Distinguido Sr Chen Luning
El anuncio sobre la cura de la diabetes en China llena el mundo de esperanza y ratifica el poder de la ciencia en buenas manos para prolongar la vida de tantos que la padecen como una condena a muerte, y promete reducir el costo del gasto económico que tiene que invertir cada país y sus gobiernos en sus enfermos y dar asistencia al creciente número de pacientes.
En ese sentido:
Distinguido Sr. Chen Luning, aprovecho para saludarle esperando se encuentre usted bien junto a todos los suyos. En los últimos días nos hemos estado acostumbrando a las noticias que hablan del creciente desarrollo de su país en todos los ámbitos. Y eso ha ido creando una sensación segura de tomar, por sus logros, a su país como un gran ejemplo. Sabemos que de las diez mejores universidades a nivel mundial, ocho están en China; la capacidad que tiene su país para suplir un por ciento alto a todo el mercado global con sus productos y de cómo China pasó de ser un país que copiaba otros modelos a ser un país que crea constantemente productos que superan la calidad de todo lo anterior.
En ese orden, Sr. Chen Luning, hemos escuchado con asombro y llenos de esperanza que en China recientemente se ha descubierto la cura de la diabetes tipo 1 y tipo 2. Esta enfermedad es para muchos una condena de muerte lenta, costosa y dolorosa, la cual necesita una dieta y unos cuidados que la clase pobre de mi país no puede pagar sin que esto signifique una baja en su calidad de vida; es así como se ven obligados a comer lo que aparece, pura dieta de supervivencia, complicando su cuadro y sumando a los demás.
Que en el gran país de China la ciencia esté tan adelantada para hacer posible que el mundo que padece este mal tenga esperanza, tiene un valor tan grande que mis palabras no pueden expresar el impacto de este descubrimiento; aun así, hago el esfuerzo. En ese sentido, esta carta que le escribo es para pedirle a usted, Sr. Chen Luning, en nombre de todo el pueblo dominicano y en el mío personal —mi suegra está muy mal y es la única madre que me queda viva—: le pido que interponga sus buenos oficios acorde con nuestro presidente sr Luis Abinadel Corona para que las terapias descubiertas en su país sobre la cura de la diabetes lleguen al nuestro lo antes posible, como la mayor noticia que un embajador pueda lograr en su gestión.
Tengo mucha fe en su país, guiado por su gran líder Sr. Xi Jinping, y en usted para que así sea. Reciba anticipadas gracias por su colaboración.
Luego que se logre algo tan importante por el bien recíproco de nuestra relación, y esperando que así será, espero nos pongamos de acuerdo para, de ser posible, llevar una gran exposición mía al gran país de China. Para tales compromisos cuente usted conmigo y todas mis creaciones.
Esperando una respuesta positiva sobre esta petición, se despide de usted un artista dominicano quien un día de estos espera ser su amigo.
Gracias siempre por su atención y colaboración.
Atte.
Ricardo Arsenio Toribio
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