La histórica Verja que durante más de un siglo simbolizó la separación física entre Gibraltar y España comenzó a desaparecer este miércoles con la entrada en vigor provisional del acuerdo firmado entre la Unión Europea y el Reino Unido, un tratado que redefine el encaje del territorio británico tras el Brexit y elimina los controles fronterizos para el tránsito de personas y mercancías.
La primera imagen de esta nueva etapa la protagonizaron el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, y el alcalde de La Línea de la Concepción, Juan Franco, quienes cruzaron la frontera sin necesidad de presentar pasaporte, convirtiéndose en los primeros ciudadanos en hacerlo bajo el nuevo régimen.
El acto, celebrado en la medianoche entre muestras de entusiasmo de residentes de ambos lados de la frontera y acompañado por la interpretación del Himno a la Alegría, escenificó el final de una de las fronteras más simbólicas de Europa occidental.
Un acuerdo que cierra el último capítulo del Brexit
La desaparición de la Verja es la consecuencia más visible del tratado firmado este martes en Bruselas por representantes de la Unión Europea y del Reino Unido, culminando más de cuatro años de negociaciones sobre el futuro de Gibraltar después de la salida británica del bloque europeo.
El acuerdo fue suscrito por el comisario europeo Maroš Šefčovič, en representación de los Veintisiete, y por el secretario de Estado británico para Europa, Stephen Doughty.
Aunque el tratado ya produce efectos de manera provisional desde este 15 de julio, todavía deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo y el Parlamento británico para adquirir plena vigencia jurídica.
Según el Gobierno español, este acuerdo representa el cierre definitivo del proceso del Brexit en lo relativo a Gibraltar, un asunto que había quedado pendiente desde que el Reino Unido abandonó oficialmente la Unión Europea en 2020.
¿Qué cambia para quienes cruzan diariamente la frontera?
Fin de los controles de pasaportes

La modificación más inmediata consiste en la supresión de los controles fronterizos para quienes se desplazan entre Gibraltar y el municipio español de La Línea de la Concepción.
Hasta ahora, miles de trabajadores y residentes debían someterse diariamente a controles de documentación que generaban largas filas y retrasos.
Las autoridades europeas estiman que alrededor de 15.000 personas cruzan esa frontera cada día por motivos laborales o personales.
Más integración económica
El tratado también elimina buena parte de los controles sobre las mercancías y fortalece la cooperación entre las autoridades aduaneras de ambas partes.
Además, abre la posibilidad de establecer vuelos directos entre Gibraltar y destinos de la Unión Europea, una opción que hasta ahora no existía bajo el marco jurídico derivado del Brexit.
Cómo funcionarán los controles en el aeropuerto
Aunque desaparecen los controles terrestres, el aeropuerto de Gibraltar mantendrá un sistema compartido de vigilancia fronteriza.
El nuevo modelo establece un doble control:
- Las autoridades gibraltareñas gestionarán la inmigración y la seguridad local.
- Funcionarios españoles verificarán el cumplimiento de las normas del espacio Schengen.
Este esquema replica el sistema utilizado entre Francia y el Reino Unido en la estación londinense de St. Pancras, donde operan conjuntamente agentes de ambos países.
Cambios fiscales y comerciales
Otro de los aspectos centrales del acuerdo es la convergencia gradual del régimen fiscal de Gibraltar con determinados estándares europeos.
El tratado establece que el territorio aplicará un impuesto indirecto equivalente al IVA, comenzando con una tasa del 15 % y avanzando hacia una convergencia progresiva durante los próximos tres años.
Las autoridades consideran que esta medida busca reducir diferencias fiscales que durante décadas generaron tensiones entre Gibraltar y España.
La soberanía sigue fuera del acuerdo
Uno de los aspectos más delicados de la negociación fue evitar que el tratado alterara las posiciones históricas sobre la soberanía del Peñón.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, sostuvo que España mantiene intacta su reclamación sobre Gibraltar y que el acuerdo no modifica la posición histórica de Madrid.
Por su parte, Fabian Picardo aseguró que el tratado tampoco altera el estatus político de Gibraltar dentro del Reino Unido.
Ambas partes coincidieron en señalar que el objetivo del documento es facilitar la convivencia, el comercio y la movilidad sin abordar el litigio territorial.
Una frontera con fuerte carga histórica
La Verja fue levantada a comienzos del siglo XX como límite físico entre Gibraltar y España.
Su carácter simbólico aumentó durante la dictadura de Francisco Franco, cuando permaneció completamente cerrada entre 1969 y 1985, aislando al Peñón durante más de una década.
Desde su reapertura, la frontera se convirtió en uno de los principales puntos de fricción entre España y el Reino Unido, especialmente tras el referéndum del Brexit de 2016, cuando Gibraltar votó mayoritariamente por permanecer en la Unión Europea pese a formar parte del Reino Unido.
La eliminación de esa barrera representa uno de los cambios más significativos en las relaciones entre ambos territorios desde la reapertura de la frontera hace cuatro décadas.
Contexto adicional
El acuerdo pretende garantizar la continuidad económica de una región donde existe una elevada interdependencia entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar. Miles de trabajadores españoles dependen del empleo en el Peñón, mientras que buena parte de la actividad comercial y de servicios de Gibraltar mantiene vínculos directos con municipios del sur de España. Las instituciones europeas consideran que el nuevo marco puede favorecer la estabilidad económica regional y reforzar la cooperación transfronteriza sin resolver el histórico diferendo sobre la soberanía.

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