Quince años pueden parecer una cifra redonda, pero en el periodismo digital dominicano representan algo más profundo: permanencia con principios. En ocasión de haberse celebrado el pasado lunes 16 de febrero su décimo quinto aniversario, el diario Acento reafirma que la coherencia editorial sigue siendo posible en un entorno mediático dinámico y en constante transformación.
Desde su fundación en 2011, bajo la dirección de Fausto Rosario Adames, el diario se planteó una misión clara: ejercer un periodismo independiente, crítico y responsable. Rosario imprimió al medio un sello distintivo basado en la investigación rigurosa y en la defensa firme de la libertad de expresión. Esa coherencia, entre lo que se proclama y lo que se practica, ha sido uno de los pilares que explican su credibilidad.
Junto a él, la impronta intelectual de Gustavo Olivo Peña ha fortalecido el carácter reflexivo del medio. Su mirada analítica, su escritura ponderada y su capacidad para contextualizar los hechos han contribuido a que Acento no sea únicamente un portal de noticias, sino un espacio de pensamiento. En un entorno donde abundan las opiniones ligeras, su aporte ha sido sinónimo de profundidad.
Pero si algo distingue estos quince años es la comunidad construida alrededor del diario. Acento ha sido tribuna para un amplio cuerpo de colaboradores: académicos, juristas, economistas, educadores, artistas, gestores culturales y analistas sociales que han enriquecido sus páginas con pluralidad de enfoques. Esa diversidad no ha debilitado su identidad; la ha fortalecido. La credibilidad nace, en gran medida, de esa apertura al debate responsable.
A ello se suma el cuerpo laboral que sostiene la dinámica diaria del medio: periodistas de planta, reporteros de investigación, editores, correctores de estilo, fotógrafos, diseñadores, encargados de redes sociales, personal técnico y administrativo. Son mujeres y hombres que, más allá de los nombres visibles, garantizan la calidad informativa, la precisión del lenguaje, la estabilidad tecnológica y la continuidad operativa. Su trabajo, muchas veces discreto, constituye la columna vertebral del proyecto.
La comunidad de prestigiosos articulistas, el eficiente equipo interno y los fieles lectores han convertido el medio en un espacio vivo, dinámico y participativo. Cada columna, cada reportaje y cada análisis forman parte de un diálogo constante con la sociedad dominicana. Allí se examinan decisiones públicas, se cuestionan prácticas institucionales y se reflexiona sobre cultura y educación con sentido crítico.
Acento ha sabido mantenerse firme sin caer en estridencias, sostener posiciones sin renunciar al equilibrio y adaptarse a los cambios tecnológicos sin perder su esencia. Esa combinación de liderazgo claro, colaboradores comprometidos, cuerpo laboral responsable y lectores atentos explica por qué el diario ha logrado consolidar una reputación sólida.
Celebrar quince años es reconocer una trayectoria colectiva. Es valorar el liderazgo de Fausto Rosario y Gustavo Olivo, pero también el compromiso cotidiano de su equipo humano, que día tras día hace posible que la información llegue con rigor y responsabilidad.
Porque, al final, la coherencia construye comunidad, y la comunidad fortalece la credibilidad. Y en ese triángulo virtuoso, Acento ha edificado su historia.
Muchas felicidades.
¡Enhorabuena!
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