Gholamreza Soleimani, considerado un veterano de la Guardia Revolucionaria, inició su carrera militar como voluntario en la Basij durante la guerra entre Irán e Irak en la década del 80. Se incorporó formalmente al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) en 1982 y ascendió rápidamente.
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Soleimani comandó compañías y batallones, y luego divisiones clave. En 2019 fue nombrado comandante de la Organización Basij, cargo que le otorgó enorme influencia en la aplicación de las leyes y principios del régimen iraní.
Brigadier general del IRGC, Soleimani había sido sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y Australia por su responsabilidad en la represión violenta de las protestas de noviembre de 2019, cuando la Basij empleó armas letales y no letales contra manifestantes desarmados, causando cientos de muertes.
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La Basij: milicia voluntaria al servicio del régimen
La Organización Basij, también conocida como Fuerza de Resistencia Basij, es una milicia paramilitar voluntaria dependiente del IRGC.
Creada en 1979 tras la Revolución Islámica, cuenta con millones de miembros, en su mayoría jóvenes, estudiantes y trabajadores a tiempo parcial que se organizan en redes provinciales y locales. Su estructura permite una movilización rápida y masiva sin depender exclusivamente de tropas profesionales.
Funciona como brazo armado de control social: vigila el cumplimiento de normas morales y religiosas, participa en operaciones de seguridad interna y apoya al ejército en conflictos externos. Su lema central es la “resistencia”.
En tiempos de paz, sus miembros actúan como fuerza auxiliar de Policía en manifestaciones, control de fronteras y campañas ideológicas. Durante la guerra actual con Israel y Estados Unidos, la Basij ha sido desplegada también para defender instalaciones clave.
Según el Ejército israelí, bajo el mando de Soleimani la Basij dirigió las principales operaciones de represión durante las protestas internas recientes, utilizando tanto fuerza letal como tácticas de control de multitudes. Israel la describe como “recurso doméstico de seguridad más importante” del régimen.
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Represión interna y rol clave en la estabilidad del régimen
La Basij ha sido instrumento fundamental para mantener el orden durante las olas de protestas. En 2009, tras las elecciones presidenciales disputadas, y especialmente en noviembre de 2019 (por el aumento del precio de la gasolina), sus unidades fueron acusadas de disparar contra civiles.
Fuentes internacionales documentan cientos de muertos y heridos. Soleimani, como jefe desde 2019, fue directamente señalado por estas violaciones de derechos humanos, lo que motivó sanciones occidentales que congelaron sus activos y restringieron su movilidad por el mundo.
En el contexto actual de guerra, la milicia ha reforzado la defensa interna: patrullas urbanas, protección de infraestructuras y movilización popular contra “amenazas extranjeras”. Su carácter voluntario y descentralizado la hace difícil de neutralizar por completo, pero también vulnerable a ataques selectivos contra su cúpula.
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Alí Larijani: el alto cargo de seguridad eliminado en los mismos ataques
En paralelo a la muerte de Soleimani, Israel reivindicó la muerte de Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y considerado el “líder de facto” del país tras el asesinato del ayatolá Jamenei el 28 de febrero.
Expresidente del Parlamento iraní y negociador nuclear, Larijani era uno de los aliados más cercanos del líder supremo fallecido y había asumido un rol central en la coordinación de la respuesta iraní a la guerra.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró: “Larijani y el comandante de la Basij fueron eliminados anoche y se han unido a Jamenei (…) en las profundidades del infierno”.
Irán confirmó la muerte tanto de Larijani como de Soleimani, aunque inicialmente guardó silencio sobre Larijani. Fuentes israelíes indicaron que los ataques nocturnos del 16 y 17 de marzo alcanzaron objetivos de alto valor en Teherán y otras zonas.
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Larijani representaba la continuidad del núcleo duro del régimen: había participado en mítines pro-Quds días antes y figuraba en listas de recompensas estadounidenses por su vínculo con el IRGC. Su eliminación, junto a la de Soleimani, constituye el golpe más duro al liderazgo iraní desde el inicio del conflicto.
La guerra sacude al régimen
Las muertes ocurren en medio de más de dos semanas de guerra abierta contra Irán.
Israel y Estados Unidos han intensificado bombardeos selectivos contra mandos militares y de seguridad para debilitar la cadena de mando iraní. Teherán, por su parte, rechazó ofertas de desescalada y mantiene su postura de resistencia. La pérdida de Soleimani deja un vacío en la Basij, milicia esencial para la cohesión interna.
Analistas señalan que, aunque la organización es vasta y descentralizada, la decapitación de su liderazgo puede generar desorganización temporal en las operaciones de control. Irán no ha anunciado aún sucesor.
Medios estatales iraníes rindieron homenaje a Soleimani como “mártir de la resistencia”. Israel, en cambio, lo presentó como pieza clave del “programa de aniquilación” del régimen. La comunidad internacional sigue con preocupación el riesgo de mayor escalada regional.
Con Reuters, AP y medios locales
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