Perú se prepara para el regreso del sistema bicameral luego de más de tres décadas de funcionamiento unicameral, mientras continúa el escrutinio que definirá al próximo presidente entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori.
La nueva composición del Congreso anticipa un escenario de fragmentación política en el que ninguna fuerza contará con mayoría propia, lo que obligará a negociar acuerdos para impulsar la agenda legislativa y garantizar la estabilidad institucional.


El nuevo Congreso estará dividido entre varias fuerzas políticas
Los resultados de las elecciones legislativas celebradas el pasado 12 de abril definieron la integración del Congreso que asumirá funciones el próximo 28 de julio, coincidiendo con el inicio del mandato presidencial.
El Parlamento estará integrado por 130 diputados y 60 senadores, marcando el retorno del bicameralismo, una de las reformas institucionales más relevantes en la historia reciente del país tras más de treinta años de un Congreso unicameral.
La nueva estructura legislativa modifica el equilibrio de poder y reabre el debate sobre la capacidad del sistema político para generar consensos en un escenario altamente fragmentado.
Fuerza Popular será la principal bancada, pero sin mayoría


La agrupación conservadora Fuerza Popular, liderada por Keiko Fujimori, se convertirá en la primera fuerza parlamentaria con 41 diputados y 22 senadores.
Sin embargo, esos números están lejos de otorgarle el control absoluto del Legislativo, por lo que dependerá de acuerdos con otras organizaciones para aprobar proyectos de ley o influir en las decisiones más relevantes del Congreso.
En segundo lugar se ubicará Juntos por el Perú, la coalición de izquierda encabezada por el candidato presidencial Roberto Sánchez, que contará con 32 diputados y 14 senadores.
La gobernabilidad dependerá de los pactos
La ausencia de una mayoría clara anticipa un Congreso donde las negociaciones entre bloques serán permanentes.
Analistas consideran que el próximo presidente, independientemente de quién resulte vencedor en la segunda vuelta, deberá construir alianzas políticas para evitar bloqueos legislativos y garantizar la aprobación de reformas y del presupuesto nacional.
La experiencia reciente de Perú ha demostrado el peso que ejerce el Congreso sobre el Poder Ejecutivo, con episodios de confrontación política que derivaron en destituciones presidenciales, crisis institucionales y cambios constantes de gobierno.
Un nuevo escenario político para Perú
El retorno del bicameralismo busca fortalecer el proceso legislativo mediante una doble revisión de las iniciativas y una distribución distinta de las funciones parlamentarias.
No obstante, especialistas advierten que la eficacia del nuevo modelo dependerá menos de su estructura y más de la capacidad de las fuerzas políticas para alcanzar consensos.
Con un Parlamento sin mayorías definidas, el próximo gobierno enfrentará el desafío de administrar un delicado equilibrio político en un país que durante la última década ha experimentado una marcada inestabilidad institucional.
La reintroducción del sistema bicameral representa uno de los cambios constitucionales más significativos en Perú en las últimas décadas.
La medida devuelve al país un modelo legislativo compuesto por Cámara de Diputados y Senado, con el objetivo de fortalecer la deliberación parlamentaria y mejorar los mecanismos de control político, aunque su funcionamiento estará condicionado por la correlación de fuerzas surgida de las urnas.
Compartir esta nota