El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, publicó una extensa carta dirigida «al pueblo de los Estados Unidos de América» en la que sostiene que su país jamás inició un conflicto bélico, califica las acciones militares estadounidenses como una agresión sin justificación objetiva y anuncia que tiene «la voluntad necesaria» para poner fin a la guerra, pero exige garantías.
El documento, encabezado con la fórmula islámica «En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso», fue difundido a través de la Embajada de la República Islámica de Irán en México.


Un llamado en plena guerra
La misiva llega cuando se cumple un mes del inicio de las operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Irán, lanzadas el 28 de febrero de 2026, bombardeos que han alcanzado objetivos militares y gubernamentales, pero también infraestructura civil, y han causado miles de víctimas.
En los últimos días, el presidente Donald Trump amenazó con destruir centrales eléctricas, pozos petroleros y una isla de Irán si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo.
Pezeshkian no se dirige a Trump, sino a la población civil norteamericana y pregunta: «¿Existía alguna amenaza objetiva por parte de Irán que justificara tal comportamiento?».
El mandatario iraní traza una distinción entre los gobiernos y los pueblos y remarca que, «incluso frente a repetidas intervenciones y presiones extranjeras a lo largo de su orgullosa historia, los iraníes han distinguido consistentemente entre los gobiernos y los pueblos que estos gobiernan».
«¿La masacre de niños inocentes -añade en su carta-, la destrucción de instalaciones farmacéuticas para el tratamiento del cáncer, o jactarse de bombardear a un país "hasta la edad de piedra" sirve a algún propósito más que dañar aún más la posición global de Estados Unidos?».
Buena parte de la carta se dedica a desmontar la anarrativa que presenta a Irán como una amenaza para la seguridad internacional y Pezeshkian subraya que «nunca, en su historia moderna, Irán ha elegido el camino de la agresión, la expansión, el colonialismo o la dominación» y que, pese a su superioridad militar sobre varios vecinos, «nunca ha iniciado una guerra».
Legítima defensa y crimen de guerra
La carta aborda directamente la presencia militar estadounidense en la región y apunta a que «ha concentrado el mayor número de sus fuerzas, bases y capacidades militares alrededor de Irán, un país que, al menos desde la fundación de Estados Unidos, nunca ha iniciado una guerra», reitera Pezeshkian.
«Lo que Irán ha hecho es una respuesta medida basada en la legítima defensa y en ningún caso el inicio de una guerra o agresión», por lo que tiene «la voluntad necesaria» para poner fin a la guerra, pero exige garantías.
Pezeshkian califica los bombardeos contra instalaciones energéticas e industriales iraníes como acciones que «más allá de constituir un crimen de guerra, tienen consecuencias que se extienden mucho más allá de las fronteras de Irán».
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