El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió el miércoles 10 de junio al Gobierno de Cuba que no intente hacerse con armas capaces de alcanzar territorio norteamericano o la base naval de la Bahía de Guantánamo.
"Sería imprudente por parte del Gobierno de Cuba intentar adquirir u obtener acceso a los tipos de armas que podrían alcanzar esta base o el territorio estadounidense", afirmó el jefe del Pentágono en la Bahía de Guantánamo, sin precisar a qué armamento se refería.
De hacerlo, agregó, La Habana estaría provocando "el tipo de confrontación que no solo no desean, sino que no podrían soportar".
Pese al tono de la advertencia, Hegseth aseguró que Washington todavía aspira a una relación positiva con la isla y dijo esperar que Estados Unidos pueda "pronto ser amigos de los líderes del Gobierno de Cuba".
De todas maneras, señaló que el Departamento de Guerra le dará al comandante en jefe, el presidente Donald Trump, "todas las opciones" dentro de ese escenario de contingencia.
Hace menos de dos semanas, el jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan, se reunió con un alto general cubano en el perímetro de la base, y en mayo el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana, un desplazamiento poco habitual para un jefe de la agencia.
Leer tambiénDíaz-Canel apuesta por el diálogo y denuncia que Trump “busca un pretexto” para intervenir en Cuba
La presión de Washington sobre La Habana viene en aumento desde hace meses.
El 20 de mayo pasado, la Justicia estadounidense imputó al expresidente cubano Raúl Castro por el derribo en 1996 de dos avionetas civiles de la organización de exiliados Hermanos al Rescate, con base en Florida.
Además, Trump mantiene restricciones energéticas y amenazas de aranceles a países o empresas que suministren combustible a la isla, una política que el Gobierno cubano vincula con el agravamiento de los apagones y de la crisis económica.
Ese giro forma parte de una ofensiva más amplia de la Administración Trump contra gobiernos aliados de Cuba en la región. El antecedente más relevante fue la operación de enero de 2026 en Venezuela, que terminó con la captura de Nicolás Maduro, aliado de La Habana, y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y narcoterrorismo.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, advirtió que una acción militar contra la isla provocaría un "baño de sangre" con miles de muertos cubanos y estadounidenses.
Para Michael Bustamante, director del programa de estudios cubanos de la Universidad de Miami, la visita de Hegseth busca reforzar el mensaje de que el precio de no negociar "podría ser el uso de una opción militar", aun cuando crecen las advertencias sobre las complicaciones de una operación de ese tipo.
Con Reuters
Compartir esta nota