El cruce fronterizo de Rafah, que une Gaza con Egipto, es considerada por los palestinos la única puerta terrestre que conecta el enclave con el mundo. Después de 21 meses de clausura, Israel anunció la semana pasada que lo abriría el 1 de febrero, pero llegada la fecha aplazó el flujo "limitado" de personas hasta el lunes.
"Hoy se está llevando a cabo un proyecto piloto para probar y evaluar el funcionamiento del cruce. Se espera que el movimiento de residentes en ambas direcciones, entrada y salida, comience mañana", explicó la fuerza militar israelí COGAT en un comunicado, al que adjuntó una imagen de que muestra algunos funcionarios europeos vigilando el estrecho paso flanqueado por cercas de púas.
Dos funcionarios egipcios aseguraron a Reuters que al menos 50 pacientes palestinos serán autorizados el domingo para cruzar hacia Egipto por Rafah en ambulancias. Uno de los funcionarios especificó que las listas de ciudadanos de Gaza que cruzarán fueron presentadas por Egipto y aprobadas por Israel.
Muhammad Abu Salmiya, Director del Complejo Médico Al-Shifa, citado por Al Jazeera, dijo que "todavía no existe un mecanismo específico para que los pacientes y los heridos puedan salir a través del cruce de Rafah" y aseguró que "cerca de 1.280 pacientes murieron, mientras esperaban a recibir tratamiento fuera de la Franja de Gaza", una cifra cercana a la reportada en diciembre por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Tras meses de confinamiento al interior de la Franja y de desplazamiento forzoso fuera de ella dada la ofensiva israelí cuyo objetivo declarado es "eliminar a Hamás", miles de gazatíes esperan la reapertura del cruce de Rafah.
Unas 20.000 personas, incluidos 4.500 niños, necesitan atención médica fuera del enclave palestino, cuyo sistema sanitario ha sido devastado por la guerra, recordó este domingo el director del hospital Al-Shifa, Muhammad Abu Salmiya, con base en cifras del ministerio de Salud gazatí.
Antes de la guerra, el cruce fronterizo de Rafah con Egipto era la única salida directa al exterior para la mayoría de los gazatíes, —ya que el resto del territorio comparte frontera con Israel—, así como un punto clave de entrada para la ayuda humanitaria al territorio.
Sin embargo, este paso ha permanecido cerrado desde el 7 de mayo de 2024. La medida fue justificada por Tel Aviv como una acción estratégica para cortar las rutas de contrabando de armas de Hamás.
Imágenes aéreas de la última semana muestran una fila nutrida de camiones a las puertas de Rafah, que esperan para las intensas inspecciones ejecutadas por el ejército de Israel, pese a que la reapertura de Rafah no contempla el paso de ayuda humanitaria.
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Israel ha dicho que el cruce se abrirá bajo estrictos controles de seguridad. Inicialmente, se permitirá el paso de pocas decenas de personas que deberán atravesar dos controles: uno a cargo de la Unión Europea y otro, más estricto, de las autoridades israelíes. El reinicio de la actividad en el cruce será supervisado por Egipto y la Unión Europea.
El primer ministro Benjamin Netanyahu ha declarado que se permitirá la salida de 50 pacientes al día.
Un funcionario involucrado en las conversaciones, que habló con AP bajo condición de anonimato, indicó que cada paciente podrá viajar con dos familiares, mientras que hasta 50 personas que abandonaron Gaza durante la guerra podrán regresar diariamente, por lo que se espera que salgan más personas que las que entran al enclave.
COGAT, el órgano militar israelí que supervisa la coordinación humanitaria, aseguró que el cruce se reabrirá en ambas direcciones únicamente para los gazatíes desplazados por la guerra que quieran retornar, con previo permiso de Israel.
Hamás afirmó en un comunicado que cualquier restricción israelí en el cruce de Rafah constituiría una violación del acuerdo de alto el fuego, por lo que llamó a los países mediadores a monitorear el comportamiento de los militares israelíes en la reapertura del paso.
Condena a las violaciones de alto el fuego
Nicolay Mladenov, director general de la junta de paz de Trump en Gaza, hizo un llamado el domingo a todas las partes involucradas en el conflicto en Gaza a "ejercer moderación y respetar el alto el fuego".
En una publicación en X, añadió que su oficina ha contactado con el comité palestino designado para supervisar Gaza con el objetivo de "encontrar maneras de prevenir futuros incidentes", un día después de que al menos 30 palestinos murieran en uno de los ataques aéreos de Israel más intensos desde el alto el fuego, firmado por Israel y Hamás en octubre de 2025.
Después del sábado, al menos un palestino más ha muerto en Rafah por el ataque de un dron israelí, informaron las autoridades del hospital Nasser.
El comisionado general del Comité de Administración de Gaza, Ali Shaath, también hizo este domingo un llamado a "la moderación y el respeto por la vida de los civiles", en una entrevista para 'Al Jazeera'.
Paralelamente, una coalición de ocho países árabes emitió este domingo un comunicado conjunto en el que condenan las "repetidas violaciones del alto el fuego en Gaza".
"Constituyen una amenaza directa al proceso político y obstaculizan los esfuerzos en curso para crear las condiciones adecuadas para la transición a una fase más estable en la Franja de Gaza, tanto en términos de seguridad como de condiciones humanitarias", apunta el documento firmado por los ministros de Exteriores de Pakistán, Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Turquía, Indonesia y Qatar.
El ejército israelí defendió sus recientes ataques como una respuesta a lo que ellos consideraron fue una violación de la tregua por parte de Hamás, después de que ocho presuntos militantes del grupo islamista emergieran el viernes de un túnel en una zona de Rafah controlada por Israel.
La reapertura de Rafah constituye una acción imprescindible para la implementación del acuerdo de alto el fuego, que contó con la mediación de Estados Unidos. La primera fase, de tres, culminó esta semana con la entrega del cuerpo sin vida del último rehén israelí secuestrado por Hamás, un requisito innegociable del Gobierno de Benjamin Netanyahu.
Los próximos pasos del plan de Trump para Gaza prevén que el enclave sea administrado por tecnócratas palestinos, que Hamás deponga las armas y que las tropas israelíes se retiren del territorio, mientras una fuerza internacional mantiene la paz y vigila la reconstrucción de Gaza.
No obstante, estos puntos se enfrentan al rechazo de Hamás al desarme y la negativa israelí de replegar a su ejército si el grupo islamista no depone las armas pacíficamente.
Con información de Reuters, AP y medios locales.
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