Si el bloqueo que impide el acceso de petróleo a Cuba se mantiene pueden delinearse varios escenarios realistas, que difieren tanto en la profundidad de la crisis como en sus consecuencias políticas.
Escenario 1. Estabilización a corto plazo
Este escenario implica la imposición de regímenes estrictos de racionamiento de electricidad y transporte, el abastecimiento prioritario de hospitales, el sector turístico y las fuerzas armadas, así como una fuerte caída de la movilidad interna y de la producción. Los resultados previsibles serían el control del descontento social, una mayor contracción de la economía y la supervivencia del régimen, mientras el nivel de vida seguiría deteriorándose. Considero que, a corto plazo, este es el escenario más probable, ya que el régimen castrista ya ha “interpretado” este guion en el pasado, durante el llamado Período Especial, cuando Rusia perdió interés en el Estado caribeño.
Escenario 2. “Crisis energética crónica” (erosión sistémica). Este escenario se caracterizaría por apagones prolongados (8–12 horas o más), el colapso de la agricultura y de las cadenas de suministro alimentario, así como el deterioro del abastecimiento de agua y del transporte público. Lo más probable es que ello desemboque en una combinación de apatía masiva y protestas localizadas, un aumento de la emigración —especialmente entre jóvenes y profesionales— y una deslegitimación silenciosa del Estado como proveedor de seguridad. No creo que este proceso conduzca a un cambio de régimen, sino más bien a un desangramiento de la sociedad. De las venas abiertas del país —para utilizar la célebre metáfora de Eduardo Galeano— seguirá brotando la sangre joven y vigorosa de Cuba, en beneficio de una población cada vez más envejecida y con recursos menguantes. Que pasara con los Cubanos? La gente deja de creer que el cambio sea posible; el potencial de protesta se agota; el descontento se transforma en apatía y no en rebelión; se produce una desintegración de las redes sociales —barrios, profesiones, comunidades—; “cada cual sobrevive como puede”; la solidaridad y la acción colectiva se debilitan. Todo ello va acompañado de múltiples penurias económicas: contracción de la producción, vida al límite de la subsistencia física y pérdida de toda perspectiva de futuro.
Escenario 3. Explosión social
Un tercer escenario posible es el de una explosión social que probablemente conduciría a una grave inestabilidad política. El déficit de petróleo paralizaría las centrales eléctricas y el transporte, mientras que la escasez de alimentos se volvería aún más aguda. Las protestas tenderían a expandirse y sincronizarse, y muy probablemente se enfrentarían a una respuesta represiva contundente por parte del Estado. Considero poco probable una fractura interna de las élites que conduzca a concesiones significativas, y aún menos a una democratización: las responsabilidades acumuladas son demasiado numerosas como para permitir tal opción.
Escenario 4. Reorientación en la búsqueda de ayuda
Este escenario implicaría la búsqueda de suministros a través de terceros países o rutas grises. Volvería a activarse la llamada “armada blanca” del régimen: personal médico enviado al exterior por salarios ínfimos, mientras el Estado recibiría a cambio recursos energéticos, profundizando así su dependencia de los proveedores externos. Para la población exhausta, esto representaría únicamente un alivio temporal. Cuba ya ha demostrado este tipo de comportamiento en otras ocasiones.
Escenario 5. Liberalización económica controlada
La liberalización económica controlada ha sido ensayada varias veces, inicialmente como iniciativa de Raúl Castro. Se concedió cierta libertad al sector privado, que, sin embargo, fue reprimido sistemáticamente siempre que resultó conveniente. En el contexto actual podrían implementarse reformas de mercado limitadas, que no conducirían a cambios políticos. Esto podría atenuar parcialmente la crisis, al menos para una parte de la población. El país ya está lleno de bienes, pero a precios que ningún cubano promedio puede permitirse. El reformismo sin transformación política será, inevitablemente, un callejón sin salida.
Conclusión
Lo único que me atrevo a afirmar con cierta seguridad es que no se producirá un cambio de régimen. Este no es imposible en principio, pero en la coyuntura actual es estructuralmente poco probable: la sociedad está debilitada, las élites permanecen consolidadas y la crisis genera emigración y apatía, no movilización democrática. La opocision politica como tal no existe ya que cualquier desacuerdo con en gobierno es brutalmente aplastado.
Compartir esta nota