanos encabezados por mujeres superan a los de cualquier otro grupo relevante, por encima del 65 %, y tienen que vivir con apenas 40,000 dólares, es decir, un 37.5 % menos que el promedio general. Cuando los datos fueron recolectados, casi el 80 % de los hogares estaban encabezados por personas no nacidas en EE. UU., y eso los situaba en un ingreso todavía más deteriorado.
Directamente relacionado con los bajos ingresos, la población dominicana afronta la falta de servicios y los altos costos de alquiler y de vida. Esta es una causa clave de que, entre 2021 y 2023, unos 123,000 dominicanos y dominicanas (13 %) hayan abandonado Nueva York. Por esto, lejos de la imagen idílica del Washington Heights en Manhattan, casi la mitad de la población dominicana se ha ido concentrando en el Bronx, y muchos se han ido a otros estados, como Pennsylvania o Connecticut.
Otra cuestión que golpea es la persecución migratoria. Han sido estremecedoras las imágenes de los dominicanos escondiéndose, cerrando negocios y pasando prácticamente a la clandestinidad en zonas emblemáticas como Barrio Obrero, en Puerto Rico, debido a las persecuciones del ICE.
Según el sitio oficial de esa entidad, hasta 2025 se habían acumulado 4,673 arrestos administrativos por razones migratorias del ICE contra dominicanos y dominicanas, llegando a 857 en la ciudad de Nueva York. Esto choca de frente con que aproximadamente 10,000 compatriotas llegan cada año a Nueva York buscando mejor suerte, y que ya alrededor de un 76 % de la comunidad sean ciudadanos, un 62 % hable inglés y la población con nivel universitario se haya multiplicado casi 13 veces.
En resumen, la población dominicana continúa llegando a Nueva York, busca su regularización jurídica, establece familia, estudia, trabaja, aprende el idioma y se consagra a un futuro mejor, y con su esfuerzo y mérito, a pesar de tantas barreras, se mantienen y, además, envían remesas clave para el país.
Por eso, lejos del bullicio, las campañas sucias y los discursos de división artificial, los dominicanos en Nueva York necesitan definiciones claras. Esto es, una clase política que se ocupe de que suban sus salarios, especialmente los de las mujeres; de que bajen los alquileres, se modere el costo de vida y que los impuestos sean más justos frente a los excesos de los caseros y los superricos; y de que el ICE deje de ser un castigo sin justificación.
Si se quieren divertir, esa es la disputa real, los temas de verdad, para, como dicen el Gran Combo y Bad Bunny, tener un verano y una vida en Nueva York «con encanto y con primor».
Compartir esta nota