Escribo para los palos y las piedras, y para que no se sientan solos algunos pocos atentos y valientes que se atreven a pensar desde la duda y, desde ahí, a querer saber la verdad.

Es mucho más fácil creer en la verdad de un mago que aceptar que fuimos engañados. Pero la vida no es un circo y, cuando salimos de él, el monstruo nos espera afuera; es mucho más grande que la última vez que supimos de él. El pueblo llano, que se ha conformado con trabajar, comer y buscar algún entretenimiento, no tiene las herramientas de un pensamiento crítico para descifrar en el propio lenguaje las mentiras con que son manipulados por los políticos: los charlatanes, los populistas, aquellos que obtienen beneficios manipulando resultados y usurpando las posiciones de auténticos defensores, como diestros impostores frente a una masa ciega y sin estudios, con más deseos de creer que de saber la verdad.

El pueblo que defiende el decir de los populistas y condena a Nuria Piera… de ese pueblo yo no quiero saber. Es el mismo que condenó y pidió la crucifixión para Jesús y, al mismo tiempo, pidió que soltaran a Barrabás; esa masa de esclavos mentales, pendencieros y chismosos que odian al estudioso porque no mira como ellos. Ese pueblo tiene en su actitud su propia tragedia y su propia condena, y no creo que haya tiempo que le haga entrar en razón; harían falta muchos líderes sin tanta gula y, entre ellos, un visionario como Akenatón.

Pues pensar es un acto de valentía; es atreverse a cuestionar desde la mayéutica socrática el porqué de cada cosa: ¿En qué se fundan nuestras creencias? Y asumir los resultados como una nueva forma de ver, como una extraña verdad. Es ahí donde la mayoría prefiere seguir pensando como el grupo por el temor a caminar un rato solo. Es así que, en la órbita de esta ignorancia, el Estado evade sus responsabilidades de asistir desde la ciencia y su método científico de experimentación, dejándolo en manos de charlatanes que venden tratamientos "paliativos" como descubrimientos listos para patentar.

El rigor científico exige que una prueba pueda ser repetida en muchos casos y su resultado sea el mismo. Si no es así, el experimento no es creíble. El autismo no es una enfermedad, es una condición neurobiológica de hipersensibilidad de los sentidos; existe una agudeza extrema ante los ruidos del entorno que pueden resultar abrumadores, hay retardo en el habla y una reactividad a ciertos alimentos que presenta serios retos de adaptabilidad. Si el entorno no es favorable y adecuado, la condición se agrava. Sin embargo, existen muchas terapias que ayudan a mejorar esa condición, siempre que se cuente con la paciencia infinita y la tolerancia creativa de quien le atiende. Desde desparasitar al niño y evitar alimentos que agreden el sistema nervioso, hasta evitar el bullying; son soluciones que conocen quienes, enfrentando este problema, deciden también estudiarlo. Eso es lo que dice la ciencia.

Pero el escándalo que estamos viviendo es síntoma de una neurosis colectiva que padece el cuerpo social de la República Dominicana, fruto del cansancio de las promesas incumplidas. Como resultado, se busca tener la razón de forma agresiva, donde quien contradice es señalado como sedicioso. Estos brotes de fascismo crean la falsa sensación de defender al pueblo de un peligro y guían a las turbas a cometer felonías contra quien ha sido señalado como "traidor". Así buscan un chivo expiatorio para saciar su sed de razón.

El pueblo, como una bomba de tiempo sin esperanza en el horizonte, piensa que en el caos podría cambiar su suerte, agrediendo a su prójimo y perdiéndose en la muchedumbre que saquea. Ya estos hechos han sucedido; son el resultado del mismo guion donde el libro nunca ha sido una urgencia y la creencia ha sustituido al saber. Es en esta situación donde estafadores mediáticos y embajadores populistas aprovechan el sentir del pueblo para ganar dinero y popularidad, escondiendo sus oscuras verdades en perjuicio de quienes ciegamente creen en ellos.

He visto por años a Nuria Piera enfrentando a los delincuentes de este país. Pero cuando el "bandido favorito" de la turba es puesto en duda, esta se convierte en adversario de quien dice la verdad. Existe una pena acumulada hacia quien cuestiona la mentira, mientras otros prefieren la indiferencia silente para no arriesgar una visa o un puesto en el gobierno. Este grupo es el principal culpable de que los cambios sociales se dilaten.

La humanidad necesita grandes maestros que nos enseñen a actuar frente a los retos actuales para que nuestro desarrollo sea sostenible y seamos un ejemplo de sociedad. El oro nunca ha sido del pueblo; ha sido de pocos que sobornan a quienes venden su firma para beneficio personal. El reto hoy es para el maestro: asumir su vocación real. Sin amor al conocimiento de nuestros jóvenes, la sociedad no tendrá relevos adecuados y, embobada en el espectáculo del internet, nunca será capaz de reunir fuerza para exigir a su gobierno lo que debe ser.

Es peligroso caminar a ciegas cuando las creencias van en contra de ti mismo.

Ricardo Toribio

Artista visual y poeta

Ricardo Arsenio Toribio, Santiago de los Caballeros (1965). Creador dominicano. Pintor, músico, artesano y aprendiz de poeta. Tiene 42 años de experiencia creativa. En el (1991) tuvo su primera individual “Carnaval”en el Dominico Americano". En (1996) obtuvo el primer premio de pintura en la bienal Eduardo León Jimenez. En (1998) exhibe la individual “Paisaje de los dioses secretos” en el Museo de Arte Moderno, Santo Domingo. Ese mismo año se muda a San José de las Matas para trabajar en un proyecto artesanal de sillas y mecedoras. En el 1999 crea el grupo cultural “La Parcelita” junto con sus hijos y los hijos de los artesanos. Desde entonces vive en La Sierra trabajando con la comunidad, escribiendo textos que se cantan en la escuela y pintando la realidad que lo rodea. Sus pinturas son un auténtico referente del realismo mágico latinoamericano

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