El pasado domingo por la mañana, escuchar la magistral entrevista del decano Jean Hugues Henrys en las ondas de Magik9 —un documento valioso cuya comunicación debo a la amabilidad del Dr. Louis Franck Télémaque— me impone una evidencia. Más allá de los seísmos políticos y geológicos que fragmentan nuestra historia, el timbre de su voz no llama a la resignación, sino a una apropiación ciudadana inmediata del Congreso de la Asociación Médica Haitiana (AMH).

Una frase, en particular, resuena como una señal de alarma sistémica: «No es recomendable sufrir de ciertas situaciones cardiovasculares que requieran atención de emergencia». Ahora bien, en el Haití de este mes de junio de 2026, la realidad estadística es implacable. Si seguimos los análisis clínicos de la Dra. Nancy Charles Larco publicados en Le Nouvelliste en mayo de 2025, raros son los ciudadanos que escapan a la explosión exponencial del estrés. Este desamparo toma ahora la forma de un compañerismo permanente con la ansiedad polifacética. ¿Quién no ha experimentado esa angustia moderna ante la escasez repentina de un producto farmacéutico que, sin embargo, es común? ¿Quién no ha tenido que oponer una dignidad desarmada a la sonrisa impotente de una auxiliar de farmacia que pregunta, a medias palabras, si uno no tiene un contacto en Santo Domingo para abastecerse? La supervivencia depende a menudo de redes informales transfronterizas.

Esta gran reunión de nuestro cuerpo médico nos recuerda una verdad histórica: la AMH es una institución resiliente que ha sobrevivido a las coyunturas más terroríficas de nuestra trayectoria nacional. Nuestros médicos enfrentan a diario atrocidades estructurales y parálisis logísticas que ni la poesía de un decreto ni la tinta fascinante de un comunicado oficial lograrán disimular. Haití nunca ha sido una isla de ternura; es el teatro de una lucha permanente por la vida.

Por lo tanto, es nuestro deber colectivo integrar las reflexiones, los sueños y las proyecciones de este Congreso. Comprender cómo luchan nuestros médicos por nuestra salud no es una opción intelectual, es una obligación cívica. Para construir el futuro, el diagnóstico está listo. La acción comienza.

La foto: El Dr. Jean Hugues Henrys —actual presidente de la AMH— y el Dr. Claude Suréna —expresidente de la AMH— en el auditorio de la Facultad de Medicina y Farmacia (Universidad de Estado), el 28 de julio de 2017, en el marco del 44.º Congreso Anual de la Asociación de Médicos Haitianos en el Extranjero (AMHE, fundada en agosto de 1972) y de la Asociación Médica Haitiana (AMH, fundada en 1948). El Dr. Claude Suréna fue uno de los arquitectos de la histórica visita del ministro dominicano de Salud a Haití, el Dr. José Rodríguez Soldevilla, el 3 de agosto de 2001.

Gilbert Mervilus

Historiador

Nacido en Puerto Príncipe en el año 1963, Gilbert Mervilus es especialista en historia, pintura y literatura haitiana. Tras realizar sus estudios en la capital del país, se especializó en Gramática, Historia de la Lengua Española y Literatura de España y América Latina en diversos cursos de formación. Posteriormente ha realizado estudios avanzados en Literatura y Arte francés. Inicia sus actividades como profesor de español en 1986, a las que siguieron las de Traductor e Intérprete en 1988; Traductor de Corresponsales Extranjeros en Prensa; Profesor de Español en la Universidad de Quisqueya (1998–2001); traductor en el Ejército de la E.U.A. de 1993 a 1994; traductor e Intérprete Oficial del Ministerio de Salud Pública (2001–04). Es autor de numerosas publicaciones y conferencias [ La Historia de la Pintura Haitiana ,Costa Rica, 1988; La Pintura Moderna,1993; Una Nueva Cotización del Arte Haitiano,octubre1994]; y traductor jurado.

Ver más