¿Qué vemos realmente cuando vuelve a escena Evita?  Más que una biografía, la obra propone una interpretación, una entre varias posibles, de Eva Perón.

La música de Andrew Lloyd Webber y letras de Tim Rice, concebido desde una mirada externa, se articula a través de un narrador que orienta la lectura hacia el escepticismo. En ese marco, Evita aparece como una figura definida por la ambición y el ascenso social, mientras la movilización popular que la rodea es observada con sospecha, cuando no con abierta desconfianza.

Sin embargo, la historia difícilmente se deja encerrar en una sola versión.

Para amplios sectores de la sociedad argentina, Eva Perón representó cercanía, presencia y transformación. Su vínculo con los más humildes, los descamisados, no fue únicamente simbólico, sino también concreto y emocional. Hubo contacto, gestión, intermediación directa. Al mismo tiempo, su figura generó un rechazo profundo en sectores que veían en su influencia, y en su relación con Juan Domingo Perón, una amenaza al equilibrio tradicional del poder.

Entre esas miradas contrapuestas, devoción y rechazo, mito y crítica, se configura una figura que sigue siendo incómoda precisamente por su complejidad. Evita no fue solo lo que hizo, sino lo que activó en los demás.

Y es en ese terreno de tensiones donde esta puesta en escena encuentra su mayor solidez.

La dirección general de Luis Marcel Ricart sostiene el relato con pulso firme, cuidando el ritmo sin sacrificar densidad dramática, logrando una propuesta escénica de alto nivel artístico.

La Coreografía de Gracielina Olivero aporta un lenguaje corporal elegante con matices de tango.  Una excelente dirección vocal realizada por Claudia González y Paola Prado.

El diseño de luces de Ariel Ramos construye atmósferas precisas que no solo acompañan, sino que subrayan los giros emocionales del montaje, mientras la escenografía diseñada por Angelica Lora y ejecutada por Tracke Stage aporta dinamismo y coherencia visual.

En escena, las interpretaciones elevan el material. Eva interpretada por Valeria Davila, evita los extremos y construye un personaje con matices, logrando su momento cumbre en la interpretación del discurso de su renuncia a la vicepresidencia; el Che, encuentra en Roger Manzano, un eje narrativo sólido, sosteniendo el tono crítico sin perder presencia, también se destaca la figura de Gedeon David en la interpretación de Perón.

Eva Perón, más allá del musical

El intérprete del cantante Bishma Cruz, es un recurso dramático utilizado en  la obra para construir la salida de Eva hacia Buenos Aires, resuelve con eficacia un personaje breve pero clave, aportando credibilidad a un momento más simbólico que histórico estableciendo con claridad ese primer impulso de desplazamiento y ambición.

El elenco de 20 jóvenes artistas responde con precisión y energía, manteniendo un alto nivel consistente a lo largo de la obra.

El resultado es un espectáculo notable, que brilla por su ejecución incluso cuando el texto que lo sostiene opta por una mirada parcial.

Evita no pertenece por completo al escenario ni a la historia, sino a ese territorio más incómodo donde las versiones compiten, y donde toda certeza resulta, inevitablemente, insuficiente.

Evita continua este sábado 25 y domingo 26 de abril a las 7:30 de la noche en el Teatro Theamus de Blue Mall.

Rossina Guerrero Heredia

Escritora

Rossina Guerrero Heredia, escritora y analista cultural. Mi trabajo se desarrolla entre la reflexión crítica, la experiencia en la gestión pública y la escritura literaria. He publicado cuentos que exploran la memoria, el dolor, los vínculos y la fragilidad humana, una mirada que atraviesa también mi forma de pensar la política y la vida pública. Escribo desde una perspectiva ensayística que busca ir más allá de la coyuntura inmediata, para comprender cómo el poder, el cansancio colectivo y las emociones configuran nuestra experiencia política en la República Dominicana contemporánea.

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