El presidente Donald Trump afirmó este miércoles 1 de abril que las fuerzas estadounidenses "terminarán el trabajo" en Irán en breve, ya que "los objetivos estratégicos fundamentales están a punto de cumplirse", y defendió con vehemencia la guerra.
En su primer discurso a la nación desde que el conflicto comenzó, hace más de un mes, Trump consiguió una amplia audiencia y la oportunidad de articular objetivos claros para la guerra tras semanas de cambios en los objetivos y mensajes a menudo contradictorios sobre si está reduciendo o dispuesto a intensificar las operaciones militares, incluso mientras Irán mantenía sus ataques contra Israel y los vecinos del Golfo Pérsico y los ataques aéreos azotaban Teherán.
Sin embargo, dedicó gran parte de su tiempo a repetir algunos de los mismos argumentos que había esgrimido en las últimas semanas, al tiempo que sugería que Estados Unidos estaba cerca de alcanzar sus principales objetivos militares en Irán y reiteraba su calendario estimado para concluir las operaciones en un plazo de dos a tres semanas. Prometió que las fuerzas estadounidenses seguirían golpeando con dureza a Irán.
"Durante años, todo el mundo ha dicho que Irán no puede tener armas nucleares. Pero al final, eso no son más que palabras si no se está dispuesto a actuar cuando llega el momento", dijo Trump.
El presidente añadió: "En estas últimas cuatro semanas, nuestras fuerzas armadas han logrado victorias rápidas, decisivas y aplastantes en el campo de batalla", y criticó duramente la política estadounidense de las últimas décadas, afirmando: los presidentes anteriores "cometieron errores y yo los estoy corrigiendo".
"Esta situación se viene prolongando desde hace 47 años y debería haberse resuelto mucho antes de que yo llegara al cargo", afirmó.
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La respuesta al repunte de precios de los combustibles
Trump también reconoció el aumento de los precios del petróleo y la volatilidad de los mercados financieros, pero insistió en que esos efectos serían temporales.
Las encuestas muestran que muchos estadounidenses consideran que el Ejército estadounidense ha ido demasiado lejos en Irán, incluso ahora que más tropas se despliegan en la región para una posible ofensiva terrestre.
Trump optó por no pronunciar este discurso en un momento más cercano a cuando Estados Unidos e Israel lanzaron los primeros ataques, lo que plantea dudas sobre si ahora es demasiado tarde para que su discurso tenga repercusión.
Los misiles iraníes alcanzaron Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos, e Israel justo antes del discurso de Trump.
Durante un almuerzo de Pascua el miércoles por la tarde, el presidente dijo sobre Irán: "Podríamos simplemente quedarnos con su petróleo. Pero, ya sabes, no estoy seguro de que la gente de nuestro país tenga la paciencia necesaria para hacerlo, lo cual es una lástima".
"Sí, quieren que esto termine. Si nos quedáramos allí, preferiría quedarme con el petróleo", dijo Trump.
"Podríamos hacerlo muy fácilmente. Yo preferiría eso. Pero la gente del país dice algo así como: 'Solo gana. Estás ganando por goleada. Solo gana. Vuelve a casa'. Y a mí también me parece bien, porque tenemos mucho petróleo entre Venezuela y nuestro petróleo", afirmó.
No se permitió a los medios de comunicación presenciar las declaraciones del presidente durante el almuerzo, pero la Casa Blanca subió un vídeo del discurso en internet antes de retirarlo. La Casa Blanca no respondió a las solicitudes de comentarios de The Associated Press sobre por qué se retiró.
En una publicación en redes sociales el miércoles por la mañana, Trump mantuvo un tono beligerante, exigiendo que Irán dejara de bloquear el estrecho de Ormuz —la vía marítima vital para el suministro mundial de petróleo— o Estados Unidos bombardearía a la República Islámica "hasta devolverla a la Edad de Piedra". El presidente también afirmó que EE. UU. "no tendrá nada que ver" con garantizar la seguridad de los buques que atraviesan Ormuz, lo que supone un aparente retroceso respecto a una amenaza anterior de atacar la red eléctrica de Irán si no abría el estrecho antes del 6 de abril.
En ese mismo almuerzo de Pascua, el presidente volvió a quejarse de los aliados de la OTAN por su reticencia a garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz, al tiempo que insinuó que China, Japón y Corea del Sur también podrían intervenir.
"Que lo haga Corea del Sur, ya sabes, solo tenemos 45 000 soldados en peligro allí, justo al lado de una potencia nuclear; que lo haga Corea del Sur", dijo Trump. "Que lo haga Japón. El 90% de su petróleo proviene del estrecho. Que lo haga China", agregó.
En otra publicación matutina en las redes sociales, Trump escribió que el "presidente del nuevo régimen de Irán" quería un alto el fuego. No estaba claro a quién se refería el presidente de EE. UU., ya que Irán sigue teniendo el mismo presidente. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, calificó la afirmación de Trump de "falsa y sin fundamento", según la televisión estatal iraní.
En declaraciones anteriores a Al Jazeera, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, señaló la voluntad de Teherán de seguir luchando. "No se puede hablar al pueblo de Irán con el lenguaje de las amenazas y los plazos", afirmó. "No fijamos ningún plazo para defendernos", aseveró.
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Horas antes del discurso de Trump, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, publicó una extensa carta en inglés en su cuenta de X dirigida a los ciudadanos estadounidenses, en la que subrayaba que su país había buscado la negociación antes de que Estados Unidos se retirara. "¿A qué intereses del pueblo estadounidense beneficia realmente esta guerra?", escribió.
Desde que comenzó la guerra el 28 de febrero, Trump ha presentado objetivos cambiantes y ha afirmado repetidamente que podría terminar pronto, al tiempo que amenazaba con ampliar el conflicto. Miles de soldados estadounidenses adicionales se dirigen actualmente a Medio Oriente, y abundan las especulaciones sobre el motivo.
Trump también ha amenazado con atacar el centro de exportación de petróleo de la isla de Kharg, en Irán. Estados Unidos podría decidir enviar fuerzas militares para hacerse con las reservas de uranio de Irán, una operación compleja y arriesgada, plagada de peligros radiactivos y químicos, según afirman expertos y antiguos funcionarios del Gobierno.
A la incertidumbre se suma la incógnita sobre qué papel podría desempeñar Israel —que ha estado bombardeando Irán junto a Estados Unidos— en cualquiera de estos escenarios.
Trump se ha visto sometido a una presión cada vez mayor para poner fin a la guerra, que ha provocado un aumento del precio de la gasolina, los alimentos y otros productos. El precio del crudo Brent, la referencia internacional, ha subido más de un 40 % desde el inicio de la guerra.
Estados Unidos ha presentado a Irán un plan de 15 puntos destinado a lograr un alto el fuego, que incluye exigencias para que se reabra el estrecho y se reduzca el programa nuclear iraní.
Irán insiste en que su programa nuclear es pacífico. La semana pasada, un funcionario anónimo citado por la cadena en inglés de la televisión estatal iraní afirmó que Irán tenía sus propias exigencias para poner fin a los combates, entre ellas mantener la soberanía sobre el estrecho.
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En la entrevista con Al Jazeera, Araqchi reconoció haber recibido mensajes directos del enviado estadounidense para Medio Oriente, Steve Witkoff. Sin embargo, insistió en que no había negociaciones directas y afirmó que Irán no confía en que las conversaciones con EE. UU. puedan dar resultados, señalando que "el nivel de confianza es nulo".
Advirtió contra cualquier intento de Estados Unidos de lanzar una ofensiva terrestre, afirmando que "los estamos esperando".
En un acuerdo destinado aparentemente a dar una oportunidad a la diplomacia, funcionarios estadounidenses han dado "garantías claras" de que Araghchi y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, no serán objeto de ataques, según tres funcionarios que hablaron bajo condición de anonimato.
Este artículo es una adaptación de su versión en inglés
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