Kigali acusó este 26 de febrero a Kinshasa ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de bombardear aldeas de la minoría ruandesa. "El sufrimiento de estas personas no se puede tolerar nunca más, la política étnica ya no tiene lugar en nuestra región", concluyó el titular de Exteriores ruandés en Ginebra, Olivier Nduhungirehe. La semana pasada, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenó por primera vez a Ruanda por su presunto respaldo al grupo M23, en medio de su violento avance en el este del país.
Este miércoles 26 de febrero, la delegación de Ruanda se expresó ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y denunció que la comunidad tutsi recibió agresiones en República Democrática del Congo e, incluso, bombardeó algunas aldeas de la minoría ruandesa.
“La región de los Grandes Lagos del África ha visto resurgir el cáncer del extremismo étnico violento y de la ideología genocida. Muchas comunidades continúan siendo atacadas por ser quienes son con un sombrío recordatorio de los horrores de los que fuimos testigos durante el genocidio de 1994 contra los tutsis de Ruanda”, dijo Olivier Nduhungirehe, ministro de Asuntos Exteriores ruandés.
En Ginebra, el diplomático del país africano detalló que los tutsis “han sido atacados, asesinados y linchados” en el este de RDC y la capital; en tanto aseveró que el ejército bombardeó aldeas banyamulenges, término utilizado para los tutsis en suelo congoleño. "El discurso del odio, la persecución, los linchamientos, incluso los actos de canibalismo contra los tutsis congoleños se han vuelto alarmantemente comunes", recalcó.
Las acusaciones de Kigali también apuntaron a Burundi por presuntamente respaldar el accionar de su vecina República Democrática del Congo. En tanto y al propio Consejo de Derechos Humanos a quien le achacaron utilizar “un doble rasero” en el tratamiento de los hechos contras las comunidades tutsis con respecto a otras en la RDC.
Ante este panorama, instó al Consejo de Derechos Humanos a “adoptar medidas inmediatas y decisivas para cortar a las persecuciones” y a abrir investigaciones de estos hechos. “El sufrimiento de estas personas no se puede tolerar nunca más, la política étnica ya no tiene lugar en nuestra región”, cerró el ministro de Exteriores de Ruanda
No obstante, el diplomático no se refirió en ningún momento al conflicto que su país mantiene en República Democrática del Congo, donde existe una presunta participación en las provincias de Kivu del Norte y Sur respaldando la ofensiva de la milicia M-23 en Goma.
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Sanciones de Reino Unido
Luego de que el martes el gobierno británico suspendiera temporalmente la ayuda directa –salvo la asistencia a las personas vulnerables- y que anunciara la imposición de otras represalias por el respaldo de Ruanda al grupo rebelde congoleño M-23, desde Kigali expresaron su rechazo.
“Lamentables” fue el término usado por las autoridades del país africano en un comunicado publicado. Allí, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional aseveró que las “medidas punitivas” demuestran que Londres “eligió claramente un bando”.
“No es razonable esperar que Ruanda comprometa su seguridad nacional y la seguridad de los ruandeses. Las medidas no ayudan en nada a la República Democrática del Congo ni contribuyen a lograr una solución política sostenible al conflicto”, expresó en la misiva.
En tanto subrayó que su país “seguirá insistiendo en las garantías de seguridad, que la República Democrática del Congo y la comunidad internacional hasta ahora no han querido o no han podido proporcionar” y apuntó que “la perpetua inestabilidad” parece beneficiar a algunos implicados en el conflicto.
Mientras las autoridades ruandesas enfatizaron su compromiso en trabajar por la paz en el continente, desde Reino Unido catalogaron como “una violación inaceptable” a la soberanía de RDC que Ruanda apoye a las recientes ofensivas del M-23.
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Con Reuters y EFE
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