Con cada vez menos esperanzas de encontrar vivos a sus familiares, los deudos del doble sismo de Venezuela exigieron este viernes rapidez para recuperar los cuerpos, en medio de la incertidumbre sobre el número total de víctimas de la tragedia.
Hasta ahora, las autoridades actualizaron a 2.645 el saldo de muertos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el 24 de junio, la mayoría en el balneario de La Guaira, vecino a la también golpeada Caracas.
Cumplidos nueve días desde los seísmos, las brigadas de rescate comienzan a cerrar operaciones de búsqueda de sobrevivientes, aunque muchos se aferran a cualquier señal que pueda ser interpretada como vida entre los escombros.
La ventana en este tipo de eventos cierra a las 72 horas.
La frustración crece desde el momento en que la tierra tembló. Primero por la falta de ayuda para buscar sobrevivientes, ahora por la falta de apoyo en la extracción de los cadáveres que se descomponen.
Algunos familiares, cuando pueden, colocan cal sobre los cuerpos para "amortiguar" el proceso de descomposición.
"Nos dicen que no, que están buscando a los vivos, pero ¿y los muertos? ¿No son seres humanos también?", dijo a la AFP Dalimer Díaz, de 43 años, frente a los escombros de un edificio donde están atrapados los cuerpos de su madre, hermanos y sobrinos. "Nadie quiere sacar a los muertos, tenemos que sacar los cuerpos nosotros mismos, necesitamos una maquinaria que nos ayude".
"Es una indignación, es antihumano", expresó por su parte José Vieira, de 40. "Lo que quieren es que todo el mundo se termine de morir para pasar la maquinaria y que se olvide esto. No puede ser".
– "Perturbar y generar caos" –
El gobierno evita hablar de desaparecidos, estimados en 50.000 por Naciones Unidas. Los damnificados se calculan en millones. Muchos están en la calle o en precarios refugios instalados en parques sin un futuro claro en el horizonte.
La actualización de la cifra de muertos se conoció por una publicación del gobierno y no de voz de la presidenta Delcy Rodríguez o su hermano, el jefe parlamentario Jorge Rodríguez, vocero hasta ahora.
Rodríguez asumió el poder de forma interina después de la captura de Nicolás Maduro en una operación de Estados Unidos.
Y defendió la respuesta del gobierno a la emergencia, muy criticada por la insuficiencia de rescatistas y maquinaria hasta la llegada de las brigadas internacionales.
Fueron los vecinos, familiares y voluntarios quienes en las primeras horas críticas removieron escombros y buscaron gente, aseguran.
La AFP constató hace unos días cómo un voluntario exigía a militares soltar los fusiles y ayudar en la remoción de escombros.
"El que quiera auditar, la realidad está a la disposición", dijo Delcy Rodríguez el jueves en su primera rueda de prensa como gobernante, que denunció "matrices mediáticas creadas para perturbar y generar caos" en medio de la emergencia.
La presidenta encargada cuenta con el apoyo del gobierno de Donald Trump. Estados Unidos coordina incluso los esfuerzos internacionales en Venezuela.
Y ha marcado distancia de la líder opositora exiliada María Corina Machado, que quiere regresar al país aún desafiando a Trump.
"Se ha evidenciado la ausencia total del Estado, el país necesita referentes en quienes confiar", dijo a corresponsales en Venezuela vía Zoom.
– "No voy a estar tranquilo" –
Rodríguez descartó el jueves que los muertos terminen en fosas comunes y ordenó su debida identificación. Una morgue improvisada opera al aire libre en el puerto de La Guaira, donde hay largas filas para recibir los restos de seres queridos y el acta de defunción.
Una brigada española con una grúa pluma llegó el viernes para comenzar a levantar escombros en el edificio en el sector Caraballeda donde José Francisco Liendo tiene a una hermana y su padre sepultados.
"Hasta que yo no recupere los cuerpos, yo no voy a estar tranquilo", aseguró este hombre de 50 años. "Que no vengan las máquinas y se los lleven como basura. Ese es el objetivo".
El gobernador de La Guaira, José Gregorio Terán, dijo a la AFP que se distribuyen diariamente 50 toneladas de ayuda humanitaria, y que unas 10.000 personas fueron atendidas en los hospitales del estado.
Caracas también fue golpeada por el sismo, con edificios caídos aunque lejos del nivel de devastación de La Guaira.
El viernes de tarde, un susto. Un ala de una escuela católica se desplomó. El módulo de siete pisos estaba "comprometido", dijo el rector Johan Caldera, sacerdote de 41 años. No había acceso. "No había ni una persona allí, tengo certeza que no le pasó nada a nadie".
Compartir esta nota