Autofagia significa “comerse uno mismo”. No obstante se sabe que, la autofagia protege al organismo humano de la mayoría de las enfermedades degenerativas, “actuando como una obra maestra”, para que nuestros órganos se protejan de los virus, los hongos y las bacterias.
Según se conoce, la autofagia influye en la eliminación de algunos cánceres e favorece en la longevidad, ya que es un proceso celular natural de autolimpieza y reciclaje. Como tal, el proceso autofágico es un mecanismo natural en el que las células enfermas se descomponen y reciclan sus componentes viejos o dañados.
En tal sentido, mediante el proceso autofágico se reciclan las proteínas y los orgánulos para generar energía y nuevos materiales, actuando como un sistema de mantenimiento crucial para la salud celular y la prevención de la mayoría de las enfermedades, cuyo proceso de activa con el ayuno, el ejercicio y el estrés celular.
Según nos consta a los especialistas en higiene y salud mental, la autofagia requiere ayunos de 16 y hasta de 24 horas, dependiendo del metabolismo de cada persona en particular, proceso que debe realizarse bajo la supervisión estricta de un profesional de la medicina, quien se encargará de prevenir y/o evitar riesgos innecesarios.
De su lado, las personas que se someten a un proceso de autofagia deben ralentizar el estrés y procurar dormir entre siete y nueve horas al día, siguiendo las instrucciones del médico que les está acompañando en sus respectivos procesos autofágicos.
Por su parte, los alimentos recomendados durante el proceso de autofagia son las uvas, ricas en polifenoles, los guisantes, el mago y el brócoli, ya que estos alimentos contienen nutrientes específicos que activan las vías de señalización del proceso autofágico.
Asimismo, la hidratación del organismo es esencial para el funcionamiento óptimo del autofágico, ya que la deshidratación altera los procesos celulares y el metabolismo. Según nos consta, la hidratación adecuada ayuda a que el organismo transporte los desechos celulares a las membranas llamadas lisosomas.
Como tales, los lisosomas son orgánulos celulares rodeados por una membrana que funciona como el sistema digestivo de la célula, conteniendo enzimas para descomponer desechos y bacterias invasoras, así como los componentes celulares dañados o viejos que no son útiles para el funcionamiento normal del organismo humano.
Además, los lisosomas reciclan materiales genéticos dañados para su reutilización y, a su vez, participan en la muerte celular programada o apoptosis. De su lado, los orgánulos son esenciales para la digestión y el reciclaje, ya que su pH interno acido optimiza la actividad de las hidrolasas ácidas, las cuales digieren las proteínas, los lípidos, los carbohidratos y los ácidos nucleicos.
También, se sabe que existen entre 35 y 45 tipos de enzimas lisosomales, todas ellas de hidrolasas ácidas que tienen un pH óptimo de 5pH, especialmente las proteasas, las nucleasas, las glicosilasas, las lipasas, las fosfatasas, las sulfatadas y las fostolipasas.
Como hemos podido observar hasta ahora, el proceso de autofagia es complejo, dado el número de lisosomas que participan en este. En tal sentido, para lograr un proceso de autofagia con resultados favorables para el organismo humano, se requiere la intervención de un médico internista, de un nutricionista, de un psicólogo clínico o neuropsicólogo, profesionales que trabajarán minimizar sus riesgos de dicho proceso.
Según se conoce científicamente, los riesgos de la autofagia podrían causar catabolismo muscular por ayunos muy largos o por dietas severas, ya que ambas prácticas producen pérdida muscular por exceso de cortisol, alteraciones metabólicas y hormonales, así como desmineralización ósea.
Como tal, el catabolismo muscular podría provocar autosis. E decir, la muerte de células importantes que regulan el funcionamiento normal del organismo humano. No obstante, la autofagia es vital para la salud celular; mientras que, su desregulación está ligada a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
De nuestro lado, los especialistas en higiene y salud mental sabemos, que son miles las personas que se someten a procesos para adelgazar, tales como inyectarse insulina o emplear métodos invasivos no recomendados por un profesional de la medicina con experiencias en la conducción de los procesos autofágicos.
En tal sentido, las personas que se autosometen a procesos autofágicos sin el acompañamiento de un profesional de la medicina, se exponen a riesgos peligrosos que podrían causarles daños al corazón, al páncreas, al hígado, a los riñones y a los demás órganos blandos del organismo humano.
No obstante y, a pesar del papel protector de la autofagia sobre las células lesionadas, las respuestas autofágicas anormales o excesivas, causan varios daños patológicos a través de la apoptosis y la piroptosis, conocidos por la medicina y la neuropsicología.
Finalmente, iniciar un proceso de autofagia sin el acompañamiento científico, pone en riesgo la salud física y mental de las personas que incurran en dicha práctica, por lo que lo correcto es, acudir a un profesional de la medicina (un médico), con experiencias acompañando procesos autofágicos.
“Cuidar tu salud física y mental, es un acto de amor propio” (DTGM, 2025).
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