Lo no académico y orgánico es lo que parece estar de moda y gustar en el mundo artístico, cultural, comunicacional y otros.
Un trabajador de la construcción radicado en Nueva York, con cierto humor innato y repentista, fruto de las vivencias barriales, entra al mundo de las redes sociales y un reality lo convierte en un afamado artista y comunicador de una las cadenas de televisión estadounidense en español más importantes.
Una señora de escasos recursos, con un nivel de formación un tanto bajo, pero con una altísima convicción de fe es tocada por Dios y llamada a predicar a través del canto. Un canto cristiano, poco común, revestido de “mambo violento” se convierte en viral.
El primero, conocido como “La Fruta”; la segunda, llamada “Martha Candela”. Bendecidos los dos por su originalidad, espontaneidad, improvisación y esperanza de trascender en una sociedad o mundo donde salir de abajo cuesta tanto.
No tuvieron que ir a una universidad o centro de formación especializado para aprender lo que hacen y que a tantos les gusta. Solo bastó con ser orgánicos. Eso que se promueve y se dice es la vía más rápida para conectar con la gente y ser reconocidos. Es el momento y los tiempos que vivimos.
Para lograr un ascenso y posicionamiento hoy día, al parecer no tiene nada que ver con sentarse en un aula universitaria o de aprendizaje. Si tienes buenas ideas y eres tú, si te lanzas y lo que produces gusta, posiblemente “el éxito está asegurado”.
Pero a todo esto, se suma algo que debemos recomendar a los bendecidos de sus propios talentos. La libertad interna dentro de ese mundo que le aplaude y le sigue se logra con educación y formación.
Aunque en la actualidad, el salir de una academia no garantiza el éxito, estamos en la obligación de sensibilizar en que la formación y preparación académica fortalece el conocimiento, así como lo que hacemos. Simplemente nos libera. “La educación no cambia el mundo, cambian a las personas que van a cambiar el mundo” (Paulo Freire).
Éxitos a los que logren la victoria en sus vidas sin desarrollarse profesionalmente como una gran parte de la humanidad pensamos es necesaria.
Eso que está a aconteciendo, de llegar a la cima sin pasar por la academia, suele ocurrir en el mundo del comercio. Hay personas que se hicieron de fortunas sin agotar el ciclo de una carrera. Dueños de afamadas empresas: tiendas, negocios, compraventas, ferreterías, medios de comunicación, entre otros.
Ellos sirvieron de estímulo a muchos y luego de alcanzar prosperidad económica entendieron la importancia de formarse y decidieron entrar a una casa de estudio superior para graduarse en algo.
Recomiendo a los que han podido entrar a la comunicación y el canto sin una titulación académica que no se trata únicamente de emprendedurismo bañado de buenas ideas, naturalidad, espontaneidad, carisma y repentismo, es necesario pasar por el conocimiento para fortalecernos intelectualmente, superar la ignorancia y poder servir a la sociedad plenamente desde lo que hacemos. El mundo ha cambiado, pero no se puede mandar al carajo a la academia.
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