El fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche, informó este jueves del arresto a setenta miembros de una organización dedicada al narcotráfico en el oeste de Puerto Rico, después de que 81 individuos fueran imputados en una operación liderada por el FBI y el Departamento de Policía puertorriqueño.
"Estos 81 acusados son presuntos narcotraficantes de 'Los Baja Deo', también conocidos como 'LBD', que mantenían un suministro constante de sustancias altamente adictivas y potencialmente letales que ponían en peligro a la comunidad, alimentaban la adicción y exponían a toda una serie de complejos de viviendas sociales en Mayagüez y barrios cercanos a la violencia y al caos", afirmó Blanche -en un comunicado-.
En este contexto, el alto funcionario estadounidense precisó que, durante esta investigación, las fuerzas del orden decomisaron veintiún armas de fuego.
"Se estima que, durante el periodo en que se desarrolló la conspiración, esta organización de tráfico de drogas fue responsable de la distribución de al menos 340 kilogramos de fentanilo o estupefacientes adulterados con fentanilo, y de al menos 2.200 kilogramos de cocaína, entre otras drogas, lo que generó más de 49 millones de dólares en ingresos", detalló Blanche.
Así mismo, el fiscal general de EE.UU. enfatizó que este amplio dispositivo debe servir de advertencia a quienes están "aterrorizando" a las comunidades.
Por ello, hizo hincapié en que los grupos de trabajo de Seguridad Nacional en todo el país "están unidos para acabar con la presencia de carteles criminales, bandas extranjeras y organizaciones criminales transnacionales" en todo el territorio de Estados Unidos.
Por su parte, Héctor Ramírez-Carbó, fiscal interino del Distrito de Puerto Rico, indicó que estas detenciones reflejan el compromiso de "erradicar las bandas violentas" y que la Fiscalía federal, junto a las fuerzas del orden a nivel federal, estatal y local, seguirán persiguiendo "enérgicamente a estas bandas que envenenan" las comunidades con drogas peligrosas.
Esta operación desarticuló una de las organizaciones de tráfico de drogas más violentas del oeste de Puerto Rico y desmanteló su cúpula directiva y sus redes de distribución, según las autoridades.
Por otro lado, Joseph González, superintendente de la Policía del archipiélago caribeño, remarcó que la entidad mantiene su compromiso de trabajar "codo con codo" con el Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional para desmantelar las organizaciones criminales violentas y de tráfico de sustancias controladas.
De ser declarados culpables de los delitos relacionados con las drogas, los acusados se enfrentan a una pena mínima de diez años de prisión y a una pena máxima de cadena perpetua.
Del mismo modo, el FBI expresó que si son hallados culpables tanto de los delitos relacionados con las drogas como de los relacionados con las armas de fuego, los acusados se enfrentan a una pena mínima de quince años de prisión y a una máxima de cadena perpetua.
Puerto Rico, debido a su ubicación estratégica, es un punto de transbordo para el contrabando de drogas a Estados Unidos procedentes de América del Sur y otros países caribeños.
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