Una investigación interna publicada el jueves 27 de febrero por el Ejército israelí sobre el 7-O reconoció su “completo fracaso” a la hora de impedir el ataque de comandos de Hamás desde Gaza, así como un “exceso de confianza” que le llevó a subestimar las capacidades del movimiento islamista palestino.

El Ejército israelí reconoció su “completo fracaso” ante el ataque de Hamás en el sur de Israel, que desencadenó la guerra en la Franja de Gaza, en las conclusiones de una investigación publicada el jueves 27 de febrero, al concluir la primera fase de un frágil alto el fuego.

En el último intercambio previsto durante la primera fase de la tregua, que finaliza el sábado, Hamás había entregado los cadáveres de cuatro rehenes a cambio de la liberación por Israel de más de 600 detenidos palestinos.

Israel ha anunciado el envío de negociadores a El Cairo para mantener conversaciones, a través de los países mediadores, sobre la continuación de la tregua que silencia las armas desde el 19 de enero.

Esta segunda etapa, que comienza el 2 de marzo, prevé el fin definitivo de la guerra y la liberación de los últimos rehenes retenidos en Gaza, pero es muy incierta.

El jueves, un responsable militar declaró que el Ejército “no había cumplido su misión de proteger a los civiles israelíes” durante el ataque del 7 de octubre de 2023, y reconoció un “fracaso total”, con ocasión de la publicación de las principales conclusiones de una investigación interna.

El Ejército admitió haberse equivocado por “exceso de confianza” y haber tenido una idea errónea de las capacidades militares de Hamás. “Ni siquiera habíamos imaginado semejante escenario”, admitió.

La investigación señala que supuestamente el ataque se había ideado en tres oleadas sucesivas y que más de 5.000 personas, entre ellas varios miles de civiles, se habían infiltrado en Israel desde Gaza.

El ataque causó la muerte de 1.218 personas en el lado israelí, la mayoría civiles, según un recuento de AFP basado en datos oficiales israelíes y que incluye a los rehenes que murieron o fueron asesinados en cautiverio.

La ofensiva israelí de represalia en Gaza deja más de 48.000 muertos, la mayoría civiles, según datos del Ministerio de Sanidad de Hamás, que la ONU considera fiables.

El preso más antiguo

De las 251 personas secuestradas el día del ataque, 58 siguen retenidas en Gaza, 34 de las cuales han sido declaradas muertas por el Ejército israelí. Los otros 24 son todos hombres, la mayoría menores de 30 años.

En la noche del miércoles 26 de febrero al jueves 27, Hamás devolvió en privado los cadáveres de cuatro rehenes muertos, que posteriormente fueron identificados formalmente.

Se trataba de Ohad Yahalomi, franco-israelí de 49 años cuya muerte había sido anunciada por un grupo aliado de Hamás en enero de 2024, Tsachi Idan, de 49 años, Itzik Elgarat, danés-israelí de 68 años, y Shlomo Mansour, de 85 años.

Los tres primeros fueron “asesinados en cautiverio” y el último murió durante el ataque del movimiento islamista, según la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu. Todos habían sido secuestrados en kibutz cerca de la Franja de Gaza

La administración penitenciaria israelí confirmó que había liberado a 643 presos palestinos a cambio.

Un autobús con los exdetenidos llegó durante la noche a Ramala, en la Cisjordania ocupada, entre los vítores de una multitud jubilosa. Cientos de exdetenidos llegaron también a Khan Younis, en el sur de Gaza.

Entre los detenidos liberados se encuentra Nael Barghouti, el preso palestino que más tiempo ha permanecido detenido por Israel: cuarenta y cinco años entre rejas.

En Khan Younis, Khaled al-Hanna, palestino que acababa de ser liberado, denunció unas condiciones de detención ‘indescriptibles’, hablando de “tortura”.

“Trabajar sin descanso”

La primera fase de la tregua supuso la devolución a Israel de 33 rehenes, ocho de los cuales murieron, y la liberación de unos 1.700 palestinos, de un total previsto de 1.900.

Al término del intercambio nocturno, Hamás declaró que Israel no tenía ahora “otra opción” que iniciar las negociaciones sobre la siguiente fase del alto el fuego, hasta ahora bloqueadas por acusaciones mutuas de violación de la tregua.

El 22 de febrero, Israel suspendió en el último momento la liberación de unos 600 detenidos, prevista a cambio de la devolución de seis rehenes, exigiendo a Hamás que dejara de organizar “ceremonias humillantes” para cada liberación.

Hamás declaró la semana pasada que estaba dispuesta a entregar a Israel a todos los rehenes que quedaban en Gaza "de una vez" durante la segunda fase de la tregua.

Tras la devolución de los cuatro rehenes muertos, Israel Berman, empresario de 68 años y antiguo miembro del kibutz de Nahal Oz donde fue secuestrado Tsachi Idan, describió “un día especialmente duro”.

“No hay mayor obligación que recuperar a todos los rehenes; todo lo demás es secundario”, dijo en Tel Aviv.

Benjamin Netanyahu se comprometió el jueves a “trabajar sin descanso” para conseguir la liberación de los rehenes, según informó su oficina.

Pero tras las seis primeras semanas de tregua, marcadas por varios contratiempos, la siguiente fase se perfila complicada: Israel exige la desmilitarización total de Gaza y la eliminación de Hamás, mientras que el movimiento palestino, que gobierna el territorio desde 2007, insiste en permanecer allí tras la guerra.

Benjamin Netanyahu también se encuentra bajo la presión de sus aliados de extrema derecha en la coalición de gobierno, que se oponen a poner fin a la guerra.

France24

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