La coyuntura es el conjunto de hechos potencialmente decisivos, factores precipitantes, oportunidades favorables y amenazas inminentes. “Coyuntura” proviene del latín «coniunctura», que significa entrelazar, ligar y entrecruzar.
Antonio Gramsci (1891-1937) es el filósofo más consumado del análisis de coyuntura, precisamente porque científicamente demostró entrecruces de variables en un territorio concreto y en un momento determinado. Dinámica que es clave, en este caso para que República Dominicana siga estable micro y macroeconómicamente.
Si analizamos la potencial coyuntura del año 2026, en el tablero, incidirán factores políticos y económicos condicionados por una especial situación internacional en América, focalizada por la ampliación del movimiento libertario del Javier Milei y Donald Trump y su rivalidad con el llamado socialismo latinoamericano del siglo XXI, con el inteligente Lula Da Silva y la juiciosa Claudia Sheinbaum a la cabeza.
República Dominicana tiene la virtud de estar justo en medio de estas tendencias; y así debiera mantenerse. En este contexto, Haití continuará como “Espada de Damocles” pendiendo sobre la cabeza del destino dominicano. Tanto los libertarios como los socialistas pueden coincidir en una gestión común ante nuestros vecinos, porque la estabilidad de esta nación salva miles de vidas haitianas y fortalece nuestra economía.
El reto del PRM es reorganizar sus estructuras internas y revalidar su legitimidad social. Elevar la calidad de los servicios, robustecer más la seguridad, ampliar la reforma policial y trabajar la percepción de gobierno eficaz, enfocado en resultados y tolerante a los cambios internos que se avecinan.
Para la República Dominicana, el «Caballo de Fuego» del 2026 representa un año de dinamismo, valentía y transformación. El caballo es libertad, acción y liderazgo. El Fuego potencia la pasión y la creatividad. Esta mixtura augura un período propicio para emprender proyectos, resolver desafíos y ejecutar decisiones clave. Haití es una de ellas.
En 2026, CEPAL, BID, BM y FMI anuncian buenas proyecciones. Las más optimistas ubican la expansión del PIB dominicano entre 3.6% y 4.5%. Más si se resuelven las tres crisis neurálgicas en materia de turismo y economía: Haití, Venezuela y Ucrania. La economía naranja encabezada por el arte, la música y el baile, tendrá un rol más dinámico, si la cultura dominicana termina por conquistar estas sociedades.
2026 acumulará condiciones materiales más favorables, que el gobierno sabrá aprovechar muy bien, sobre las cuales también se montan las posiciones políticamente opositoras.
Es impensable que mentes calenturientas, izquierdicen la política sintetizada en la frase de que “las cosas estarán más buenas, mientras más mala se ponga la economía dominicana”. Frase utilizada por Clinton (1997), basada en la crítica del izquierdismo formulada por Vladimir Lenin (1920).
En los hechos objetivos, se reducirá la volatilidad económica, moviéndose hacia un crecimiento más alto, sostenido y resiliente. La descentralización de la inversión pública hacia Santiago y el Cibao y hacia el suroeste crea condiciones favorables para la generación de miles de empresas y empleos.
CEPAL, BID, BM y FMI también subrayan la urgencia de fortalecer y ampliar el espacio de la política macroeconómica. En un entorno global transformado por la fragmentación económica, el cambio climático, cambios demográficos y acelerada revolución tecnológica, se imponen políticas capaces de reducir vulnerabilidades y, al mismo tiempo, movilizar recursos para la transformación productiva.
El Banco Central informa que, entre enero y octubre de 2025, las remesas recibidas alcanzaron la cifra de US$9,878.4 millones, aumentando US$966.8 millones (10.8 %) en comparación con el mismo período del año anterior. Particularmente, en el mes de octubre se recibieron US$965.6 millones, un incremento de US$52.7 millones (5.8 %) respecto a octubre de 2024.
Al final del 2025 las remesas superaron los US$11,700 millones, impulsadas por la economía estadounidense y el dinamismo del consumo interno. Estas cifras representan un aumento significativo respecto a años anteriores, consolidando las remesas como una fuente crucial de divisas, con Santiago, Distrito Nacional y Santo Domingo, como principales receptores
En este escenario, el tránsito del 2025 al 2026 podría ser increíblemente maravilloso. Más incidentes lamentables, accidentes violentos y brotes de corrupción, no podemos padecer, como los que sufrimos en los pasados 365 días. No creemos que se vuelvan a repetir estos hechos; muy en especial con un gabinete renovado como desde ya se menciona que se tendrá.
2026 arroja una coyuntura de gestión preelectoral. El PRM se ha consolidado como partido en el poder; todavía tiene mucho que aprender, pero lo madurado no ha sido poco; el presidente Abinader tiene el “mouse” en la mano para darle “click” a la opción que asegure la continuación y el legado de su gestión. El PLD transita por una prolongada crisis institucional y desprecio generalizado. La Fuerza del Pueblo y su líder transcurren por un crecimiento virtual, asociado a la crisis de su partido originario.
El presidente requiere ministros eficientes, decentes y honestos. Virtudes muy difíciles de encontrar si el universo de selección se reduce exclusivamente a las estructuras partidarias.
Se destaca que los dramáticos hechos del 2025, desde la crisis del INTRANT, energía, agua y SENASA, hasta la vinculación de los partidos con el narcotráfico, peregrinaron sobre un lecho de estabilidad macroeconómica, inversión pública-privada directa, robustecida por la confianza internacional en el país y en el presidente Abinader como garante del buen destino dominicano y aliado internacional.
En el calendario chino estamos en la travesía que nos conduce desde el año de la Serpiente al período de los Caballos de Fuego. 3,500 años de astrología, alquimia, referencia lunar y solar para caracterizar los tiempos aportan exhaustividad y constancia.
Gobierno y oposición acumulan tareas estratégicas irresueltas. La administración pública del PRM parte de un posicionamiento favorable del 58,4%. Escenario donde el presidente no ha barajado pleitos en lo que se trata de quitar todo lazo de impunidad a la corrupción pasada y presente. Colocar en la picota el conjunto de casos de todos los colores es una misa de política preventiva.
El reto del PRM es reorganizar sus estructuras internas y revalidar su legitimidad social. Elevar la calidad de los servicios, robustecer más la seguridad, ampliar la reforma policial y trabajar la percepción de gobierno eficaz, enfocado en resultados y tolerante a los cambios internos que se avecinan.
La oposición todavía no encuentra el camino asertivo ni la línea narrativa apropiada. Son muy recientes y públicas las maldades mutuas ejecutadas. Todavía muy largo el rosario y letanías juzgadas y por someter a los tribunales. Una conclusión es incuestionable: la Fuerza del Pueblo (FP) emergió por encima de sus antiguos compañeros de partido.
En Santiago, los cursos andan similares. La impactante inversión pública y privada deslumbró liderazgos empresariales hereditarios que deben transformarse, pues “están muertos, pero ellos todavía no lo saben”. La coyuntura arroja nuevos grupos de inversionistas que están decididos a dejar su marca en este período de los Caballos de Fuego. Se reclama un nuevo liderazgo que asuma el signo de los tiempos.
Compartir esta nota