Nos preocupa que algunos proyectos residenciales, construidos en diferentes lugares del Santo Domingo Norte y otras partes del país, públicos y privados, no cuenten con puertas anchas en las garitas y sus dimensiones sean inadecuadas para el acceso rápido de los vehículos de emergencias.

Nos inquieta, incluso, que en muchos de esos complejos habitacionales no se permita el libre paso por su interior a vehículos que no pertenezcan a familias que residan en esos lugares.

Por ejemplo, hace varias semanas, pasaba por el Residencial Alto del Parque, en Santo Domingo Norte, apartamentos ubicados frente al Parque Mirador Norte, y en la puerta de acceso a ese lugar prohibieron la entrada de un vehículo rotulado con símbolos de emergencias que se disponía a pasar.

En estos dos casos, se observan varios elementos violatorios a las leyes municipales referidas al libre tránsito de los cuerpos de emergencias y del orden. Una mala práctica que se ha convertido en algo normal y amenaza en poner en riesgos las residencias y vidas de las personas que viven allí.

Cuando se construye un proyecto de apartamentos los espacios de acceso y maniobras de los organismos de emergencias no pueden ser restringidos. Los residenciales del complejo habitacional tienen que garantizar la fácil entrada de los camiones de bomberos, entidades de socorro, del orden y seguridad.

Los proyectos de viviendas deben cumplir con las condiciones de accesibilidad, es decir, espacio de maniobra. Treinta metros desde cualquier punto de la fachada hasta el acceso principal al edificio; dimensiones con holguras libres de más de cinco metros.

Los huecos en las fachadas (garitas), para la accesibilidad, tienen que permitir el acceso al personal de emergencias cumpliendo con la altura y extensiones mínimas estándar. Las superficies de las puertas de control que no tengan el tamaño adecuado ponen en riesgo a las familias que viven en el lugar.

Esa lamentable realidad empeorará cuando se necesite que un camión de bomberos tenga que penetrar al área para sofocar un incendio o responder a una situación crítica de rescate o primeros auxilios.

Conviene al personal de seguridad y residentes de esos proyectos que aplican esas arbitrariedades el abstenerse de restringir las entradas de los vehículos de emergencias: bomberos, defensa civil, cruz roja, policía nacional, servicios de salud y ambulancias cuando se disponen a cruzar por el interior de dichos complejos.

Es importante que los propietarios y administradores de esos residenciales cumplan con mantenerse abiertos para garantizar la seguridad y eficacia de los servicios de emergencias en caso de ser llamados.

El hacerse de la vista gorda frente a ese problema y dejar que eso siga ocurriendo es atentar contra la vida de los que se encuentren allí. Eso que acontece con frecuencia es una delicada situación de peligro, ya que al presentarse una determinada urgencia se requerirá de una atención de emergencias.

Las instituciones del poder local, ayuntamientos y cuerpos de bomberos, tienen que prestar atención a esos escenarios que, aunque buscan mantener el control de aquellos que visitan o circundan en sus áreas, contribuyen al peligro; ellos están obligados a supervisar los proyectos que no incorporen hidrantes, sistemas contra incendios en las edificaciones en su conjunto y en los apartamentos.

Entrada residencial Los Platanitos frente al Parque Mirador Norte
Entrada residencial Alto Del Parque, SDN, frente al Parque Mirador Norte.

Bernardo Rodríguez Vidal

Psicólogo clínico

Subdirector Ejecutivo de la Defensa Civil Psicólogo Clínico, Maestría en Alta Gerencia y Especialista en Gestión de Riesgo de Desastres.

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