Colombia terminó la votación de la primera vuelta presidencial el domingo y comenzó el cómputo de los sufragios para definir al próximo gobernante de un país sumido en la violencia y dividido entre prolongar la era de la izquierda o girar hacia la extrema derecha.
El mayor productor mundial de cocaína enfrenta un repunte del conflicto armado al final del gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda del país. Aunque es muy popular entre las clases bajas por sus programas sociales, no podía aspirar a la reelección por ley.
El candidato de su partido, el senador de 63 años Iván Cepeda, lidera la intención de voto según las encuestas previas a la elección, pero no tendría apoyo suficiente para evitar un balotaje el 21 de junio.
Sus posibles contrincantes son el abogado millonario Abelardo de la Espriella, de 47 años, o la senadora opositora Paloma Valencia, de 50, apadrinada por el influyente expresidente Álvaro Uribe.
Ambos candidatos de extrema derecha promueven la mano dura contra el crimen y rechazan las negociaciones de paz impulsadas por Petro sin lograr extinguir la peor ola de violencia en la última década.
"Es muy preocupante por el tema del narcotráfico, ya no hay guerrillas si no que es prácticamente solo narcotráfico", dijo a la AFP Payan Santiago Calambaz, un indígena misak de 22 años que votó en una zona conflictiva del suroeste del país.
"Esperemos" que con el nuevo gobierno "esto mejore", añadió.
Los centros de votación cerraron luego de una jornada tranquila, en medio de ceses al fuego de las principales guerrillas. El gobierno desplegó 408.000 uniformados para garantizar la seguridad.
"Incertidumbre"
Cepeda, hijo de un político comunista asesinado por agentes estatales y paramilitares, votó en un barrio popular de Bogotá en el que se crió antes de exiliarse en Checoslovaquia, Bulgaria y Cuba.
"Celebraremos el segundo gobierno progresista en Colombia", sostuvo el filósofo y defensor de derechos humanos.
En el polo opuesto está Abelardo de la Espriella, un excéntrico abogado millonario de 47 años que se hace llamar "El Tigre", cuyo símbolo es el saludo militar y que promete la muerte o la cárcel para mafiosos.
"Vamos a ganar en primera vuelta para derrotar a la tiranía", dijo rodeado de escoltas al votar en la ciudad caribeña Barranquilla.
La campaña transcurrió en medio de un clima de polarización y miedo, con mortíferos atentados de guerrillas, el asesinato de un aspirante presidencial y negativas de los principales candidatos a participar en debates.
"Para mí lo más complejo es el tema de seguridad, la expansión de nuestros grupos armados que hacen bloqueos en todas partes", dijo Jhon Jairo Aristizábal, un médico 55 años en el departamento Antioquia, bastión de la derecha.
"Muy negro"
Petro fue el gran protagonista de la campaña luego de un gobierno disruptivo. El exguerrillero, que firmó la paz en 1990, se enfrentó al Congreso, las cortes, la fiscalía y el banco central.
Al abrir la jornada electoral mostró a la prensa el sufragio por Cepeda.
"El voto debe ser libre y sin presión", declaró.
Cepeda plantea darle continuidad a las políticas de Petro y apuesta por los "excluidos", en medio de una crisis fiscal.
La oposición le critica ser uno de los arquitectos de la "Paz Total", la política con la que Petro intentó sin éxito negociar con las organizaciones que siguieron en armas tras el acuerdo con la guerrilla de las FARC en 2016.
"Es un momento de mucha incertidumbre, porque hay muchísima esperanza, pero también el panorama puede ser muy negro", dijo a la AFP la colombiana Natalia Valencia, una funcionaria pública de 46 años.
"Sufren" por la guerrilla
De la Espriella despunta con una propuesta antisistema. Promete bombardeos, el fortalecimiento de la fuerza pública y eliminar el tribunal surgido del acuerdo de paz.
Las "personas en territorio sufren, son las que sufren por la guerrilla, por los desplazamientos", dijo Laura López, una abogada de 27 años.
Admirador del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así como del salvadoreño Nayib Bukele y del argentino Javier Milei, plantea construir 10 megacárceles y reducir en un 40% el Estado.
En sus actos de campaña hubo espectáculos con fuegos artificiales y videos con inteligencia artificial. Exhibió dotes de cantante y dio discursos beligerantes encerrado en una cápsula antibalas.
Estados Unidos observa de cerca los comicios, tras los choques contantes entre Petro y Trump que amenazaron la relación entre dos países históricamente aliados en la lucha contra el narcotráfico.
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