Amnistía Internacional (AI) presentó su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo e instó a los gobiernos a reaccionar ante la imposición de un nuevo orden global dictado por dirigentes a quienes calificó de "depredadores": el presidente estadounidense Donald Trump, el mandatario ruso Vladímir Putin y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.
La organización advirtió que estos líderes rechazan las normas instauradas tras la Segunda Guerra Mundial y promueven un mundo en el que, según sus palabras, "la guerra reemplaza a la diplomacia".
Durante la presentación del informe en Londres, la secretaria general de AI, la francesa Agnès Callamard, fue contundente: "En 2025, Donald Trump, Vladímir Putin o Benjamín Netanyahu, por citar solo a algunos, han seguido una estrategia de conquista dictada por su sed de dominio económico, multiplicando la destrucción, la represión y la violencia mundial a gran escala".
Para Callamard, se trata de "un ataque directo a los cimientos de los derechos humanos y el orden internacional basado en normas, perpetrado por los actores más poderosos con el objetivo de conseguir control, impunidad y beneficios".

Un nuevo orden construido sobre la depredación
Según AI, este nuevo orden no es obra de un solo actor, sino el resultado de la convergencia de "poderosos Estados, corporaciones y movimientos antiderechos" que comparten objetivos comunes: acabar con el multilateralismo, el derecho internacional y los derechos humanos.
Callamard describió el modus operandi de estos "depredadores políticos y económicos": primero, utilizan su poder de veto —ejercido por Estados Unidos, Rusia y China— en el Consejo de Seguridad de la ONU para hacer inoperativa a la organización; luego, denuncian su inutilidad para exigir un nuevo orden mundial, al estilo de lo que Trump ha impulsado con su llamada "Junta de la paz".
En paralelo, los tribunales internacionales —el Tribunal Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia— ven cómo sus órdenes de arresto quedan en papel mojado, porque distintos países optan por el "apaciguamiento" y se niegan a tomar medidas contra Putin o Netanyahu durante sus desplazamientos internacionales.
En el caso de Estados Unidos, la ONG denunció "homicidios extrajudiciales más allá de sus fronteras", afirmó que Washington "atacó ilegalmente a Venezuela e Irán" y señaló que amenazó la soberanía de Groenlandia.
Asimismo, destacó las sanciones estadounidenses impuestas a magistrados y fiscales de la Corte Penal Internacional (CPI), así como la retirada de Estados Unidos de decenas de organismos y tratados internacionales, entre ellos el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
Para AI, estas acciones representan los "peores" ataques a las instituciones internacionales desde 1948.
Gaza, Ucrania y otros focos de violación
El informe sitúa en lo más alto de las violaciones de derechos humanos el conflicto en Gaza y la guerra en Ucrania.
Respecto a Israel, AI señaló que el gobierno de Netanyahu "ha continuado su genocidio contra la población de Gaza, a pesar del acuerdo de alto el fuego de octubre de 2025″, sin que la comunidad internacional haya adoptado "medidas significativas" al respecto.
El documento también pone el foco en otros conflictos: las matanzas en Sudán —espoleadas por actores externos como Emiratos Árabes Unidos—, el constante ataque a los derechos de las mujeres en Afganistán y la intromisión de Ruanda en la vecina República Democrática del Congo.
En cuanto a Irán, el informe señala que, poco antes de su publicación, las autoridades iraníes "masacraron a manifestantes en enero de 2026, en lo que probablemente fue la represión de este tipo más mortífera en décadas".
La cobardía de Occidente y las excepciones
Frente a estos "brutos y saqueadores", casi todos los dirigentes internacionales han "hecho gala de cobardía", sobre todo en Europa, lamentó Callamard.
La respuesta del mundo oscila entre "la complicidad, en el peor de los casos, y la política del apaciguamiento, en el mejor". La secretaria general destacó como excepciones dentro de la Unión Europea a España y Eslovenia, que califican de "genocidio" la guerra de Israel en Gaza.
AI considera que el sistema multilateral construido a lo largo de 80 años puede ser imperfecto, pero advierte que atacarlo equivale a "ignorar los logros para que se reconozcan los derechos universales, la adopción de múltiples pactos y convenciones internacionales y de leyes nacionales que protegen contra la discriminación racial y la violencia contra las mujeres".
El "efecto Bukele" y el sur global
En referencia a América Latina, Callamard reconoció la existencia de un "efecto Bukele": varios países están eligiendo líderes que rechazan o minimizan los derechos humanos en nombre de una sociedad más segura, o incluso militarizada.
Calificó este fenómeno como "un problema grave" que explotan "políticos populistas que proveen respuestas poderosas, pero limitadas ante problemas complejos", en contextos donde los gobiernos anteriores no supieron resolver carencias sociales como la inseguridad, la pérdida de poder adquisitivo o el desempleo.
"Pero al final, el pueblo verá que el emperador está desnudo", vaticinó.
En cuanto a la pérdida de confianza del sur global en el sistema multilateral, Callamard reconoció que "el doble rasero practicado por Occidente con Israel ha envenenado la confianza" de muchos países en ese sistema.
Sin embargo, recordó que ha sido precisamente en el sur global —con casos como Nepal, Kenia, Indonesia o Marruecos— donde generaciones de jóvenes han salido a las calles "en nombre de los derechos humanos" o "contra el genocidio de los palestinos", lo que demuestra que un orden mundial basado en derechos y contrapesos todavía goza de predicamento entre las generaciones futuras.
Resistencia civil como señal de esperanza
Pese al sombrío panorama, AI celebró algunas muestras de resistencia. La organización destacó las acciones de estibadores en España, Francia y Marruecos para "perturbar el envío de armas hacia Israel", así como el compromiso de ciudadanos estadounidenses que se enfrentaron a las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), "a veces arriesgando su vida".
"Los Estados, los organismos internacionales y la sociedad civil deben rechazar la política de conciliación a cualquier precio y resistir colectivamente a esos ataques", reclamó la ONG, en un llamado que resume el espíritu de un informe que retrata un mundo en el que el derecho internacional está siendo desmantelado desde arriba, pero defendido, cada vez más, desde abajo.
(Con informaciones de las Agencias EFE, AFP y Europa Press)
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