La intervención del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ante la Asamblea General de la ONU volvió a estar marcada este año por la salida de numerosos representantes de la sala cuando el mandatario tomó la palabra.
El gesto de los delegados dejó amplias zonas de la sala vacías durante uno de los discursos más esperados de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea.
"Si hay más cobardes morales que se quieran ir de la sala, que lo hagan ahora", dijo el propio Netanyahu antes de comenzar su discurso.
Mientras, entre los asistentes en los palcos se podían ver simpatizantes con kipás y pines con la bandera de Israel en las solapas, mientras algunos se hacían selfis y aplaudían de pie.
Entre quienes lo apoyaban, algunos corearon consignas de respaldo a Netanyahu, entre ellas una que decía "Bibi, eres la luz de esta habitación", mientras otros se levantaron para aplaudir al primer ministro israelí.
La protesta diplomática coincidió con una movilización convocada en distintos puntos de Nueva York, al igual que otros años, contra la presencia del líder israelí en la ciudad con motivo de la Asamblea General.
Al margen de la protesta, la presencia de Netanyahu este año ha estado marcada por el llamamiento del alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, a ejecutar la orden de arresto emitida contra el primer ministro por la Corte Penal Internacional (CPI), que lo acusa de presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad relacionados con la ofensiva israelí en Gaza.
Mamdani aseguró haber estudiado las vías legales disponibles para determinar si la ciudad podía ejecutar la orden, pero señaló que las competencias para hacerlo dependen de las autoridades federales, controladas por la Administración de Donald Trump.
Un Netanyahu a la defensiva ante la ONU
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, repitió este jueves ante la Asamblea General de la ONU una fórmula recurrente: advirtió del peligro global que supone Irán y negó que su país esté cometiendo un genocidio en Gaza, al tiempo que atacó a Europa y reiteró que Cisjordania pertenece a Israel.
Minutos antes de que tomara la palabra, casi todos los representantes de decenas de países -entre ellos Sudán, Túnez, Líbano o Suiza- abandonaron la sala en medio de sonoros abucheos, contrarrestados por gritos de 'Am Israel Jai' (’El pueblo de Israel vive'); un eslogan identitario que ha resurgido desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
"Si hay más cobardes morales que se quieran abandonar la sala, por favor que lo hagan ahora", dijo desafiante Netanyahu antes de comenzar su discurso.
Su elocución, que duró unos 40 minutos durante los que el líder distorsionó datos e incluso mostró un beeper (recordando los que el servicio de inteligencia israelí hizo estallar, en septiembre de 2024, contra Hizbulá en Líbano), comenzó con Irán y terminó regresando a la Biblia.
"La destrucción de las instalaciones nucleares de Irán fue difícil (…) Pero para mí fue una de las decisiones más fáciles que he tomado como primer ministro, porque de no hacerlo todos estaríamos muertos", afirmó el líder.
Además, calificó de "ironía suprema" que -tras haber comenzado junto a EE.UU una guerra contra Irán el pasado mes de febrero- Israel esté "defendiendo" también a esos países que hoy no quieren escucharle, y aseguró que muchos le habían dado las gracias en privado "por eliminar el programa nuclear de Irán".
Además, el mandatario se enorgulleció de que, desde la guerra de los Seis Días en 1967 y la ocupación posterior que persiste, Israel se haya expandido a lo largo de los Altos del Golán (sirios), Gaza y Cisjordania; refiriéndose a esta última como "Judea y Samaria, el corazón de la patria histórica del pueblo judío".
"Señor Al Sharaa, debería saber que los judíos están en los Altos del Golán desde los tiempos de Moisés. Lo puede leer en la Biblia", dijo Netanyahu aludiendo al presidente sirio, Ahmed al Sharaa.
Y tras ello, criticó que potencias como Francia o Reino Unido acusen a Israel de perpetuar prácticas coloniales en los territorios palestinos. "¿Y quiénes nos acusan? Pues, entre ellos hay personas de Gran Bretaña y de Francia. ¡Por el amor de Dios! Ellos mismos validaron el término; sus colonias abarcaron todo el globo".
"La mayor mentira del siglo"
Sobre los tres años de ofensiva bélica contra la Franja de Gaza, que ha devastado el enclave por tierra, mar y aire, convertido en desplazados forzosos a casi dos millones de palestinos y matado a más de 74.000 (la mayoría civiles), Netanyahu negó que su país haya perpetrado un genocidio.
"Acusar a Israel de genocidio es la mayor mentira del siglo", exclamó el político conmemorando las acciones de sus soldados en Gaza y reiterando haber tomado "innumerables medidas para proteger a la población civil".
"¿Es esto un genocidio? Por supuesto que no. Es lo opuesto a un genocidio", añadió, enumerando a su vez el haber permitido la entrada de vacunas o de alimento para la población ocupada de Gaza (en la que hay un millón de adolescentes y niños).
"¿Conocen algún otro país del tamaño de Nueva Jersey capaz de librar una guerra en siete frentes, y durante tres años, siete frentes: Hamás, Hizbulá, los hutíes, Irán, milicias en Irak, milicias en Siria, terroristas palestinos en Judea y Samaria?", continúo.
Y fue aquí cuando el líder israelí acusó a Hamás de querer "desesperadamente reagruparse" y, sin base a la realidad, de intentar matar "cada día" a israelíes en Cisjordania ocupada; donde viven unos 700.000 colonos en contra del derecho internacional.
"Cada día intentan asesinar a nuestra gente; en particular, intentan asesinar a nuestra gente en nuestra tierra ancestral, en Judea. Por cierto, de ahí proviene la palabra 'judío', de Judea. Es nuestra tierra", dijo sobre Cisjordania: territorio ocupado en el que viven más de 3,4 millones de palestinos sometidos a un régimen militar israelí, calificado de 'apartheid' por diversas ONG y sin libertad de movimiento.
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