Nigeria, Kenia, Somalia y Sudán del Sur tienen reservas de alimentos para niños desnutridos solo hasta diciembre de 2025, advirtió la organización Save The Children, afectada por los recortes de EE. UU. y algunos países europeos para la cooperación internacional. Más de ocho millones de menores permanecen amenazados por la inanición en las naciones afectadas.
El primero en cerrar el grifo a las ONG internacionales fue el presidente Donald Trump, que volvió a la Casa Blanca con un plan inmediato y radical para recortar a grandes tajos los programas dirigidos a la cooperación internacional.
Así, el mandatario republicano suspendió de un plumazo 5.800 subvenciones de las 6.200 que coordinaba la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y eliminó cerca de la mitad de las ayudas manejadas a través del Departamento de Estado.
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“La velocidad y la magnitud de las eliminaciones no solo afectan la capacidad de brindar servicios vitales inmediatos, sino que también generan caos y confusión”, señaló Save the Children en una nota de prensa en febrero de 2025 en la que anunciaba el cierre de “92 centros de salud que brindan atención médica a más de 200.000 personas en la República Democrática del Congo” por falta de financiación.
Semanas más tarde del anuncio de Trump, el primer ministro Británico, Keir Starmer, anunció la reducción del presupuesto de ayuda exterior del 0,5 % al 0,3 % del PIB para 2027, en un afán por sumar fondos para aumentar el gasto en defensa.
A continuación, Francia disminuyó en marzo su presupuesto de ayuda internacional en un 35% y anunció una revisión de sus programas existentes en un intento por reajustar las cuentas del país, mientras que Bélgica redujo su cooperación para el desarrollo en un 25%.
La ola de recortes ha golpeado con tal fuerza a Save the Children, que la entidad con más de un siglo de historia ha tenido que paralizar un centenar de programas y anunciar el cierre de cinco sedes en: Sri Lanka, Polonia, Brasil, Georgia y Liberia. La organización estima que 10 millones de personas se verán afectadas por la reducción de la actividad.
La directora de la ONG para África Oriental y Meridional, Yvonne Arunga, lamentó en un comunicado:
“En un momento en que el hambre mundial se está disparando, la financiación que podría salvar las vidas de los niños ha sido reducida debido a los recientes recortes en la ayuda que han provocado una escasez mundial de Alimentos Terapéuticos Listos para Usar (RUTF)”.
Cajas que salvan vidas
Los Ready-to-Use Therapeutic Food (RUTF), nombrados en castellano como “alimentos terapéuticos”, son una pasta densa rica en energía y nutrientes, hecha normalmente con cacahuetes, azúcar, leche en polvo, aceite, vitaminas y minerales.
Suele envasarse en sobres de aluminio con una larga vida útil y no necesita refrigeración, cualidades que han permitido su uso, desde hace tres décadas, para salvar de la inanición a millones de niños en el continente africano.
En Sudán del Sur, aquella nación en la que en 1993 el fotógrafo Kevin Carter retrató a una niña apunto de morir de hambre mientras era merodeada por un buitre, el número de menores de cinco años con desnutrición aguda ha aumentado este año de 2,1 millones a 2,3 millones (un 10,5 %).
Además, unos 714.000 niños más podrían ser diagnosticados con desnutrición aguda grave.
Pese a estas cifras, solo un tercio de los niños que necesitan tratamiento nutricional en el país lo recibieron entre enero y julio de este año debido al cierre del 15% de los centros de nutrición.
En Nigeria, unos 3,5 millones de niños menores de cinco años padecen desnutrición aguda grave y podrían morir si no reciben el tratamiento y el apoyo nutricional necesarios, advierte Save the Children.
Para contrarrestar esta situación, el país requiere al menos 629.000 cajas de alimentos terapéuticos, pero hasta el momento solo se ha conseguido un 64 % de esas cajas necesarias
Kenia, asolada tanto por sequías como inundaciones, solo ha podido recaudar el 77% de las 100.000 cajas de RUTF que necesita para llenar el estómago de su infancia vulnerable.
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En la vecina Somalia, cerca de 1,8 millones de niños, casi la mitad de todos los menores de cinco años, está en riesgo de desnutrición y uno de cada ocho niños en esa franja de edad sufren emaciación grave.
En este contexto, solamente se ha recaudado un 39% de los fondos necesarios para atajar el hambre en el país en 2025 y la escasez de dinero obliga a ONG como Save the Children a usar alimentos menos nutritivos para sustituir a los RUTF.
Mientras en África claman por cajas de RUTF para garantizar las dosis mínimas de nutrientes que ayuden a mantener a los niños con vida, la drástica interrupción de la ayuda internacional de EE.UU. y varios países europeos pone en riesgo la salud y la vida de millones de personas.
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