El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, expresó públicamente su disposición a recibir a la delegación opositora que participa en las negociaciones para una eventual transición política, al asegurar que será bienvenida.
La declaración representa un cambio de tono respecto del discurso que el dirigente chavista sostuvo durante más de dos décadas frente a los sectores opositores y coincide con el inicio formal de una nueva ronda de conversaciones entre representantes del oficialismo y de la oposición.
El cambio de uno de los dirigentes más duros del chavismo
Durante la transmisión de su programa Con el mazo dando, emitido por Venezolana de Televisión, Cabello dijo haber tomado nota del regreso al país de dirigentes opositores que participarán en la mesa de negociación.
Aunque la declaración no supone un reconocimiento político de la oposición ni implica concesiones concretas, sí constituye un gesto inusual tratándose de uno de los principales exponentes del ala más radical del chavismo.
Durante años, Cabello construyó buena parte de su discurso político sobre la confrontación con la oposición venezolana, a cuyos dirigentes calificó reiteradamente con expresiones despectivas como "apátridas", "traidores a la patria", "lacayos del imperialismo", "fascistas", "terroristas", "vendepatria", "escuálidos" y "pitiyanquis".
También sostuvo en numerosas emisiones de su programa que sectores opositores actuaban como "agentes del imperio" y los responsabilizó de conspiraciones e intentos de desestabilización del Estado venezolano.
En actos públicos y en su programa Con el mazo dando calificó repetidamente a dirigentes opositores de "hijos de puta", "basura", "ratas", "lacras" y lanzó advertencias como "el que se mete con la revolución, se seca" o "nosotros no somos Gandhi", frases interpretadas como mensajes de intimidación.
Esa retórica convirtió a Cabello en uno de los principales voceros de la línea más dura del chavismo durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Frente a ese historial, su disposición a recibir ahora a una delegación opositora marca uno de los cambios de tono más significativos del chavismo en los últimos años.
La delegación opositora ya se encuentra en Venezuela
La representación opositora está encabezada por la expresidenta de la Asamblea Nacional de 2015, Dinorah Figuera, quien viajó desde España junto con los exdiputados Marco Aurelio Quiñones, Ramón López, Jorge Millán, Juan Miguel Matheus y Sergio Vergara.
Tras su llegada al Aeropuerto Internacional General José Antonio Anzoátegui, Figuera explicó que la agenda inmediata contempla atender la emergencia humanitaria derivada del terremoto del 24 de junio y avanzar en reformas institucionales relacionadas con el sistema electoral, el Tribunal Supremo de Justicia y las garantías para el ejercicio de los derechos políticos y civiles.
Una agenda con respaldo de Estados Unidos
El proceso de negociación cuenta con el respaldo del Gobierno de Estados Unidos. Según Figuera, el Departamento de Estado impulsó la conformación de la mesa de diálogo y el secretario de Estado, Marco Rubio, participó en la definición de la agenda de trabajo.
Las conversaciones comenzaron formalmente con un contacto telefónico entre Figuera y Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y jefe negociador del oficialismo. La delegación gubernamental también está integrada por Ana María Sanjuán, Pedro Infante, América Pérez, Génesis Garvett y Jorge Arreaza.
Una negociación sin los principales referentes opositores
Las conversaciones se desarrollan sin la participación de María Corina Machado ni del excandidato presidencial Edmundo González Urrutia, quienes permanecen al margen de la mesa negociadora.
Ambos han manifestado públicamente su expectativa de que el proceso desemboque en elecciones presidenciales, aunque no forman parte de las discusiones.
Su ausencia ha generado interrogantes sobre el alcance político de los acuerdos que eventualmente puedan alcanzarse y sobre el nivel de representación de los distintos sectores opositores.
Un cronograma que apunta a diciembre de 2026
De acuerdo con Dinorah Figuera, el objetivo es presentar los resultados de las negociaciones antes de diciembre de 2026. Entre los temas prioritarios figuran la reestructuración del Consejo Nacional Electoral, la reforma del Poder Judicial y el establecimiento de garantías para la competencia política.
La inclusión de estas materias en una agenda aceptada por representantes del oficialismo constituye uno de los aspectos más relevantes del proceso, especialmente después de años en los que esas demandas fueron rechazadas por el Gobierno venezolano.
La actual etapa de negociaciones se desarrolla tras el escenario político generado por la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, hecho que modificó la correlación de fuerzas dentro del chavismo y abrió una nueva fase de conversaciones entre sectores oficialistas y opositores con apoyo de Washington.
A ello se sumó la crisis humanitaria provocada por el terremoto del 24 de junio, que, según cifras oficiales, dejó más de 6.000 fallecidos, 16.740 heridos y cerca de 18.000 personas sin vivienda, convirtiéndose en uno de los principales asuntos de la agenda de negociación
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