El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró este jueves a su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que entregará la Presidencia el próximo 6 de agosto, tal como establece el calendario constitucional, y reafirmó su compromiso con una transición pacífica, en medio de la creciente tensión política tras las elecciones presidenciales y de sus denuncias de un supuesto fraude electoral.
De acuerdo con un comunicado divulgado por el Gobierno brasileño, Petro comunicó a Lula que dejará el cargo en la fecha prevista y reiteró su respaldo al proceso democrático y a un relevo institucional sin alteraciones.
La llamada se produjo en un contexto de fuerte confrontación política entre el mandatario saliente y el presidente electo, Abelardo De la Espriella.
Petro sostiene que dispone de evidencias de un supuesto fraude en los comicios presidenciales, en los que el candidato opositor obtuvo una ajustada victoria sobre el oficialista Iván Cepeda.
Sin embargo, tanto las autoridades electorales como las misiones internacionales de observación descartaron irregularidades que comprometieran la validez de la elección.
Persisten las acusaciones cruzadas
Las declaraciones de Petro contrastan con el ambiente de creciente desconfianza entre ambos sectores políticos.
Mientras el presidente ha convocado movilizaciones para el próximo 20 de julio como parte de su despedida del Gobierno, De la Espriella sostiene que el mandatario intenta desconocer el resultado electoral y ha llegado a acusarlo de promover un intento de ruptura institucional.
Por su parte, sectores afines al oficialismo mantienen las denuncias sobre el proceso electoral, mientras la oposición advierte sobre el riesgo de nuevas protestas y episodios de violencia.
Brasil mantiene el respaldo a una salida institucional
La conversación entre Petro y Lula refleja la preocupación regional por una transición ordenada en Colombia.
Ambos mandatarios izquierdistas han mantenido una estrecha relación política durante los últimos años y compartieron posiciones en asuntos como la protección de la Amazonía, la integración regional y las políticas ambientales.
Brasil no hizo referencia en su comunicado a las denuncias de fraude formuladas por Petro y se limitó a destacar el compromiso expresado por el mandatario colombiano con el respeto al calendario constitucional.
Un cierre de mandato bajo tensión
Petro se convirtió en el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia. Su administración estuvo marcada por profundas reformas, una intensa polarización política y una estrecha relación con el Gobierno de Lula da Silva.
El proceso de transición hacia la nueva administración se desarrolla en un escenario de alta tensión política, pese a que las instituciones electorales han ratificado la legitimidad de los resultados oficiales.
Las denuncias de fraude realizadas por Petro no han sido respaldadas por las autoridades electorales colombianas ni por las misiones internacionales de observación, que validaron el desarrollo de los comicios.
Aun así, la controversia ha elevado la tensión política en el país en vísperas del cambio de Gobierno y ha generado llamados nacionales e internacionales a preservar el orden constitucional.
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