El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a defender este jueves sus polémicas declaraciones sobre la posibilidad de que Irán atacara las ciudades de Los Ángeles y San Diego, en California, y acusó a los medios de comunicación de tergiversar sus palabras.
Trump aseguró que su intención era comparar el aumento temporal de los precios de la gasolina, asociado a la guerra contra Irán, con las consecuencias que tendría un eventual ataque iraní contra ciudades estadounidenses.
«Lo que yo decía era que un aumento temporal del precio de la gasolina es un pequeño precio a pagar para que Irán no tenga un arma nuclear», escribió el mandatario en sus redes sociales.
A continuación, planteó: «Si quieres ver un precio elevado, ¿os imagináis cómo sería si bombardearan San Diego o Los Ángeles?».
Invitación a atacar dos ciudades estadounidenses
El presidente afirmó que su argumento había sido malinterpretado y acusó a los medios de difundir información falsa al presentar sus declaraciones como una invitación a atacar dos ciudades estadounidenses que, según dijo, aprecia.
«Todo el mundo lo sabía, las noticias falsas también lo sabían, pero siguen difundiendo que estoy pidiendo al enemigo que bombardee dos ciudades que amo», sostuvo.
Trump insistió en que pretendía establecer una comparación entre el costo económico temporal de la guerra y las consecuencias que, a su juicio, tendría permitir que Irán adquiriera armas nucleares.
Las declaraciones que desataron la polémica
La controversia comenzó el lunes 5 de octubre durante un mitin republicano en Grand Island, Nebraska, en el que Trump defendió la guerra contra Irán y describió el encarecimiento de los combustibles como un costo asumible para garantizar la seguridad de Estados Unidos.
«Pueden destruir una ciudad. Que destruyan Los Ángeles. Que destruyan San Diego. Ese es un precio muy pequeño que pagar», afirmó entonces, en una intervención que provocó críticas de dirigentes políticos de California.
El mandatario volvió a referirse a ambas ciudades durante un acto de campaña celebrado el miércoles en San Antonio, Texas. En esa ocasión, reiteró que Estados Unidos no permitiría un ataque iraní contra esos centros urbanos.
«No vamos a permitir que eso ocurra. Protegemos nuestras ciudades. Protegemos nuestro país», afirmó.
La Casa Blanca también defendió al presidente. Steven Cheung, director de comunicaciones, sostuvo que las críticas no reflejaban el sentido de sus palabras y argumentó que Trump se refería a la amenaza que, según la Administración, representaría un Irán con capacidad nuclear.
Rechazo de autoridades de California
Las explicaciones del presidente no evitaron las reacciones de dirigentes californianos. El gobernador Gavin Newsom cuestionó sus declaraciones y las calificó de peligrosas, mientras que los alcaldes de Los Ángeles, Karen Bass, y San Diego, Todd Gloria, expresaron su rechazo.
Gloria sostuvo que San Diego no debía ser tratada como un daño colateral de la guerra y reclamó que la ciudad quedara al margen de ese tipo de declaraciones.
Bass también criticó al mandatario y afirmó que la responsabilidad de un presidente es proteger al país y a sus habitantes, no formular declaraciones que puedan comprometer la percepción de seguridad de la población.
Controversia llegó al Capitolio
La controversia se extendió al Congreso, donde los 43 representantes demócratas de California cuestionaron las palabras del presidente.
El debate se produce en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán y del encarecimiento de los combustibles, un asunto que la Administración Trump ha vinculado a la necesidad de impedir que Teherán desarrolle armas nucleares.
Compartir esta nota