La escalada militar se intensificó con nuevos ataques estadounidenses sobre objetivos iraníes, amenazas de una respuesta más amplia por parte de Teherán y advertencias de Naciones Unidas sobre el riesgo de una expansión regional del conflicto.
El deterioro de la seguridad en el estrecho de Ormuz ya afecta el transporte marítimo mundial y mantiene la presión sobre los mercados energéticos.
Irán no se ha quedado de brazos cruzados y sus misisles, por ejemplo, alcanzaron en las últimas horas a las tropas de EEU en Jordania.
Conflicto en Oriente Medio se agrava
La guerra entre Estados Unidos e Irán entró este viernes en una nueva fase de tensión después de que Washington ejecutara una séptima jornada consecutiva de bombardeos contra territorio iraní y Teherán respondiera con amenazas de una "ofensiva total" si los ataques continúan en los próximos días.
El recrudecimiento de las hostilidades incrementa el riesgo de una confrontación regional de mayor alcance, mientras la comunidad internacional insiste en la necesidad de retomar las negociaciones diplomáticas para evitar una expansión del conflicto entodo el Oriente Medio.
Estados Unidos amplía su ofensiva militar
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que una nueva oleada de ataques comenzó a las 19:00 GMT con el objetivo de "seguir degradando las capacidades militares iraníes", en cumplimiento de una orden del presidente Donald Trump.
De acuerdo con el ejército estadounidense, los bombardeos alcanzaron decenas de objetivos militares, entre ellos instalaciones de vigilancia costera, sistemas de defensa aérea, infraestructura logística e instalaciones marítimas.
Por su parte, medios oficiales iraníes informaron de explosiones en la provincia de Yazd y en otras zonas del sur del país. La agencia estatal IRNA reportó al menos ocho fallecidos, aunque Washington no confirmó esa cifra.
Las autoridades iraníes también denunciaron ataques contra puentes, un aeropuerto, una estación ferroviaria e infraestructuras energéticas, además de exhortar a la población a reducir el consumo eléctrico debido a los daños sufridos por la red.
Teherán advierte que ampliará la guerra
Amenazas contra intereses estadounidenses
El asesor militar del líder supremo iraní, Mohsen Rezai, aseguró que Irán pasará a una "fase de ofensiva total" si los bombardeos estadounidenses se prolongan más allá de dos o tres días.
Según declaraciones difundidas por medios estatales iraníes, Teherán dejaría de limitar sus respuestas militares y ampliaría el radio de sus operaciones.
Los Guardianes de la Revolución también afirmaron que mantendrán sus acciones hasta recuperar el control de la situación en la costa sur iraní y en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Crece el temor a una guerra regional

La escalada también alcanzó a otros países del Golfo.
Kuwait informó que una central eléctrica y una planta desalinizadora fueron alcanzadas por un ataque iraní, mientras que Jordania, Baréin y Catar anunciaron que sus fuerzas armadas respondieron a ataques aéreos durante la madrugada.
Los Guardianes de la Revolución aseguraron haber atacado la base aérea estadounidense de Al Udeid, en Catar, donde, según Teherán, fueron destruidos sistemas de radar y aeronaves militares. Esa información no pudo ser verificada de manera independiente.
Analistas internacionales advirtieron que el conflicto se acerca a un punto de mayor riesgo estratégico debido a la creciente militarización del estrecho de Ormuz, paso por donde transita una parte significativa del comercio mundial de hidrocarburos.
El estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en el principal foco de riesgo para la economía mundial
La nueva escalada militar reactivó la preocupación por la seguridad de una de las rutas comerciales más estratégicas del planeta. Por el estrecho de Ormuz transita aproximadamente una cuarta parte del petróleo transportado por vía marítima en el mundo, además de una quinta parte del comercio global de gas natural licuado (GNL) y cerca de un tercio del comercio marítimo de fertilizantes.
Organismos internacionales advierten que nuevas restricciones al tráfico comercial podrían provocar un aumento de los costos del transporte marítimo, mayores presiones inflacionarias y nuevas interrupciones en las cadenas globales de suministro, que todavía no se recuperan completamente del impacto de los primeros meses de la guerra.
La incertidumbre se intensificó después de que Estados Unidos anunciara la reanudación del bloqueo naval contra los buques con destino a puertos iraníes, mientras Teherán sostiene que el control del estrecho constituye una cuestión de seguridad nacional y mantiene la amenaza de impedir la navegación mientras continúe el conflicto.
El tráfico marítimo se desploma y aumentan los costos del transporte
Los efectos económicos del conflicto ya son visibles.
Datos del Strait of Hormuz Trade Tracker, de la Organización Mundial del Comercio (OMC), muestran que el 15 de julio apenas cinco embarcaciones cruzaron el estrecho —tres de entrada y dos de salida—, un volumen equivalente a solo el 1,27 % del promedio diario registrado antes de la guerra.
Al mismo tiempo, unos 450 buques permanecen a la espera de transitar por la ruta, entre ellos 120 petroleros, 180 graneleros y 150 embarcaciones de otros tipos de carga.
La inseguridad también disparó los costos del transporte marítimo. Las primas de seguro por riesgo de guerra aumentaron desde el 0,15 % hasta el 5 % del valor de las embarcaciones, más de treinta veces su nivel previo al conflicto. Para un superpetrolero con capacidad de dos millones de barriles, ello puede representar un costo adicional de entre 6,5 y 8,7 millones de dólares por travesía.
La OMC también advirtió que, aunque los embarques de petróleo muestran una leve recuperación, el comercio de gas natural licuado y fertilizantes permanece prácticamente paralizado, lo que podría afectar especialmente a los países importadores de energía y alimentos.
ONU y varios países reclaman una salida diplomática
El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó de "inaceptables" los ataques contra infraestructuras civiles y manifestó su preocupación por la continuidad de la escalada militar entre Washington y Teherán.
China y Pakistán también instaron a reactivar las negociaciones diplomáticas previstas en el acuerdo alcanzado a mediados de junio y reclamaron la reapertura del estrecho de Ormuz para garantizar la estabilidad del comercio internacional.
Por su parte, la Organización Marítima Internacional (OMI) pidió evitar que las tripulaciones sean expuestas a riesgos innecesarios y recordó que el tránsito por los estrechos utilizados para la navegación internacional debe permanecer libre de restricciones y peajes, conforme al derecho internacional y a los convenios marítimos vigentes.
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que un cierre prolongado del estrecho tendría consecuencias "muy alarmantes" para millones de personas que dependen indirectamente de esa vía para el abastecimiento de energía y alimentos.
El petróleo vuelve a subir por la incertidumbre
La continuidad de la guerra siguió impactando los mercados energéticos.
El barril de Brent cerró la jornada con un alza del 4,6 %, hasta situarse en 88,10 dólares, impulsado por el temor de los inversionistas a nuevas interrupciones del suministro mundial de crudo.
Aunque la cotización permanece por debajo del máximo de 126 dólares alcanzado al inicio de la guerra, analistas consideran que persiste una fuerte presión alcista mientras continúe la incertidumbre sobre la seguridad del estrecho de Ormuz.
El Banco Mundial estima que los precios mundiales de la energía ya acumulan un incremento cercano al 24 % desde el comienzo del conflicto, mientras que proyecta que los fertilizantes aumentarán más de 30 % durante 2026 si persisten las restricciones comerciales.
Repercusiones militares, económicas y diplomáticas
La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel comenzó el 28 de febrero de 2026 y desde entonces ha evolucionado hacia enfrentamientos directos entre Washington y Teherán, con repercusiones militares, económicas y diplomáticas de alcance mundial.
La reanudación de las hostilidades en el estrecho de Ormuz desde el 7 de julio ha convertido nuevamente esa ruta marítima en el principal punto de tensión para el comercio internacional.
Además del petróleo, por ese corredor circulan gas natural licuado, fertilizantes y otras materias primas estratégicas, por lo que cualquier interrupción prolongada podría traducirse en aumentos de los costos de producción, del transporte y de los alimentos en numerosos países, especialmente en las economías importadoras de energía.
La crisis también tiene un impacto humanitario. De acuerdo con datos de la Organización Marítima Internacional, unos 20.000 marinos quedaron atrapados por el conflicto en la zona del Golfo Pérsico. Aunque alrededor de 11.000 han sido evacuados, miles permanecen aún a bordo de embarcaciones a la espera de condiciones seguras para abandonar la región.
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