Este domingo 15 de febrero concluyó la 39ª Cumbre Ordinaria de la Unión Africana que se celebró en Adís Abeba. En ella concertaron puntos problemáticos en los que se debe hacer foco para que el continente tenga más probabilidades de prosperar en ambientes como la economía y la estabilidad política. Un encuentro que contribuyó a plantear las necesidades, pero que estuvo lejos de fijar soluciones.
El presidente de la Comisión de la UA, Mahmoud Ali Youssouf, señaló en su discurso del sábado que el turbulento contexto internacional tiene consecuencias en lo que pasa en África. "La convulsión en el orden internacional sin duda tiene un impacto significativo en los asuntos del continente, sin mencionar la recurrente injerencia de actores externos en nuestros asuntos", alertó en la capital etíope.
Líderes de alrededor de 40 países asistieron a la cumbre del fin de semana. Estos son los tres ejes principales sobre los que rondaron las conclusiones.
Integración política ante el multilateralismo actual
Youssouf afirmó en la jornada inicial de la cumbre que "África debe fortalecerse acelerando sus programas de integración política y económica” con instituciones que deberían "redoblar sus esfuerzos y determinación".
En esa línea, Joāo Lourenço –presidente de Angola y líder saliente de la UA– subrayó que es necesario que se implemente el Acuerdo de Libre Comercio Continental Africano que fue lanzado en 2019.
No obstante, recalcó que no habrá progreso sostenido si no hay estabilidad y paz en el continente, puntualizando en los focos de tensión existentes en Sudán, República Democrática de Congo (RDC) o Somalia, entre otros.
En la jornada del sábado, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y el secretario general de la ONU, António Guterres, estuvieron presentes y también apoyaron la idea de impulsar mejoras en el continente.
Para Guterres, es necesario "garantizar que los países africanos se beneficien primera y plenamente de sus minerales críticos" montando un sistema justo y sostenible.
Gestión de crisis
Este domingo 15 de febrero, segundo y último día de la cumbre, la organización expuso su deseo de reformar la manera de gestionar las crisis de seguridad y los conflictos que existen a lo largo del continente.
"Necesitamos paz en este continente", enfatizó Youssouf, quien añadió que es necesario mutar la gestión en "los problemas de seguridad, la paz, los desafíos económicos, los asuntos comerciales", aunque reconoció que llegar a ese objetivo es "muy difícil".
Dentro de los focos de conflictos principales hicieron hincapié en la situación que transita hace tiempo la RDC, donde el Ejército mantiene enfrentamientos con el grupo rebelde M23.
"Debería estar en la posición y el papel de liderar esta mediación, no simplemente dejar que socios externos intenten resolver el problema africano", remarcó Youssouf, quien agregó que le corresponde a la Unión Africana "avanzar con el proceso de mediación y estabilización en la RDC" tras la firma de un acuerdo de paz en Washington, en diciembre pasado.
Golpes de Estado y crisis climática
El tercer aspecto a trabajar se trata del compromiso continental para que dejen de proliferar levantamientos contra gobiernos elegidos democráticamente. "Los jefes de Estado tendrán tolerancia cero ante cambios inconstitucionales de gobierno", advirtió Youssouf, en una rueda de prensa junto al mandatario de Burundi, Évariste Ndayishimiye, quien asumió la presidencia rotatoria de la UA.
En su declaración, ejemplificó con los sucesos que tuvieron lugar en la región del Sahel, azotada por consecutivos golpes de Estado en Níger, Burkina Faso y Mali, quienes han creado su propia alianza y le dieron la espalda a organizaciones comunitarias como la CEDEAO.
"Es muy importante entender que debemos seguir colaborando con ellos. Los países del Sahel necesitan el apoyo de toda la Unión Africana", instó.
En tanto también se refirieron a la crisis climática, uno de los grandes flagelos de la región. Al ser un continente con naciones en vías de desarrollo, Youssouf remarcó que los territorios contaminantes deberían pagar y colaborar para la adaptación de los países africanos.
Con EFE
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