Hemos querido publicar un par de artículos sobre los aportes de medicos dominicanos a la medicina universal. Cada uno de estos médicos dominicanos ha desempeñado un papel de primer orden en el ámbito científico internacional, abarcando descubrimientos endocrinológicos de impacto en la farmacología moderna, estandarización de la medicina nuclear global, intervencionismo cardiovascular de alta complejidad, hepatogastroenterología y el desarrollo de tecnologías oftálmicas de vanguardia:
El doctor Teófilo Gautier, eminente pediatra e investigador dominicano, protagonizó uno de los hitos más relevantes de la endocrinología y la genética del siglo XX. : En la década de 1970, en colaboración con investigadores como Julianne Imperato-McGinley y Ralph E. Peterson de la Universidad de Cornell, el Dr. Gautier estudió un conglomerado familiar en Las Salinas de Barahona que presentaba una alteración genética caracterizada por niños fenotípicamente femeninos al nacer que experimentaban una virilización espontánea durante la pubertad (conocidos localmente como «guevedoces»). La investigación —publicada en la revista Science (1974)— demostró que la causa era un déficit congénito de la enzima esteroide 5-\alpha-reductasa tipo 2, responsable de convertir la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), hormona clave para la diferenciación de los genitales externos y el desarrollo prostático en la etapa intrauterina. Al observar que los hombres adultos con este déficit poseían próstatas rudimentarias y no padecían hiperplasia prostática ni alopecia androgenética, la industria farmacéutica utilizó este hallazgo para diseñar inhibidores de la 5-\alpha-reductasa, dando origen al desarrollo de medicamentos de uso universal como la finasterida y la dutasterida para tratar el agrandamiento de próstata y la calvicie masculina. Pese a los millones de dolares que la industria farmaceutica ha producido con estos descubrimientos, la comunidad de Salinas no ha recibido ningun beneficio, como un hospital, una escuela o un parque.
Otro medico brillante El doctor Nilo E. Herrera (1923–2008) fue un referente internacional en la formalización de las normas técnicas y la acreditación de la medicina nuclear diagnóstica y terapéutica. Graduado de la Universidad de Santo Domingo (1950) y becario Fulbright, desarrolló su carrera en instituciones como la Escuela de Medicina de Yale y el Danbury Hospital en Connecticut, donde presidió los Departamentos de Medicina de Laboratorio y Medicina Nuclear. En 1971 impartió el primer taller de medicina nuclear para el College of American Pathologists (CAP), promoviendo la creación del Council on Nuclear Medicine en 1972, del cual fue su primer presidente. Diseñó los primeros protocolos de inspección, control de instrumentación y calibración de gammacámaras mediante el programa de «fantomas» para evaluar la resolución y uniformidad espacial de los equipos, esquema adoptado por el CAP y el American College of Nuclear Physicians (ACNP). Estableció y dirigió de 1982 a 1999 el Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la Medicina Nuclear en el Danbury Hospital y fue Director del American Board of Nuclear Medicine (ABNM).
El doctor Irving Franco es un cardiólogo intervencionista dominicano que ha desempeñado un papel de liderazgo clínico en uno de los centros cardiovasculares más avanzados del mundo. Egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), completó sus becas de posgrado en cardiología clínica e intervencionista en la Cleveland Clinic Foundation (Ohio), integrándose como miembro clave del cuerpo médico de la institución. Ha contribuido al refinamiento de procedimientos coronarios mínimamente invasivos y al manejo del síndrome coronario agudo, incluyendo técnicas de angioplastia coronaria transluminal percutánea, aterectomía coronaria rotacional, colocación de stents intracoronarios y uso de aterectomía por láser en lesiones calcificadas complejas.
Seguiremos con interesante tema.
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