El pasado sábado 7 de marzo Gerardo Concepción y quien escribe inauguramos la celebración de los 50 años de la Academia Dominicana de Música y Artes con un recital de piano en el auditorio de esta institución.
La Academia Dominicana de Música fue fundada en el año 1976 por Edith Hernández De Windt y Milagros Beras Dalmasí (quien falleció en 1996) ambas egresadas de estudios superiores de música en España, Francia e Italia. Luego de la muerte de Milagros Beras, Edith Hernández De Windt continúa con la dirección de la misma en la actualidad.
La música se enseña desde la ADM desde un alto sentido de calidad, rigor, conocimiento estético y reforzamiento de la interacción grupal desde intercambios horizontales que fortalezcan la ejecución y la búsqueda de la belleza combinado con la cooperatividad y la cohesión grupal.
Estudié en la Academia Dominicana de Música desde mi niñez, compartí mis estudios secundarios y universitarios con el aprendizaje de la música y la ejecución pianística, me gradué de Profesorado Superior de Piano en 1986 con una excelente maestra, Edith Hernández De Windt, dejó en mí grandes huellas musicales y afectivas. Fui privilegiada en recibir orientaciones y enseñanzas musicales de un equipo docente de alto nivel musical y humano como fueron: Milagros Beras, Margarita Luna, Zunilda Pierret, Gracita Senior, Aida Bonelly de Díaz, Leila Pérez, y Betico Payan.
El retorno a la música a partir de 2017 luego de tres décadas de cierto abandono tiene un impacto significativo en mi vida personal y mi bienestar desde el equilibrio entre la sensibilidad artística-estética y social. En este retorno jugó un papel fundamental mi maestra y mentora Edith Hernández De Windt ofreciéndome la oportunidad de preparar obras de distintos estilos y compositores en la ejecución como solista, con cuartetos de cuerda y en grupo.
El repertorio del pasado sábado 7 de marzo me ofreció la oportunidad de la interpretación pianística diversa con obras de Scarlatti, Bach, Liszt, Schumann, Rodrigo y Hindemith.
La ejecución pianística de estos compositores y obras tocó fibras en mi interior de una profundidad y plenitud indescriptible. Las obras musicales tienen un sentido y una lógica interna que requiere comprensión plena e interiorización desde la expresión de sentimientos, emociones, matices y un trabajo sonoro especial.
Tocar en público es una experiencia única que nos fortalece desde la combinación de la comprensión técnica, memorística y estructural de las obras, comprensión, expresión afectiva y su comunicación hacia los/las oyentes. Todo ello acompañado de intercambios colectivos de retroalimentación entre el grupo de pianistas bajo la mentoría de Edith Hernández con sentido cooperativo y afectivo.
El aprendizaje de la música desarrolla en las personas: sentido de la belleza-estética, sensibilidad, creatividad, respeto, tolerancia, concentración, destrezas cognitivas y desarrollo de la afectividad en todas sus expresiones. La Academia Dominicana de Música desde la dirección de Edith Hernández y Milagros Beras y todo el equipo docente impregnó en nosotros la cohesión grupal, cooperatividad, unión y sobre todo la amistad, dejando de lado la competitividad. Compartir y escucharnos tocar se convertía en la época de estudio de la música en una práctica cotidiana marcada por la unión y afectividad compacta. Hoy estamos reeditando esta experiencia en un grupo de ocho pianistas guiados por Edith Hernández que mensualmente nos reta con tertulias de intercambio musical y pianístico desde el sentido de cooperatividad, horizontalidad y apoyo colectivo con la intención del apoyo mutuo.
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