
"Estamos confiados y optimistas, pero el conteo al 100 % aún está por develarse", señaló en declaraciones a periodistas Sánchez, al que dos proyecciones realizadas en base a muestras representativas lo ubican con una mínima ventaja sobre Fujimori, lo que en ambos casos está dentro del margen de error.
El líder del partido Juntos por el Perú, que compite en nombre del encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022), hizo un "llamado categórico a todos los agentes políticos a respetar el resultado fuere cual fuere, porque el Perú necesita estabilidad".
"Estamos con tranquilidad para respetar los resultados. Lo que viene es trabajar por el país e invocar a todos los consensos, porque Perú tiene que parar la inestabilidad política, la criminalidad y la pobreza", señaló Sánchez al pedir "tranquilidad y serenidad".
Sánchez retomó este lunes sus actividades parlamentarias tras la noche electoral, y acudió al Congreso a presidir una nueva sesión de la Comisión Especial para el Proyecto Multipropósito Chancay, que ve los asuntos referidos al puerto construido por la estatal china Cosco en la costa peruana.
El congresista explicó que, pese a que se encuentra bajo licencia exenta de sueldo para participar en las elecciones, acudió al Parlamento a completar el trabajo de esta comisión que encabezaba, ya que era la última sesión de este grupo de trabajo.
Parlamentario y ministro del ahora encarcelado Castillo
El candidato de Juntos por el Perú fue elegido congresista en las anteriores elecciones de 2021 y ha ejercido la actividad parlamentaria de manera simultánea también a su periodo como ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el tiempo que duró el gobierno de Castillo.
El resultado de la votación celebrada del domingo marca un empate técnico entre ambos candidatos, si bien dos proyecciones realizadas sobre una muestra de mesas electorales apunta a que Sánchez podría quedar por delante de Fujimori por una mínima ventaja, similar a lo ocurrido en las dos últimas elecciones presidenciales, que se definieron por un margen de 40.000 votos.
La contienda suponía una suerte de reedición de los comicios de 2021, al enfrentarse nuevamente Fujimori con el representante de Castillo, quien se impuso entonces a la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000).
A las urnas estaban convocados más de 27,3 millones de peruanos para elegir a la opción que gobernará el país en los siguientes cinco años (2026-2031), tras una década de inestabilidad política donde ha habido ocho presidentes.
Nuevas declaraciones de Sánchez y Fujimori

Con poco más del 94% de las actas escrutadas, Sánchez reunía el 50,03% de los votos, frente al 49,9% de Fujimori, una diferencia de menos de 10 mil votos, según según los resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Para que el balotaje del domingo tenga un ganador, se deberán revisar además actas impugnadas que contienen unos 450 mil votos, lo que puede llevar días.
"Tranquilidad para respetar los resultados al 100%", repitió Sánchez poco antes de que Fujimori también exhortara a la calma. "Tenemos que esperar hasta el final. Lo que corresponde en estos momentos es paciencia y serenidad. Vamos a respetar el resultado sea cual sea", afirmó.
Muchos votantes dijeron que esperan que el nuevo gobierno acabe con la criminalidad que azota al país y la turbulencia política que hizo que Perú tuviera ocho presidentes desde 2016.
"Es un empate técnico, está para cualquiera. Es un resultado que se puede revertir en las siguientes horas, no se está hablando todavía de ganador o ganadora", aseguró a la AFP el especialista en temas electorales José Tello.
Festejos en los dos bandos
Fujimori, una administradora de empresas de 51 años, apeló al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía y derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.
"Estoy alegre porque sé que va a hacer un buen gobierno. ¿Por qué? Porque ella quiere limpiar la imagen de su padre", aseguró Gladys Silva, un ama de casa de 56 años, durante el festejo anticipado del domingo.
Sánchez, de 57 años, congresista y exministro de Castillo, reivindicó al expresidente. En señal de lealtad, lleva el sombrero campesino que él le regaló, prometió indultarlo, y lo visitó el domingo en la cárcel.
"Queremos un cambio porque estamos cansados de la corrupción, del fujimorismo que maneja al país como su chacra (hacienda)", dijo Marlene Veramendi, de 46 años, en la otra celebración por adelantado.
La votación, a la que estuvieron convocados 27 millones de electores, transcurrió sin incidentes a diferencia de la caótica primera ronda de abril.
"Débil legitimidad"
Keiko, como llaman a Fujimori, prometió "orden" y prosperidad, y advirtió del peligro del "comunismo".
Sánchez moderó su discurso de "cambio radical", se distanció de los ultranacionalistas, y dijo a la AFP que quiere una relación "respetuosa" con Washington.
El izquierdista acusa a Fujimori de ser parte de la "dictadura" del poderoso Congreso -donde ella tiene influencia- que derriba presidentes.
Sin afectar el balotaje, un juez envió a juicio a Sánchez por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana tendría inmunidad, pero quedaría vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha.
"El ganador tendrá a la mitad del país en contra y una débil legitimidad" por lo que, sin mayoría legislativa, deberá "construir una coalición para gobernar", dijo a la AFP el politólogo Paulo Vilca.
El 28 de julio el vencedor sustituirá al presidente interino José María Balcázar para un mandato de cinco años.
Delincuencia imparable
La mayor preocupación de los peruanos es la inseguridad. Han proliferado las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.
Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con la criminalidad con la "misma fuerza" con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.
Sánchez propuso encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de las élites políticas con los criminales.
La base de votantes de Sánchez está en el campo empobrecido, donde la inseguridad es menor. La de Fujimori está en Lima, donde la tasa de homicidios se triplicó entre 2020 y 2025, hasta los 23 por cada 100.000 habitantes.
El próximo presidente recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4%. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal.
Fujimori aboga por el neoliberalismo y la atracción de inversiones, y Sánchez plantea alzas salariales y una economía más estatizada.
(CON INFORMACIONES DE LAS AGENCIAS EFE Y AFP)
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