En Bogotá, avanzan las audiencias en el juicio contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Figura sagrada de la derecha colombiana, el político es acusado de fraude procesal y soborno de testigos. El caso involucra al senador de izquierda Iván Cepeda, declarado como víctima en el caso. Tras largos años de investigación y dilaciones, el exmandatario insiste en su inocencia. Aquí las claves de un caso sin precedentes en el país andino.
Un expresidente colombiano afronta por primera vez un juicio penal.
Al expresidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) se le acusa de intentar manipular testimonios para favorecerse en una causa judicial, una investigación que inició en febrero de 2018 y que seis años después derivó en el juicio que copa los titulares de la prensa colombiana.
Tras rechazar una última tutela interpuesta por el equipo jurídico de Uribe, la Justicia colombiana está determinada en llevar a cabo este proceso judicial inédito, el primero en el que un expresidente se sienta en el banquillo de los acusados.
France 24 les presenta las claves de este complejo caso:
¿De qué está acusado Álvaro Uribe?
Para entender este caso hay que remontarse 13 años atrás. En 2012, Álvaro Uribe, ya expresidente, aún era la figura política más influyente en Colombia. Su política de mano dura contra las guerrillas le convirtió en el ícono de la derecha colombiana.
En paralelo, las denuncias por supuestos vínculos con el paramilitarismo y los casos de masacres y falsos positivos – civiles asesinados y disfrazados en guerrilleros para aumentar las cifras de la política de “seguridad democrática”– bajo sus administraciones han dado lugar a numerosas investigaciones en su contra sin que, hasta la fecha, se le haya encontrado culpable.
En aquel momento, Iván Cepeda afirmaba ante el Congreso que sospechaba la implicación del expresidente en la creación del Bloque Metro de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un grupo paramilitar responsable de masacres y asesinatos.
Como respuesta, Álvaro Uribe demandó por manipulación de testigos al senador de izquierda, que preparaba una denuncia en su contra por supuestos vínculos con el paramilitarismo y que le ha controvertido por años desde el Congreso.
Según Uribe, Cepeda había visitado varias cárceles para conformar un “cartel de falsos testigos” en su contra, ofreciéndoles beneficios a cambio de que lo relacionaran falsamente con grupos paramilitares.
Sin embargo, y contrario a lo esperado por el exmandatario, la Corte Suprema no abrió investigación contra el congresista y, en cambio, inició en 2018 un proceso contra él por soborno de testigos, fraude procesal y fraude en actuación penal.
La Corte argumentó que había señales de que Álvaro Uribe trataba de manipular a su favor los testimonios de antiguos paramilitares. Las pruebas incluían escuchas telefónicas y chats.
También apuntaban al papel desarrollado por el abogado de Uribe, Diego Javier Cadena Ramírez, encargado de contactar a los paramilitares en las cárceles.
La decisión de la Corte Suprema fue inédita, ya que abría el camino al primer juicio penal contra un expresidente colombiano.
¿Por qué se ha dilatado el proceso judicial?
El juicio empezó el 6 de febrero de este año ante un tribunal de Bogotá, es decir siete años después de la apertura de la investigación por parte de la Corte Suprema.
En 2020, Álvaro Uribe dimitió de su cargo de senador. Así dejó de ser aforado y su caso pasó a las manos de la Fiscalía, es decir de la Justicia ordinaria.
La Fiscalía consideró que no había pruebas suficientes para seguir con la acusación y pidió el cierre del caso en dos ocasiones, pero ambas solicitudes fueron rechazadas por el Tribunal Superior de Bogotá.
El año pasado, el expediente finalmente terminó en las manos del fiscal Gilberto Villarreal, que decidió acusar al exmandatario tras considerar que había pruebas suficientes para llevar a cabo el proceso.
“El doctor Uribe Vélez determinó al abogado Diego Javier Cadena Ramírez para que directamente o por interpuesta persona, entregara y/o prometiera dinero u otras utilidades a seleccionados testigos de hechos delictivos, para que faltaran a la verdad o la callaren total o parcialmente en las actuaciones penales aludidas”, indica la acusación presentada por el fiscal.
¿Cuál es la defensa de Álvaro Uribe?
Álvaro Uribe sigue declarándose inocente.
La audiencia de defensa se hizo el 10 de febrero. Los abogados del exmandatario argumentaron una primera línea: Álvaro Uribe fue engañado por su abogado (Diego Cadena) en aquel momento y nunca le ordenó sobornar a exparamilitares.
“No existen pruebas de que el doctor Uribe haya instruido a Cadena para ofrecer dinero, beneficios u otras dádivas a testigos con el fin de que mintieran o guardaran silencio”, argumentó su abogado principal Jaime Granados.
Por su parte, el expresidente también tomó la palabra afirmando: “No soborné ni mandé a sobornar testigos, no engañé a la Justicia, en este juicio probaremos que hubo un juicio político en mi contra”.
Esta idea de un juicio político también constituye un eje clave de la estrategia defensiva del equipo de Álvaro Uribe.
En sus declaraciones, Jaime Granados cuestionó directamente la parcialidad de la jueza.
“Se perciben razones, motivos que permiten establecer que la imparcialidad de la señora jueza que preside este juicio, se encuentra seriamente comprometida. Y por eso, como garante del debido proceso, debe separarse del conocimiento del asunto”, afirmó Granados.
¿En qué va el juicio?
Mientras empezaba el juicio, la defensa interpuso una tutela para cambiar la jueza a cargo del proceso.
Nuevamente, la defensa argumentó que la juez había actuado de forma parcializada, priorizando la rapidez del proceso sobre las garantías del acusado y negando pruebas relevantes de descargo.
El Tribunal Superior de Bogotá rechazó la tutela y el juicio continúa.
Las audiencias avanzaron el lunes con las declaraciones de Iván Cepeda.
El senador del Pacto Histórico denunció amenazas de muerte contra su persona y sus allegados.
“En contra mía, de mi familia, de mis abogados, de las autoridades judiciales que han desarrollado este proceso ha habido una incesante campaña de desprestigio, descrédito, agravio, calumnia e injuria que ha desatado el expresidente y exsenador Álvaro Uribe”, expresó Cepeda.
Iván Cepeda detalló las entrevistas que tuvo con el exparamilitar Juan Guillermo Monsalve, personaje clave del caso, y que podría vincular al expresidente Uribe con el paramilitarismo.
Sin embargo, el senador negó tener “pruebas directas para demostrar la relación de los Uribe con el Bloque Metro”.
Además, el caso ha estado marcado por testimonios como el de Deyanira Gómez, excompañera de Monsalve, que ha sido reconocida como víctima en el proceso y quien ha denunciado persecuciones, amenazas y hostigamientos durante el caso.
Las audiencias continuarán esta semana y serán claves para determinar la culpabilidad o no del expresidente Uribe.
Con EFE y medios locales
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