El ritmo de la poesía
Argumento 1
El ritmo se construye en el poema con base en una estructura y una función de significación que tiene su realidad en el poema. A través de las unidades localizadas en el poema se observa la relación sintáctica, semántica, estilística y tropológica de los signos poéticos.
Estos denotan o connotan una determinada significación que tiene valor a nivel del plano de superficie y el plano de profundidad del poema. Tanto la forma sonora como la forma lingüística del poema se expresan en el ritmo interno y el ritmo externo del poema. En cada verso el ritmo cohesiona el significado: esto quiere decir que lo unifica con base en la llamada sustancia del poema.
Argumento 2
El ritmo del poema se establece no solamente con base en la escritura, sino con base en la lectura que practica el lector de sus elementos confirmativos. Todos los elementos del poema se entienden en la unidad de la lectura y la unidad de la escritura, de tal manera que el lector y el poeta interactúan mediante una relación rítmica establecida mediante el contacto comunicativo. Se crea entonces un orden de la lectura y un orden de la escritura. Mediante la sustancia fónico-poética se establecen modos de dicción y de interpretación que constituyen el ritmo poético.
El ritmo de la prosa
Argumento 1
En la prosa el ritmo se constituye a partir de las relaciones entre fases o enunciados en una estructura llamada párrafo o llamada bloque. Estas estructuras se reconocen en la escritura como formas de habla. En el caso de la prosa, el ritmo se marca mediante elementos lingüísticos (palabras, frases o enunciados) y signos no lingüísticos (punto, punto y coma, rayita, dos puntos, signos exclamativos, signos de interrogación y otros). A estas particularidades de escritura se le añade la intención de quien escribe la prosa (cuentista, novelista, cronista) que intenta ofrecer un modelo de ficción mediante la escritura o expresión verbal constituida como relato o forma narrativa. Todos los aspectos mencionados constituyen el ritmo de la prosa.
Argumento 2
En la literatura latinoamericana o hispanoamericana los géneros en prosa han servido para crear mundos históricos, sociales o ficticios. La expresión en prosa opera como una formulación de sentido manifiesta mediante la enunciación. En la misma intervienen la persona narrativa, el verbo, la pauta narrativa, el nexo y el marcador ficcional. El ritmo se expresa a partir de la unidad de los elementos mencionados.
Elementos que constituyen el ritmo en un texto literario
- Vocalismo
- Consonantismo
- Dicción
- Fraseo
- Combinación entre signos
- Combinación entre enunciados
- Marcas no verbales
- Marcas de contenido
- Intensidad frásica
- Relación entre bloques y párrafos
- Coherencia temática
- Coherencia formal
- Pautas textuales
- Cardinal textual
- Métrica del enunciado
- Pronunciamiento temporal o duración fonética
Estos elementos en su conformación constituyen tanto el ritmo global como el particular de un texto.
Cada particularidad ayuda a conformar el ritmo en su orquestación fundamental haciendo de cada parte del texto una unidad conformada, particularizada y funcional en el sistema de la escritura.
Ritmo, texto y lenguaje
Una concepción del ritmo en la literatura y en la lengua se manifiesta a partir de las modalidades del uso codificables sistemáticamente y en la particularidad de las "literariedades" que a su vez expresan el mundo del autor y las instancias de la textualidad. El ritmo se impone desde la unificación de las instancias discursivas e ideológicas del texto literario o el enunciado oral.
Escritura y oralidad tienen su base en el ritmo particularizando la medialidad del lenguaje. Esta visión se organiza no solamente en el poema, la novela, el cuento, el ensayo, sino también en cualquier instancia donde se pronuncie lo literario. La ritmicidad es aquella cualidad que se genera en la enunciación, en la base lingüística, el método de elaboración, el registro normativo, la poeticidad, el tiempo textual, la base fónica del lenguaje, la audición literaria y los niveles de relación de la enunciación literaria.
Tanto para la literatura como para la lingüística el ritmo asimila unidades de tiempo, textualidad, escritura y función, donde lo literario se cualifica en los diferentes niveles de la expresión poético-discursiva. La esencia del ritmo no solo se encuentra en la literatura, sino en el lenguaje mismo, pero cabe destacar que aspectos o instancias como la métrica, la rima, el código, la prosodia, el estilo, la vocalidad o polivocalidad enunciativas, permiten establecer el ritmo como producción, articulación y textualidad.
La situación textual que hace posible el ritmo como instancia cualificadora necesaria y propicia de la poeticidad se justifica en un contexto de expresión y en un acto donde lo que hace expresivo el ritmo es la forma y materialidad del sentido. El marco intratextual, extratextual y transtextual del ritmo se instituye en la expresividad misma del mismo entendido como función modular, cualificativa y propiamente en la expresividad misma de lo entendido como función modular, cualificativa y propiamente textual. El pacto entre lo vocal-verbal y lo oral-expresivo promueve los pronunciamientos articuladores del ritmo en una formación metafónica, simbólica y enunciativa.
La significación del ritmo en la literatura y el lenguaje se justifica en:
- La base lingüística
- La base literaria
- El fundamento estético
- La estructuración de la vocalidad
- El pronunciamiento externo del texto
- El pronunciamiento interno del texto
- La vocalidad o registro multiexpresivo del texto o discurso
- La medialidad comunicativa
- La afirmación del nivel de superficie Tx
- La afirmación del nivel de profundidad Tx
- La unificación de grandes unidades o ritmemas textuales
- La temporalidad enunciativa
- Espacialidad enunciativa
- El marcado fonoestilístico-Tx
- La estructura melódico-armónica
Estos elementos, instancias y aspectos de justificación del ritmo imponen una lectura de la lectura (metalectura), en su historia, evolución y materialidad verbal para, en su proceso, recorrer y fijar modelos textuales o discursivos.
La unidad del ritmo se expresa en la cooperación textual de los diferentes niveles de producción escrituraria, siendo así que los diferentes órdenes de un texto o un discurso se materializan en la función del contenido y de los tramados socioverbales o psicoverbales que a su vez revelan un universo expresivo determinado.
El ritmo, recorrido como elemento poético, verbal, ideológico y cultural, se hace observable no solamente en las relaciones internas de un texto, sino en los complementos semánticos de dicho texto. (Ver: Cementerio marino, de Paul Valéry; Los cantos de Maldoror, de Lautréamont; Primero sueño, de sor Juana Inés de la Cruz; Blanco, de Octavio Paz, entre otros). El texto literario mismo engendra el ritmo y el sentido esencial asegurando su propio registro formal expresivo.

Lautréamont

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